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Pepe Robles: "No hay que sobreestimar a la reforma laboral"

El abogado laboralista Alberto Pepe Robles advirtió sobre los errores técnicos y problemas de inconstitucionalidad de segmentos de la reforma laboral.


El Gobierno reglamentó buena parte de la Ley de reforma laboral con lo que comienza a rodar un cambio en muchos aspectos radical de la relación laboral en la Argentina. Sin embargo, y a pesar de la profundidad de la reforma, el abogado laboralista y profesor de derecho al trabajo en el Instituto del Mundo del Trabajo “Julio Godio”, Alberto “Pepe” Robles, plantea que en la realidad la implementación de las nueva legislación no será tan sencilla y que los sindicatos aún tienen mucho que decir al respecto.

El especialista plantea que en la Argentina existe una fuerte tradición sindical y que las negociaciones laborales continuarán. No sólo porque los gremios, aún los más chicos, continuarán presionando a las empresas en pos de mejorar las condiciones de trabajo, sino porque las empresas también necesitan negociar con los sindicatos para trabajar en un marco de paz social y encausar los conflictos.

Y para demostrarlo plantea que eso ocurre en Uruguay, lugar donde no hay ley de negociación paritaria con sindicatos y, sin embargo, los sindicatos negocian condiciones laborales con las empresas.

Jorge Sola, referente del triunvirato de la CGT. Foto: Reuters

Jorge Sola, referente del triunvirato de la CGT.

Aunque se crea un marco menos estructurado y con más autonomía a las empresas no les convienen las relaciones laborales no medidas por los sinducaros. "En la Argentina existe la cultura de la negociación", plantea.

Robles, planteó que no hay que "sobreestimar" a la ley de reforma laboral porque no marcará el ritmo de las relaciones laborales, sino será la práctica cotidiana la que lo hará. Teniendo en cuenta, además, que buena parte de las leyes aprobadas tienen problemas de constitucionalidad y dificultades para su aplicación.

El problema de la cultura del shock

Una de las críticas más duras que realiza el especialista sobre la reforma laboral es el apuro por sumar en el menor tiempo posible la mayor cantidad de cambios. "El problema de la cultura del shock es la imprevisibilidad, la desprolijidad y el desorden", señala y plantea que implica un altísimo riesgo de que las reformas no lleguen a concretarse por dificultades en la práctica cotidiana o por la judicialización. Muchas normas, plantea, son claramente inconstitucionales y contienen innumerables errores técnicos. Y les pasa eso porque no se trabajaron con tiempo, no se negociaron con todos los actores involucrados.

De hecho ya hay muchas denuncias y varios juicios en marcha sobre distintos aspectos que son considerados inconstitucionales.

Un caso es el del "despido arbitrario". El nuevo sistema de indemnizaciones FAL permite a las empresas apelar al despido como una variable más de su economía, pero sin embargo, la Constitución es taxativa al respecto: impide el despido arbitrario.

Robles, además, critica la flagrante contradicción en la que entra el Gobierno entre lo que declara y lo que realiza. "El gobierno plantea una desregulación del mercado laboral y al mismo tiempo suma regulaciones en la actuación de los sindicatos en una intromisión sobre la actividad privada inadmisible".

El Gobierno que habla de desregulación se convierte en ultra reglamentarista de una actividad.