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Luis Caputo se reunió con la UIA: de qué hablaron y por qué no hubo anuncios para la industria

El ministro recibió al titular de la UIA, Martín Rappallini. Hablaron de impuestos, financiamiento y costos provinciales, pero no hubo definiciones concretas.

Luis Caputo recibió al titular de la Unión Industrial Argentina, Matías Rappallini. 

Luis Caputo recibió al titular de la Unión Industrial Argentina, Matías Rappallini. 

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Después de los chispazos que marcaron el arranque del año entre el Gobierno y los industriales, el ministro de Economía, Luis Caputo, recibió este martes al titular de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, en un encuentro que se prolongó por más de noventa minutos.

Lo acompañaron otros directivos de la central fabril, en una mesa que buscó recomponer puentes con uno de los sectores más golpeados por el ajuste y, a la vez, clave para la reactivación que el oficialismo necesita mostrar.

La cita generó expectativas en la previa, pero terminó sin anuncios concretos. Pese al clima distendido y a la agenda cargada de temas, ninguna de las partes salió con definiciones oficiales sobre la mesa.

Por qué la UIA esperaba anuncios y por qué no llegaron

En el edificio de la avenida de Mayo, sede de la UIA, había confianza en que el Palacio de Hacienda pondría sobre la mesa alguna señal concreta, especialmente vinculada a la presión tributaria.

Sin embargo, la foto fiscal del Gobierno juega en contra: la recaudación viene en caída desde hace nueve meses consecutivos, lo que ata de manos a cualquier intento de aliviar impuestos sin poner en riesgo el corazón del programa económico, que es el equilibrio de las cuentas públicas.

Caputo lo dejó claro en más de una ocasión pública: el objetivo es recaudar más, no menos. Y mientras esa ecuación no se dé vuelta, las concesiones impositivas seguirán siendo más una promesa que una política activa.

Los temas que sí se discutieron sobre la mesa

Lejos de quedar en una foto protocolar, el encuentro tuvo agenda. Buena parte de la conversación giró alrededor del mercado de capitales y de los caminos posibles para abaratar el costo de financiamiento de las empresas argentinas, un reclamo histórico del sector que ve cómo el crédito caro le saca competitividad frente a otras economías de la región.

También se habló de la continuidad del proceso de reducción de impuestos nacionales, un eje sensible para los bienes transables —es decir, los que compiten con productos importados o se exportan— donde la carga tributaria pesa de manera particular. El diálogo, según pudo reconstruirse, apuntó a delinear medidas que descompriman la mochila impositiva de las fábricas, en sintonía con uno de los planteos más insistentes de la industria.

El reclamo silencioso: provincias y municipios

Hubo un capítulo de la reunión que dejó un mensaje político para más allá de la Casa Rosada. Varios de los presentes pusieron el foco en el peso que tienen los impuestos y tasas provinciales y municipales dentro de la estructura de costos de cualquier empresa.

La conclusión fue compartida: si la Nación avanza con un sendero de baja de tributos, el esfuerzo pierde efectividad si gobernadores e intendentes no se suben al mismo barco.

El planteo, conocido en el mundo fabril, suele chocar con la realidad fiscal de las administraciones subnacionales, que dependen de esos recursos para sostener gastos crecientes en salud, seguridad y educación.

La tensión entre la baja de impuestos que reclama el sector privado y la necesidad de caja de provincias y municipios promete seguir siendo uno de los grandes debates pendientes del año.