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"No todas las fábricas van a sobrevivir": el duro pronóstico de un exministro de Macri

Uno de los referentes industriales y productivos de la gestión macrista analizó el plan económico del gobierno de Javier Milei. Qué dijo sobre inflación y consumo.

Para Dante Sica, la industria argentina está en una etapa de reconfiguración. 

Para Dante Sica, la industria argentina está en una etapa de reconfiguración. 

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La economía argentina atraviesa una etapa de redefiniciones. Tras años en los que el mercado interno fue el principal motor de la actividad, el país intenta avanzar hacia un esquema más apoyado en las exportaciones, la inversión privada y una mayor integración con el mundo, al menos así lo analizó Dante Sica durante su paso por Mendoza.

El ex Ministro de Producción durante la presidencia de Mauricio Macri y economista fundador de la consultora Abeceb, fue uno de los oradores de la Convención Regional Cuyo 2026 de la Asociacion de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) realizada en la provincia. Durante una charla con MDZ Online, Sica analizó el presente y el futuro de la industria argentina.

Con especial foco en el sector automotor, sostuvo que el país atraviesa una transición profunda que dejará ganadores y perdedores, anticipó cambios en el mapa de terminales y marcas que operan en el mercado local, y defendió el rumbo económico basado en la inversión, las exportaciones y una menor intervención estatal.

Para el exministro de Producción, Dante Sica, el Gobierno apunta a una inflación "cercana un dígito" para la segunda mitad de 2024 Foto: Juan Mateo Aberastain/MDZ
Para el exministro de Producción, Dante Sica, el Gobierno apunta a una inflación
Para el exministro de Producción, Dante Sica, el Gobierno apunta a una inflación "cercana un dígito" para la segunda mitad de 2024 Foto: Juan Mateo Aberastain/MDZ

-¿Cómo ve la industria automotriz hoy en día en la Argentina?

-Siempre hay que analizarla desde dos lados: la oferta y la demanda. Por el lado de la demanda, creo que este año vamos a consolidar un piso de 600.000 vehículos vendidos. Hay una competencia mucho mayor, que está brindando más oferta y más variedad de elección al consumidor. Pasamos de un mercado de 400.000 o 420.000 autos en 2023, con muy pocos modelos, a una situación donde hoy hay una oferta mucho más amplia y disponible.

Si mirás los últimos 25 años, la demanda argentina era aproximadamente 60-70% de vehículos importados y 30-40% de producción local. Eso hoy se está equilibrando. Hay más disponibilidad de modelos, nuevas tecnologías, y el consumidor lo premia porque tiene más opciones.

Después está el lado de la oferta. Argentina tiene una matriz productiva mucho más pensada para la exportación que para el mercado local, a diferencia de Brasil, cuya producción, por diversidad y tamaño, estuvo históricamente más orientada al mercado interno.

Lo que estamos viendo es una configuración distinta. En los últimos años, Argentina se ha especializado y se ha transformado en un hub de pick-ups. Cuando mirás a nivel mundial, estamos alrededor del puesto 21 o 22 como industria automotriz por tamaño, pero somos el cuarto productor regional de pick-ups. Muy lejos del tercero, pero cuartos.

Y da la sensación de que las últimas inversiones tienden a consolidar ese modelo. Si mirás los anuncios de Stellantis, Renault y la nueva pick-up de Volkswagen, pareciera que vamos hacia un esquema más consolidado en ese segmento. Además, estamos en un proceso de transición porque nos quedan pocos productores de autos. Stellantis quedó básicamente con Peugeot y el 208; General Motors está operando a un nivel muy bajo, y da la sensación de que está evaluando cómo será su matriz de inversión en los próximos años.

Ahí el gran desafío es ganar competitividad para aumentar las exportaciones. La baja de retenciones me parece una señal positiva y podría ayudar a una recuperación hacia 2026. Pero también se necesitan negociaciones internacionales, especialmente para abrir mercados en América Latina. Algunas empresas ya están mirando oportunidades vinculadas al Mercosur y la Unión Europea; incluso Mercedes, a través de Prestige, podría empezar a exportar a Europa.

