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La otra trama del rescate de Donald Trump a Javier Milei y el proyecto de dolarización

Lejos de empezar tras el revés electoral del Gobierno en Buenos Aires, la historia del vínculo con EE.UU. comenzó mucho antes y podría no haber concluido.


A diferencia de lo que relata la historia oficial el rescate del gobierno republicano de Donald Trump para con su colega argentino Javier Milei ya se venía gestando desde hacía meses, incluso antes de conocerse el resultado de las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre. Lo que podría indicar que mucha fe no le tenía al oficialismo libertario.

Por lo menos así lo deja entrever el economista Steve Hanke, quien días atrás reconoció en varios medios estadounidenses que fue convocado por la Casa Blanca para explicar los bemoles de una dolarización para el caso argentino. De modo que dentro de las conversaciones reservadas del equipo de Trump para rescatar a Argentina se incluyó en el probable menú, la dolarización.

Según cuenta Hanke, por ejemplo, a Forbes y a The Business Briefing, entre otros medios, fue convocado en dos oportunidades por la Casa Blanca en agosto pasado. O sea, que seguramente ya en julio se estuvo analizando el caso, cuando curiosamente las encuestas para nada revelaban una catástrofe electoral en Buenos Aires el 7-S.

Sin embargo, en Washington los medios dieron cuenta que la administración Trump estaba sopesando cuidadosamente un rescate de la economía argentina y a su "tambaleante" presidente Javier Milei. Y la señal de que el equipo de Trump se está tomando la medida muy en serio fue, según consignaron varios medios, que contrataron al reconocido internacionalmente “Money Doctor” para que explique el modelo para la transición de la segunda economía más grande de Sudamérica al dólar.

Apuesta a la dolarización

El "Doctor del Dinero" no es otro que Steve H. Hanke, profesor de economía aplicada en la Universidad Johns Hopkins y considerado la principal autoridad mundial en dolarización y otras soluciones que vinculan a las economías en desarrollo con el dólar, un estatus que ha alcanzado tanto gracias a sus voluminosos escritos académicos sobre el tema como a su implementación práctica como asesor de diversos gobiernos que han abandonado las políticas monetarias discrecionales internas para revitalizar sus economías y frenar la inflación galopante.

Como relatan los editores de Fortune, Forbes y de otros medios norteamericanos, en los meses previos a las elecciones bonaerenses, la administración Trump estuvo aprovechando discretamente la experiencia de Hanke en una serie de reuniones de alto nivel.

Según comenta Hanke, el interés de la administración en un plan que sustituiría al dólar por el tambaleante peso argentino se intensificó considerablemente a medida que la fortuna política de Milei se debilitaba al promediar el año.

Vale recordar que para la agenda de la política exterior de Trump resultaba necesario mantener la agenda de Milei en marcha, y de ahí luego sobrevinieron las declaraciones de apoyo del secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, señalando que la Argentina de Milei será un "faro" para la prosperidad de Sudamérica en un momento en que todas las demás grandes naciones del continente, en particular Brasil, Colombia y Venezuela, tienen gobiernos de izquierda.

Una saga oculta

Ahora bien, ¿cómo fueron los encuentros que mantuvo Hanke con la cúpula de la Casa Blanca interesada en promover la dolarización en Argentina? De acuerdo al relato del propio Hanke el equipo de Trump lo convocó para reuniones de alto nivel sobre dolarización.

• El 13 de agosto, la administración recibió a Hanke para brindarle una sesión informativa sobre la dolarización y otras políticas que vincularían las monedas de los países extranjeros al dólar. El escenario fue una sala de conferencias en el Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower, contiguo a la Casa Blanca.

Hanke fue el elegido por ser considerado la principal autoridad mundial en los dos regímenes que, en esencia, convierten al dólar en la moneda de curso legal para los países extranjeros: la dolarización y su pariente cercano, las "cajas de conversión".

Hanke posee, con diferencia, más experiencia práctica y de campo que cualquier otro experto, habiendo asesorado a países de América Latina, Europa, África y Asia en estrategias para vincular sus monedas al dólar.

De hecho, comenzó en Argentina ayudando a establecer una variante de una caja monetaria en 1991, contribuyó a su diseño e implementación en Estonia (1992), Lituania (1994), Bulgaria (1997) y Bosnia-Herzegovina (1997), y posteriormente impulsó la dolarización en Montenegro (1999) y Ecuador (2000).

En esta reunión estuvieron presentes unos 15 economistas y especialistas de alto rango en asuntos internacionales del Consejo de Asesores Económicos, el Consejo Económico Nacional y el Consejo de Seguridad Nacional. Todos los asistentes eran destacados funcionarios de la administración Trump.

