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El viceministro de Luis Caputo afirmó que el peso argentino será la moneda líder en América Latina

"No apuesten a una devaluación para salvar su negocio", lanzó Daza, que prevé una avalancha de inversiones y dólares récord del agro, la minería y la energía.

José Luis Daza, viceministro de Economía. Foto: NA

José Luis Daza, viceministro de Economía. Foto: NA

El viceministro de Economía, José Luis Daza, pronosticó que el peso se convertirá en una de las monedas más fuertes de la región. Su lectura apuesta a nueva matriz exportadora y en las inversiones proyectadas, que en conjunto derramarían un flujo récord de dólares sobre la economía.

En un encuentro organizado por Fitch Ratings, el funcionario también salió a terciar en la discusión cambiaria y fue tajante: el dólar "no está planchado".

Daza ponderó que el Banco Central ya cumplió su meta de comprar US$10.000 millones y estimó que, al ritmo actual, el número podría trepar hasta los US$24.000 millones.

"No creemos que vayamos a seguir a este pace, pero claramente estamos outperforming. Ya alcanzamos el nivel de compras consistente con las metas de acumulación del FMI y la balanza total se ve extraordinariamente positiva", planteó.

Para el funcionario, la falta de divisas que arrastró el país fue un problema autoinfligido. "Una de las cosas que siempre me llamó la atención era que se decía que había escasez de dólares. Pero la razón por la cual faltaban era que existía un conjunto de políticas macroeconómicas absolutamente inconsistentes con el precio de la divisa", sostuvo.

Por otro lado, describió a la Argentina como una economía descapitalizada, sin inversiones relevantes en más de dos décadas, que ahora se está abriendo "al mundo, eliminando restricciones comerciales, de inversión y operativas".

"Avalancha de inversiones"

Sobre esa base anticipó "una verdadera avalancha de inversión extranjera que todavía no se materializa", con el RIGI y la celeridad de las aprobaciones como engranajes centrales.

El eje, detalló, está puesto en el agro, la minería y la energía: "Estamos atrayendo dólares para invertir en sectores que van a producir más dólares". Y arriesgó números: este año la minería y la energía dejarían un superávit de US$20.000 millones y, en lo que va de 2026, el sector energético ya aportó más divisas que el campo. "Estamos agregando un campo entero a la economía argentina y vamos a sumar otro más", graficó.

El debate por el tipo de cambio

En cuanto al tipo de cambio, rechazó las versiones de atraso o intervención. "El tipo de cambio flota. Además, si se analiza la volatilidad cambiaria, no se planchó, se normalizó", afirmó, y equiparó las fluctuaciones del peso con las de México, Chile, Brasil y Colombia.

A los empresarios que lo consultan por el dólar les bajó una advertencia: "No apuesten a una devaluación para salvar su negocio", aunque admitió que el rumbo es impredecible: "Es uno de los misterios, de los puzzles, que en economía no podemos predecir".

Aun así, insistió en que la moneda "se va a convertir en una de las más fuertes del continente".

Músculo para una corrida

Por último, valoró que la fuerte dolarización electoral de 2025 no derivó en una corrida —"la gente mantuvo los dólares en el sistema bancario"— y celebró un consenso fiscal que cruza la grieta, al punto de que "peronistas y kirchneristas hablan de mantener el esquema".

Con todo, advirtió que el superávit todavía "depende en gran medida de dos personas: el presidente Milei y el ministro Caputo", por la falta de una institucionalidad consolidada.

Y cerró con un reclamo aperturista: definió al país como "el país más cerrado de la región" —con más trabas, ironizó, que las que tenía Corea del Norte—, contrapuso el salto de Vietnam desde los años noventa y resumió su receta: "Si eliminamos las trabas, vamos a ser uno de los países que más crece en el mundo".