En síntesis, creo que vamos hacia una reconfiguración de la oferta. En los próximos años puede haber terminales y marcas que se vayan, nuevas marcas que lleguen -sobre todo asiáticas-, una consolidación del modelo exportador de pick-ups y una recuperación gradual del volumen.

-Saliendo de la industria automotriz, ¿cómo ve la situación de la producción en el país?

-Creo que estamos en una transición económica hacia un modelo más motorizado por la exportación y la inversión, donde el consumo acompañará ese crecimiento. Eso cambia la configuración y la jerarquía de las actividades productivas.

Hoy el sector agropecuario está recuperando competitividad y mejorando cosechas; el sector minero y el energético tienen un potencial enorme; y los servicios basados en conocimiento y tecnología van a ser las grandes plataformas motoras de expansión. Después viene el gran desafío, reconfigurar y mejorar la competitividad de los sectores más volcados al mercado interno.

Venimos de un segundo semestre muy duro por el parate y por el shock de expectativas negativas previo a la elección. Para mí, marzo, abril y mayo marcan el piso y el punto de inflexión de la curva. Marzo fue bueno, abril malo, y mayo empezó a mostrar algunos indicadores positivos en construcción.

Creo que la segunda parte del año debería mostrar una recuperación. El PBI podría crecer alrededor de 3%, con actividades creciendo al 8% o 9% y otras entrando en un proceso más lento de recuperación.

Estructuralmente, vamos a ver un gran desafío para industrias como la metalmecánica, alimentos y otras: procesos de reconfiguración, fusiones y una fuerte innovación dentro de las empresas.

La mirada deja de ser sectorial y pasa a enfocarse en las unidades de negocio. Dentro de un mismo sector vas a encontrar empresas que crecen y exportan, otras que cierran, otras que dejan de fabricar para importar, y otras que combinan producción e importación. Cambia el modelo de gestión.

-¿Cómo calificaría hasta el momento este plan económico y el movimiento que ha tenido la industria argentina?

-Más que calificarlo, diría que estamos transitando un cambio de modelo económico. Todavía falta llegar a un equilibrio pleno de precios relativos, pero creo que el rumbo es este. Puede haber discusiones de matices, pero la dirección parece clara: integrarse al mundo, desregular y darle más espacio al sector privado para crecer. La idea es construir un modelo de crecimiento fuerte aprovechando las capacidades del país, sus recursos humanos y sus riquezas.

El economista Dante Sica estuvo en Mendoza y dio su mirada de la economía. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ
El economista Dante Sica estuvo en Mendoza y dio su mirada de la economía. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ
El economista Dante Sica estuvo en Mendoza y dio su mirada de la economía. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

-Otro de los puntos que ha estado muy cuestionado últimamente es el consumo interno, que ha caído en algunos sectores…

-Si mirás las cuentas nacionales, el consumo está en niveles muy altos; lo que cambió es la composición. Por ejemplo, en 2023 se vendían más alimentos y menos autos. Hoy se venden cerca de 600.000 autos y quizás un poco menos de alimentos. Cuando sumás todo, el consumo sigue siendo importante.

Antes, con servicios subsidiados, expectativas inflacionarias altas y poco acceso al financiamiento, la gente gastaba gran parte del salario rápidamente en el supermercado. Hoy hay más opciones.

Creo que todos los sectores están en un proceso de reconfiguración. Claramente, hoy en el interior el consumo masivo está mostrando un comportamiento mejor que en el conurbano. Vamos hacia ese proceso de reacomodamiento.

-Y la última, inevitable: la inflación.

-Creo que la inflación va a seguir bajando. Las principales fuentes de generación -el déficit fiscal y el financiamiento monetario- se cerraron. La última milla, llevar la inflación a un dígito anual, es la más difícil porque todavía hay mucha inercia: contratos indexados, decisiones que miran la inflación pasada y cambios de precios relativos.

Mirá algunos ejemplos: aumenta la demanda de carne desde Estados Unidos y sube el precio local; hay un conflicto en Medio Oriente y sube el precio de los combustibles. Pero la tendencia general es que la inflación siga desacelerándose.