La UIA volvió a cuestionar al Gobierno: "La economía no puede medirse solamente por la inflación"
La Unión Industrial Argentina advirtió por la caída de la actividad, la pérdida de empleo y el deterioro de la capacidad productiva. Durante el acto por el Día de la Industria, su presidente, Martín Rappallini, reclamó medidas para reactivar el sector, mientras que su vice, Guillermo Moretti, lanzó duras críticas al Gobierno.
El titular de la UIA, Martín Rappallini, en el acto del Día de la Industria.
Captura de videoLa Unión Industrial Argentina (UIA) aprovechó la celebración por el Día de la Industria para elevar el tono de sus reclamos al gobierno de Javier Milei. En un acto realizado en la planta del Laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, la entidad empresarial planteó que la baja de la inflación y el orden fiscal son necesarios, pero insuficientes para evaluar la marcha de la economía si la actividad industrial continúa deprimida.
El presidente de la UIA, Martín Rappallini, sostuvo que el análisis de la economía debe contemplar también el nivel de producción y empleo.
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“La estabilización es fundamental para la Argentina. Pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad”, afirmó.
Según el diagnóstico presentado por la central fabril, la producción industrial se encuentra 10% por debajo de los niveles de 2022, mientras que en algunas ramas las caídas alcanzan entre el 25% y el 30%. Además, desde agosto de 2023 el sector habría perdido alrededor de 90.000 empleos asalariados registrados.
Rappallini remarcó que el planteo de la UIA no implica abandonar el proceso de estabilización, sino advertir sobre el impacto que puede tener una caída prolongada de la actividad sobre el empleo, el consumo, la inversión, la recaudación y la propia estabilidad macroeconómica.
Los siete reclamos de la UIA al Gobierno
Durante el acto, la UIA presentó una agenda de siete puntos que definió como un “puente” entre la situación económica actual y una economía más competitiva.
Los principales reclamos fueron:
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Recuperación de la actividad y el crédito.
Reducción del denominado “costo argentino”.
Medidas contra la competencia desleal.
Revisión de los costos energéticos.
Herramientas frente a la morosidad empresaria.
Inversión en infraestructura.
Modernización laboral y reducción de la litigiosidad.
Uno de los principales pedidos estuvo relacionado con el financiamiento. La entidad reclamó reconstruir el acceso al crédito para capital de trabajo, inversión y consumo, especialmente para las pymes, que arrastran dificultades financieras en un contexto de caída de ventas y suba de tasas.
También solicitó mecanismos para reprogramar deudas bancarias y fiscales, suspender extraordinariamente embargos a empresas con problemas de liquidez y acelerar la devolución de saldos impositivos a favor de las compañías.
En materia tributaria, Rappallini cuestionó el peso de Ingresos Brutos, Sellos, las tasas municipales, el impuesto a los débitos y créditos bancarios y la carga sobre la renta empresarial.
La propuesta de la UIA consiste en avanzar hacia un Pacto Fiscal Industrial Federal, con participación de Nación, provincias y municipios, para coordinar una reducción de los impuestos que recaen sobre la producción.
Competencia externa, dumping y contrabando
La central fabril también se refirió a la apertura comercial. La UIA no cuestionó en términos generales una mayor competencia externa, pero advirtió que la industria argentina enfrenta costos y exigencias que no necesariamente tienen sus competidores.
En ese sentido, Rappallini reclamó medidas frente al dumping, los subsidios extranjeros, la subfacturación, el contrabando y el ingreso de productos que no cumplen con los mismos estándares de calidad y seguridad que se exigen a la producción local.
Según la entidad, en algunas actividades los productos que ingresan por circuitos irregulares pueden representar entre el 30% y el 50% del mercado. “Esto lejos está de ser libre mercado, es competencia desleal”, sintetizó el titular de la UIA.
Otro de los puntos de preocupación fue el costo de la energía. Rappallini aseguró que distintas pymes recibieron durante este año facturas de gas y electricidad entre tres y cinco veces más elevadas y reclamó mecanismos de financiamiento que permitan afrontar ese impacto sin poner en riesgo la producción.