Según Hanke se convirtió en el equivalente a un seminario de posgrado quien relató que los asistentes fueron muy profesionales y estaban bien preparados, quienes lo interrogaron sobre la historia de la dolarización, su experiencia en el campo y su funcionamiento. Era evidente que alguien en las altas esferas de la Casa Blanca había ordenado a todos estos funcionarios de alto nivel que se pusieran manos a la obra, rememora hoy en día.

Dólar, moneda global

Pero en aquel momento, consideró Hanke, los participantes parecían principalmente interesados en promover el uso generalizado del dólar a nivel mundial, ya que coincidió con el apoyo de la administración a los “tokens” de monedas estables basados en dólares.

Cabe explicar que los “tokens” son canjeables por dólares, lo que exige que los emisores mantengan reservas de dólares en bonos del Tesoro de EE.UU. por un valor equivalente al de las monedas que venden, según lo estipulado en la nueva Ley GENIUS. Por ello, las cajas de conversión, en particular, resultan atractivas para la administración por la misma razón: aumentan la demanda de bonos del Tesoro.

Bajo una caja de conversión basada en el dólar, una nación conserva su propia moneda, pero garantiza que su moneda esté totalmente respaldada por dólares y sea libremente convertible a dólares a un tipo de cambio fijo. Por lo tanto, una moneda de caja de conversión, como el dólar de Hong Kong, debe estar totalmente respaldada por reservas de dólares.

Una proliferación de cajas de conversión aumentaría la demanda de bonos del gobierno estadounidense, lo que podría reducir las tasas de interés. En esta reunión, Hanke identificó a los que consideraba dos candidatos destacados para la dolarización, en los que ha trabajado extensamente: Líbano y Argentina.

• El 28 de agosto, la administración trajo a Hanke de regreso a Washington para una segunda reunión, pero esta vez, entre los asistentes se encontraban no solo funcionarios de los mismos tres grupos que asistieron a la primera conferencia, sino también un representante del Tesoro de EE.UU. También estuvo presente una figura política de alto rango de la Casa Blanca, a quien Hanke evitó nombrar pero que brindó información que confirmó lo que ya había sospechado: que había un grupo en las altas esferas de la administración que estaba a favor de la dolarización y quería que los profesionales profundizaran en el tema.

Esta segunda reunión se centró en los detalles técnicos de la implementación de la dolarización y el establecimiento de cajas de conversión. Los participantes estaban particularmente interesados en conocer la opinión de Hanke sobre si la dolarización requeriría acción o participación de EE.UU.

Experiencias exitosas

Hanke afirmó que, históricamente, las dolarizaciones, incluidas las de Ecuador y El Salvador, no han requerido la participación directa del gobierno estadounidense, aunque también revisó ciertos escenarios que implicarían un rol para EE.UU.

Al final de la reunión, los funcionarios dijeron que le enviarían a Hanke algunas tareas que se centraban en los requisitos técnicos para implementar cajas de conversión y regímenes de dolarización. Como parte de su tarea, Hanke realizó un análisis sistemático que redujo una lista de 239 candidatos potenciales a las 50 opciones más prometedoras. Argentina se ubicó cerca del primer puesto.

Luego sobrevino el 8 de septiembre, 11 días después de la reunión de seguimiento, la influencia política de Milei se desplomó y la presión sobre el gobierno republicano para rescatar a su aliado de ideas afines aumentó drásticamente. El resto es historia, sobrevino el salvataje, el swap etc. etc.

Pero lo realmente interesante no solo es que ya el gobierno de EE.UU. estaba detrás de una red de contención para con su aliado sudamericano mucho antes de lo que muchos pensaban, sino que entre el menú figuraba la dolarización, estandarte de campaña del propio Milei.

En las dos reuniones previas en Washington, Hanke recomendó encarecidamente la dolarización como la mejor opción para Argentina, una solución que ha defendido desde 1991. Esta solución es la terapia de choque definitiva para imponer el dólar al control de una nación extranjera.

Documento final

A principios de octubre, Hanke respondió a la solicitud del gobierno de profundizar en la teoría y la práctica de la dolarización proporcionando un documento de 20 páginas titulado "Notas y reflexiones sobre la dolarización de Ecuador: Un modelo para Argentina". En ese artículo, relató en detalle cómo la economía ecuatoriana se encontraba en una situación mucho peor que la actual de Argentina cuando ayudó a diseñar el plan de dolarización que se implementó en el 2000.

De hecho, la defensa de Hanke de la solución dolarizadora para Argentina surge en parte de la fallida convertibilidad de 1991, que predijo que fracasaría.

De modo que, no debería darse por eliminada la opción dolarizadora, sobre todo porque Washington, hoy garante pleno de Argentina, no solo la analizó, la debatió, sino que parece tener en carpeta, por las dudas. Veremos. Todavía hay mucha tela por cortar.