La UIA denuncia que se perdieron 65.000 empleos industriales y dice que el caso Fate no es algo aislado
La apertura de la economía y cambios en las condiciones de mercado en diferentes sectores están delineando un escenario complejo, argumenta la UIA.
Hace apenas unos días dirigentes de la UIA fueron al Ministerio de Economía y expresaron su apoyo general a la reforma laboral que impulsa el Gobierno pero alertaron sobre los desafíos del sector manufacturero.
El cierre de la planta de Fate en San Fernando, anunciado este miércoles, sacudió el panorama político y económico del país, al punto que para la UIA ya es visto como un caso testigo de un movimiento subterráneo que estarían atravesando las empresas industriales en un contexto de caída del mercado interno y fuerte salto de las importaciones.
Al menos es la apreciación que tienen en la Unión Industrial Argentina (UIA), que en un duro comunicado emitido en el marco del conflicto en Fate destacó que en los últimos dos año (con datos a noviembre de 2025, el último dato difundido) "la industria lleva perdidos casi 65 mil trabajadores (-5,4%)".
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Aclara que "el cierre de Fate no puede analizarse como un episodio aislado", sino que por el contrario, es "parte de un fenómeno integral donde sectores industriales enteros enfrentan situaciones de competencia internacional fuertemente distorsionada".
La palabra de la UIA
En un comunicado titulado "La UIA lamenta profundamente el cierre de Fate", una referencia por cierto bastante moderada en un escenario productivo muy complejo que atraviesa el sector manufacturero, la entidad fabril destacó que la industria del neumático "es uno de los casos más evidentes de sobrecapacidad global y prácticas comerciales desleales, especialmente provenientes de Asia".
Entre 2024 y 2025 las importaciones de neumáticos nuevos para todas las categorías (automóviles, camiones, buses, motos, bicicletas) creció 44%, con gran participación de productos chinos, que hoy capturan el 42% de las importaciones del rubro.
La UIA remarcó que según la experiencia internacional, las principales economías del mundo vienen adoptando medidas para defender sus cadenas de valor estratégicas "frente a situaciones de dumping, subsidios encubiertos o distorsiones sistémicas".
Reclamo por nivelar la cancha
En ese sentido, la entidad reclama pide igualdad de condiciones para la industria argentina para competir, con un esquema impositivo razonable, financiamiento accesible, infraestructura eficiente y un marco laboral moderno.
"Cuando esas condiciones no existen, la apertura sin convergencia competitiva termina destruyendo capacidades productivas, empleo y conocimiento acumulado durante décadas".
Es el caso de Fate, una empresa con una trayectoria de más de ocho décadas, pero que en los últimos años invirtió fuertemente en tecnología y el desarrollo de proveedores locales.
Luces amarillas
"Detrás del cierre de una fábrica, hay trabajadores, familias, proveedores, transportistas, pymes vinculadas y comunidades enteras que dependen de ese núcleo productivo. Cada planta industrial que se apaga implica la pérdida de conocimiento acumulado, empleo calificado y entramados productivos que tardan décadas en construirse", señala en lo que parece una implícita respuesta al Gobierno, que hace foco en la necesidad de reconvertirse a las empresas que no puedas competir tras la apertura del mercado.
La UIA insistió en que la industria argentina tiene el desafío de ofrecer a los consumidores precios y calidades internacionales. "Alcanzar ese objetivo requiere un esfuerzo conjunto: inversión empresarial, mejora continua, capacitación, modernización laboral y un entorno macroeconómico y regulatorio que acompañe la transformación, para que producir en la Argentina sea tan competitivo como en cualquier otro país".
