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Un gigante alimentario compró una nueva bodega y sigue creciendo en el mundo del vino

La compañía, que ya cuenta con tres establecimientos propios y la participación en otro, ahora desembarcará en un histórico valle.


Una de las principales compañías alimenticias del país dio un nuevo paso en el negocio del vino y acordó la compra de Bodega Etchart, una de las bodegas más tradicionales del norte argentino, hasta ahora controlada por Pernod Ricard Argentina. Así, el histórico establecimiento cafateño se sumará a las tres bodegas que la firma ya tiene en Mendoza y una cuarta en la cual es accionista, ampliando su presencia en la vitivinicultura.

Se trata de Molinos Río de la Plata, perteneciente a la familia Pérez Compac. La operación, que aún deberá cumplir con las condiciones habituales y las autorizaciones regulatorias correspondientes, se inscribe en la estrategia de expansión del grupo dentro del negocio vitivinícola.

Una pieza clave en el norte argentino

Fundada en 1850 y ubicada en Cafayate, provincia de Salta, Bodega Etchart es considerada una de las firmas pioneras de los Valles Calchaquíes y una de las principales exponentes del vino del norte argentino. A través de sus marcas Etchart y Cafayate, la bodega logró posicionarse como una referencia en la elaboración de vinos que expresan las características particulares de los terroirs de altura salteños.

Desde Molinos señalaron que la incorporación de Etchart permitirá fortalecer la plataforma de "Fincas & Bodegas" que la empresa viene desarrollando desde hace casi tres décadas. El CEO de la compañía, Agustín Llanos, destacó que la operación se enmarca en una visión de largo plazo orientada a consolidar marcas con identidad propia y potencial de crecimiento internacional.

“La incorporación de la Bodega Etchart representa un nuevo paso en el desarrollo de nuestra plataforma de Fincas & Bodegas. Creemos profundamente en el potencial del vino argentino y en la construcción de marcas con identidad, calidad y proyección internacional”, afirmó el ejecutivo a través de un comunicado.

Con esta adquisición, Molinos suma presencia en uno de los orígenes vitivinícolas más reconocidos del país y amplía su alcance geográfico más allá de Mendoza, donde concentra la mayor parte de sus activos en el sector. La compra también refuerza una tendencia que se observa en los últimos años dentro de la industria: el creciente interés de grandes grupos empresarios por construir portafolios diversificados de bodegas, con presencia en distintos terroirs y segmentos de mercado.

El mapa vitivinícola de Molinos

La presencia de Molinos en el negocio del vino comenzó en 1998, cuando incorporó a su estructura a Bodega Nieto Senetiner, una de las firmas históricas de Vistalba, en Luján de Cuyo. Según información oficial de la bodega, fundada en 1888, la compañía forma parte del grupo desde ese año y desde entonces desarrolló un amplio portafolio de marcas y líneas de vinos y espumantes.

Actualmente, la plataforma vitivinícola de Molinos está integrada por tres bodegas mendocinas y una participación accionaria en otra.

A Nieto Senetiner se le suma Cadus, la bodega de alta gama del grupo, especializada en vinos de partidas limitadas y fuerte foco en la identidad de origen, principalmente del Valle de Uco. Molinos la presenta como una propuesta orientada a expresar las singularidades de cada varietal y de los diferentes terroirs de Mendoza.

La lista sigue con Ruca Malen, adquirida por Molinos en 2015, con base en Agrelo, Luján de Cuyo. Dentro de la presentación institucional del grupo, es definida como una bodega contemporánea enfocada en la calidad y la expresión de los distintos terroirs mendocinos.

A este esquema se suma la participación de la compañía en Viña Cobos, uno de los proyectos más reconocidos de la vitivinicultura argentina en los mercados internacionales.

Con la incorporación de Etchart, Molinos no sólo incrementa el tamaño de su negocio vitivinícola, sino que también suma diversidad geográfica y productiva a una plataforma que ahora abarca algunos de los principales polos de producción de vinos premium del país: Luján de Cuyo, el Valle de Uco y los Valles Calchaquíes.