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La morosidad de las familias llegó al 12% y afecta a más de cinco millones de personas

Crece la morosidad tanto en préstamos del sistema financiero formal como de las entidades no financieras.


La dificultad de las familias argentinas para cumplir con sus deudas crece aceleradamente. Durante abril, la morosidad de los préstamos bancarios destinados a hogares alcanzó el 12%, el nivel más alto registrado en más de dos décadas, según un informe elaborado por la consultora 1816 a partir de datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU).

El indicador mostró un incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto de marzo y acumuló su decimoctava suba mensual consecutiva. En octubre de 2024, la mora de los hogares se ubicaba en apenas 2,5%, lo que evidencia un crecimiento sostenido en el nivel de incumplimiento durante el último año y medio.

De acuerdo con el relevamiento, unas 5,3 millones de personas presentan al menos un crédito en situación irregular, es decir, con atrasos superiores a los 90 días. La cifra representa el 26,7% de los aproximadamente 20 millones de individuos que mantienen algún tipo de financiamiento dentro del sistema financiero y no financiero.

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El informe también señaló que la morosidad de las empresas mostró un aumento durante abril, al pasar de 3,1% a 3,3%. Como resultado, el índice de irregularidad del conjunto del sector privado se ubicó en 7,3%.

La problemática se extendió a la mayor parte del sistema financiero. Según las estimaciones de la consultora, en 26 de las 30 entidades bancarias con mayor volumen de préstamos a familias se registró un incremento de la mora durante abril. Los atrasos en créditos también crecieron en entidades no financieras donde el nivel de incumplimiento pasó de 30,7% en marzo a 31,5% en abril.

Los analistas advirtieron que el aumento de la morosidad podría tener efectos sobre la evolución futura del crédito. La pérdida de condición crediticia de una parte importante de los deudores limitaría la capacidad de expansión de los préstamos al consumo en el corto plazo.

La consultora consideró que el financiamiento a las familias difícilmente recupere en los próximos meses el papel dinamizador que tuvo sobre la actividad económica durante la segunda mitad de 2024 y la primera parte de 2025.

Tendencia sin señales positivas

Los datos preliminares correspondientes a mayo tampoco muestran señales claras de recuperación. Los registros disponibles hasta el día 22 indican que los préstamos al sector privado en pesos habrían vuelto a retroceder en términos reales respecto de abril. De confirmarse esta tendencia, se trataría del quinto mes consecutivo de caída.

Sin embargo, los especialistas remarcan que el bajo nivel de profundidad financiera de la economía argentina —con un stock de crédito equivalente a cerca del 12% del PBI— reduce el impacto potencial de esta dinámica sobre el desempeño general de la actividad económica.

Entre los factores que continúan condicionando la demanda y la oferta de financiamiento aparecen las elevadas tasas de interés reales. Durante los primeros 17 días hábiles de mayo, la tasa nominal anual promedio de los préstamos personales bancarios se ubicó en 66,9%, apenas por debajo del 68,8% registrado en enero.

Desde el sector financiero, no obstante, sostienen que la situación podría estar mostrando señales de estabilización. Durante el encuentro AI in Finance (AIFI) 2026, el director ejecutivo de Banco Supervielle, Gustavo Manríquez, afirmó que la mora dejó de crecer al ritmo observado en meses anteriores y destacó la importancia de los procesos de refinanciación y reestructuración de deudas para acompañar a los clientes.

Una evaluación similar presentó un informe conjunto de la Cámara Argentina Fintech y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), que indicó que, si bien la mora de las carteras fintech aumentó en línea con la tendencia general del sistema, los indicadores de seguimiento más frecuente muestran una desaceleración desde noviembre del año pasado.