Neurociencia y liderazgo: el innovador abordaje que presentaron Estanislao Bachrach y Banco Macro
El reconocido neurocientífico pasó por el Foro de Inversiones & Negocios Mendoza 2026 y presentó novedosas herramientas.
Estanislao Bachrach llegó a Mendoza de la mano de Banco Macro al Foro de Inversiones & Negocios Mendoza 20206.
Alf Ponce Mercado / MDZAfrontar un cambio es quizás uno de los desafíos más relevantes en el mundo empresarial y la manera en la que se hace puede definir el éxito o el fracaso de un proyecto. En un contexto global donde la agilidad y la gestión son ventajas competitivas críticas, contar con herramientas adecuadas es fundamental para las compañías. En ese marco, el neurocientífico Estanislao Bachrach, de la mano de Banco Macro, trajo a Mendoza un innovador abordaje que cautivó al empresariado mendocino.
En el marco de la agenda de la Fiesta Nacional de la Vendimia y dentro de su ciclo “Mente que mueven montañas”, Banco Macro presentó en el Foro de Inversiones & Negocios Mendoza 2026 al reconocido neurocientífico, quien compartió su charla “La mente que impulsa decisiones extraordinarias. Neurociencia, emociones y cambio”.
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A sala llena en el Hotel Hilton, Bachrach conjugó la ciencia y el mundo de los negocios explorando cómo el conocimiento del cerebro y el manejo de las emociones son los verdaderos motores detrás de las decisiones que transforman organizaciones y generan valor real.
La importancia del cambio
En diálogo con MDZ Online, Estanislao Bachrach, quien cuenta con un doctorado en Biología Molecular de la UBA y de la Universidad de Montpellier en Francia, más un nutrido currículum relacionado con el mundo empresarial y el deporte, comentó que es fundamental al momento de hacer un cambio en una compañía poder abordarlo desde el punto de vista de las emociones.
“Cuando un empresario quiere mejorar su empresa -tener más clientes, cambiar sus productos o incorporar tecnología- en realidad está intentando cambiar algo dentro de su propio mundo. La propuesta, de forma más resumida, fue que, en lugar de pensar qué tengo que hacer distinto, qué tengo que cambiar o qué tengo que incorporar, es mejor ir un poco más atrás y preguntarse cómo estoy pensando eso que quiero hacer”, sostuvo.
En este sentido, explicó el por qué suelen fracasar los intentos de cambios en el mundo empresarial: “Muchas veces los cambios no suceden o no logramos llevarlos adelante porque creemos -es decir, pensamos- que no podemos, que no somos lo suficientemente buenos, que no vamos a tener la tecnología disponible o que mi equipo no es suficiente. Entonces, la propuesta fue que, antes de cambiar, primero revisemos cómo estamos pensando ese cambio”, explicó.
“Ahí aparece algo interesante: muchos de esos pensamientos no son reales. Son exagerados, catastróficos. Pensamientos como ‘esto es imposible’, ‘en Argentina no se puede’, ‘¿para qué voy a hacer esto?’. Cuando uno descubre que esos pensamientos catastróficos no son reales, empieza a cambiar la forma de pensar. Y, a partir de ahí, también empieza a animarse a hacer las cosas de una manera distinta”, sumó Bachrach.
La neurociencia en las inversiones
En un entorno donde las inversiones inundaban el ambiente, Estanislao Bachrach explicó que la neurociencia también juega un rol fundamental en este aspecto. “Cuando hay un momento de incertidumbre y uno invierte en algún activo, no hay duda de que se dispara una respuesta de amenaza en el cerebro”, planteó.
“La amenaza, en general, está acompañada de una emoción displacentera. Aparece un poco de miedo: invertir acá me genera tensión, me pongo nervioso. Lo que la ciencia sabe hoy es que, dentro de esa sensación de amenaza, existe una gama muy amplia en la población. Hay personas que se sienten muy amenazadas y, entonces, tienden a ir a lo seguro: no invierten o prefieren dejar el dinero en el banco. Y hay otras a las que esa sensación de amenaza prácticamente no les molesta, por lo que se animan a invertir más”, argumentó.
Por último, agregó: “Eso es lo que hoy se puede decir desde la ciencia. Hay personas que invierten y toman más riesgo porque, frente a la incertidumbre, se sienten poco amenazadas y, por lo tanto, invierten con más confianza”.