La preocupación por rutas, puertos y ferrocarriles
La infraestructura también ocupó un lugar central en los reclamos de la UIA. La entidad enumeró dificultades vinculadas con rutas, puertos, ferrocarriles, redes eléctricas, gasoductos, conectividad y pasos fronterizos.
Ante este escenario, pidió acelerar las inversiones mediante concesiones, licitaciones y esquemas de participación público-privada, aunque también sostuvo que debe mantenerse la inversión estatal en aquellas obras que el sector privado no pueda llevar adelante por sí solo.
En materia laboral, Rappallini valoró los cambios recientes impulsados por el Gobierno, pero reclamó que se traduzcan en una actualización efectiva de los convenios colectivos y en una reducción de la litigiosidad.
Moretti apuntó contra Luis Caputo
El tono fue todavía más duro en las declaraciones del vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien antes del acto cuestionó fuertemente al Gobierno y, en particular, al ministro de Economía, Luis Caputo. “Esta gente no conoce el país y no conoce lo que es una industria”, afirmó Moretti, quien acusó al equipo económico de no comprender el funcionamiento del sector manufacturero.
En referencia a Caputo, sostuvo: “Estamos manejados por un trader que no sabe lo que es un torno”. El dirigente, integrante de la Federación Industrial de Santa Fe y vinculado a los sectores de plásticos y químicos, también cuestionó la evolución de las finanzas personales del ministro en dólares y la situación de endeudamiento de la Argentina. “Sí debe saber mucho de finanzas porque sus finanzas personales aumentaron en un año un 37% en dólares. Y a la Argentina en ese año la endeudó”, sostuvo.
Moretti definió como “muy, muy difícil” la situación de la industria manufacturera y aseguró que el Gobierno no está implementando políticas específicas para el sector. “No hay políticas dedicadas a la industria, sino que se hacen políticas de desindustrialización”, afirmó.
La UIA advirtió sobre el cierre de empresas
El vicepresidente de la UIA también advirtió sobre el cierre de empresas industriales y remarcó que recuperar la capacidad productiva perdida puede llevar tiempo. “Está pasando, lo vamos viendo constantemente, el cierre de empresas. Y no se recupera en el corto plazo todo lo que se cierra”, señaló.
Y fue contundente: “La recuperación no es automática”. Frente a este escenario, Moretti contó que la UIA comenzó a mantener conversaciones con representantes de los trabajadores y dirigentes gremiales para analizar alternativas.
“Hace diez días hicimos acá en Rosario una mesa de diálogo con la CGT, los gremios y los trabajadores para dialogar y mostrar cuál es la respuesta de la industria y por qué es importante su valor agregado”, explicó.
La crítica al modelo económico de Milei
Moretti también cuestionó el énfasis del Gobierno en el déficit fiscal cero y planteó interrogantes sobre la capacidad del actual modelo económico para generar empleo suficiente. “La Argentina compró esto del déficit fiscal cero, no saben lo que es, pero están todos con eso”, afirmó.
Además, marcó una diferencia entre la industria manufacturera y sectores que, según su análisis, están siendo priorizados por el Gobierno, como la minería, la energía y el petróleo. “Hay sectores en los que este Gobierno está apostando muy fuerte, el tema de la minería, energía y el petróleo. Esos sectores son los que en los distintos gráficos van levantando, pero la industria manufacturera en su conjunto está en una situación muy muy difícil”, sostuvo.
Para Moretti, la discusión excede la situación puntual de las fábricas y alcanza a todo el entramado productivo y tecnológico del país. “No puede haber industria si no tenés escuelas técnicas, universidades, Conicet, INTI, mercado interno”, enumeró.
Finalmente, cuestionó la capacidad del modelo para absorber al conjunto de la población y dejó una de sus definiciones más críticas: “Quiero saber si este modelo de precarización del trabajo puede contener a 45 millones de personas, esa es la gran discusión. En este modelo hay 25 millones de habitantes que estamos afuera”.