Vaca Muerta: qué falta para que Mendoza aproveche su potencial y no pierda el tren
Vaca Muerta es el presente y futuro de la industria energética. En Mendoza, la falta de logística complica las inversiones. El potencial y qué puede pasar.
Vaca Muerta, la formación que está a 2 mil metros bajo el suelo, es la meca energética.
Los habitantes del extremo sur de Mendoza, como quienes viven en Pata Mora, lo saben y conviven con esa realidad: si tienen un problema de salud más complejo, mejor cruzar el río para ser atendido en Rincón de los Sauces, Neuquén. De hecho para llegar hasta las localidades que en Mendoza tienen nombre pero no caminos, mejor pasar antes por Neuquén. La realidad de la vida cotidiana para los malargüinos también se reproduce a nivel productivo: falta de logística, infraestructura, recursos y una lejanía “no geográfica” con el núcleo de la inversión petrolera argentina. Sí, Vaca Muerta está bajo el subsuelo mendocino y muy cerca en el mapa de algunos yacimientos de Neuquén. Pero mucho más lejos en la realidad.
Los problemas de infraestructura, la logística, la falta de disponibilidad de equipos y también carencias heredadas en la información geológica hacen que desarrollar la lengua mendocina de Vaca Muerta sea más caro e incierto y que la Provincia corra con desventaja ya no solo con Neuquén, sino también con Río Negro.
Aún así, las perspectivas a mediano plazo tienen un horizonte alentador. Es que la ventana de oportunidad que se abre para aprovechar los recursos disponibles en los próximos 20 años incluye el norte neuquino y el sur de Mendoza. Por eso este año es probable que YPF y Quintana acuerden compartir inversiones para llegar a la porción de la roca madre que está en Mendoza. Y allí podría sumarse potencialmente una tercera empresa. Todo en el plan exploratorio, pero con horizontes de producción inmediata si los resultados son buenos. Algo que tiene el petróleo y el gas no convencional es el lapso corto entre el hallazgo de recursos y su aprovechamiento cuando el económicamente viable. La posibilidad de almacenamiento y transporte es otra de las claves.
En contexto
La producción petrolera y las inversiones que se desarrollan en Neuquén se salen de escala gracias a Vaca Muerta, una formación no convencional de la que se tenía información pero comenzó a desarrollarse tras la estatización de YPF, la gestión de Miguel Galuccio y el acuerdo con Chevron. Bajo la superficie, a casi 2 mil metros de profundidad, la geología no respeta límites provinciales. Pero arriba, donde se toman decisiones, sí juega un rol clave la planificación, la logística y otros factores humanos.
Mendoza no sembró el futuro y las consecuencias se sienten por las dificultades extra, el “costo mendocino” que tienen las inversiones petroleras.
La empresa Tango Energía tomó los activos de la desaparecida Aconcagua, una firma nacida en Mendoza que atravesó serios problemas financieros el año pasado. Tango tiene activos convencionales en Mendoza y Río Negro. Algunos de ellos con potencial no convencional. Pues la empresa liderada por Pablo Iuliano, ex CEO de YPF y cercano a Miguel Galuccio, acaba de anunciar un ambicioso proyecto para explorar Vaca Muerta en Río Negro, gracias a las concesiones en Entre Lomas, Jarilla Quemada y Charco del Palenque. Incluso postulará al RIGI para acceder a beneficios y acelerar la inversión. Las áreas están en una zona de límites difusos entre Neuquén y Río Negro. Por eso la logística para desarrollarse es mucho más sencilla. Esa empresa prevé un crecimiento enorme hacia el futuro. Tiene como aliado un actor clave: Vista, la petrolera de Miguel Galuccio.
Tango tiene en su cartera el área Payún, en Malargüe. Esa concesión es nueva y convencional, pero con potencial en Vaca Muerta. Es una zona “vecina” al la meca energética mendocina: está junto al área CN VII y Cañadón Amarillo y cerca de Potasio Río Colorado, la mina de potasio que aún no produce. Es decir, la “tierra prometida y nunca cumplida”.
La empresa tiene un compromiso para sondear la posibilidad de avanzar hacia Vaca Muerta. En realidad, en la industria explican que es la única posibilidad de futuro: toda la inversión y el horizonte petrolero argentino está en el no convencional, más allá de la optimización que se pueda hacer con las áreas maduras.
Las empresas YPF y Quintana podrían compartir logística para que este año y en los inicios de 2027 comiencen los preparativos para ejecutar los planes para las áreas que tienen a su cargo. Ese plan es complejo porque tienen que alinearse la disponibilidad de equipos, amenguar los costos y la “ociosidad” de esos equipos por el traslado a Mendoza. En los costos están esas características y hasta el movimiento desde Rincón de los Sauces. Vale recordar que en las fracturas anteriores realizadas por YPF toda la logística se planificó desde Neuquén. ¿Podría sumarse una tercera empresa? Los tiempos y los planes no parecen alcanzar para que Tango lo haga en esta etapa, pero a futuro podría ocurrir. Una alternativa con la que se especula es una “permuta” de inversión hacia el no convencional y también beneficios que ya se otorgan
YPF podría invertir más de 60 millones de dólares, aunque el compromiso inicial es más bajo. Quintana tiene comprometida una inversión de “” millones para fracturar 4 pozos. Pero si las áreas son rentables y viables desde lo económico, n el mediano plazo el horizonte podría ser mucho mejor. ¿Podría haber un plan de inversiones en el no convencional para Mendoza que ingrese al RIGI? El piso de inversiones para ingresar a ese programa es bajo, pero cualquier plan competiría internamente en las empresas con otros más ambiciosos. Es lo que puede ocurrirle a YPF, pero no a Quintana o Tango, que aspiran a escalar como empresas junior dentro del boom no convencional. Ambas tienen áreas en Mendoza que antes estuvieron en manos de YPF y que tienen antecedentes positivos. En Payún, por ejemplo, hay datos sobre producción realizada tras estimulación hidráulica.
Potencial y carencias
El potencial está. La Dirección de Hidrocarburos elaboró un profundo estudio con los datos disponibles y el límite de Vaca Muerta en Mendoza es amplio: “la zona con potencial para la explotación de Vaca Muerta podría expandirse en aproximadamente 145 km² en Payún Oeste y 400 km² en Cañadón Amarillo, sumando a los 300 km² de las áreas previamente delineadas por YPF en CNVIIA y Paso de las Bardas Norte”, determina ese trabajo.
Pata Mora es el pueblo que el Estado mendocino apunta a que se transforme en el centro logístico. Esa idea viene con dos década de atraso, mínimo. El lugar no tiene aún energía eléctrica suficiente, tampoco servicios como corresponde.
El "Master Plan" de Pata Mora preveía una inversión de 200 millones de dólares en total. Antes, el Gobierno armó un fideicomiso que por ahora ha invertido en fines diversos: con esos fondos se financiaron, por ejemplo, actividades de promoción minera fuera de Pata Mora.
El Fideicomiso creado para ese fin había sido fondado y el plan viene con un retraso más grande que la necesidad del lugar. En el plan elegido, la energía debía proveerse a través de una interconexión con la línea de extra alta tensión que pasaría antes por Potasio Río Colorado (se eligió esa vía para beneficiar al proyecto minero a cargo de Minera Aguilar). Recién ahora se licitó la señalética. Pero, por ejemplo, para llegar a Pata Mora conviene cruzar a Neuquén e ingresar por Rincón de los Sauces, pues los caminos son imposibles. Por eso, en esa ecuación conviene directamente sentar las bases en el distrito neuquino.
El plan para Pata Mora tenía varias alternativas de “refundación”. La más ambiciosa pautaba un pueblo para 5 mil personas. Pero luego se eligió la visión más conservadora: creen que vivirán 500 personas. Hoy no hay servicios ni para una porción de ellos. Pata Mora tiene hoy 28 habitantes en su núcleo urbano, a los que se le suman 97 personas en puestos. Hay una escuela albergue, una comisaría y una oficina del Registro Civil. Todos dependen, por ahora, de Neuquén más que de Mendoza. Lo mismo le ocurre, también por ahora, al futuro petrolero en Vaca Muerta.



