La morosidad empresarial aumentó 18,7% en 2026 y el riesgo financiero entró en zona de alerta
El Índice SERF de Fidelitas cayó 6,9 puntos en agosto y quedó en 38,3, dentro de la categoría “Riesgo Elevado”. Hay 57.045 empresas en situación irregular y los cheques rechazados se mantienen cerca de 80.000 por mes.
Las empresas enfrentan mayores costos financieros y dificultades de pago
Archivo.La situación financiera de las empresas argentinas se volvió más exigente durante 2026. Según el último informe de Fidelitas, el número de empresas en situación irregular aumentó 18,7% entre enero y junio, mientras que el Índice de Riesgo Financiero (SERF) cayó en agosto hasta los 38,3 puntos, 6,9 unidades menos que en julio.
El retroceso llevó al indicador desde la categoría “Señales Mixtas” a “Riesgo Elevado”, en un contexto marcado por la debilidad del crédito, el aumento de la morosidad y una actividad industrial que continúa mostrando señales de contracción. “El indicador muestra que la estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no logra traducirse en una mejora generalizada de las condiciones en las que operan las empresas”, explicó Félix El Idd, CEO de Fidelitas.
¿Cuántas empresas están en situación irregular?
Actualmente se registran 57.045 empresas en situación irregular, casi el 12% de las aproximadamente 480.000 empresas activas. La cifra representa un incremento interanual del 56,5%. Si se toma únicamente el período comprendido entre enero y junio de 2026, la cantidad de empresas en mora aumentó un 18,7%.
Servicios y Comercio concentran el 71,9% de la morosidad empresarial total. Los mayores incrementos interanuales se registraron en Comercio, con 78%; Manufactura, con 76,3%; y Agropecuario, con 65,6%. Desde Fidelitas señalaron que la principal fragilidad continúa concentrada en el frente crediticio. El Índice de Riesgo Crediticio cayó hasta los 17,8 puntos, mientras que el nivel de endeudamiento mediante crédito continúa siendo bajo.
La industria también muestra señales de deterioro
Otro de los factores que explica el escenario es el comportamiento de la actividad manufacturera. La producción industrial cayó 4,9% interanual en julio y acumuló una contracción del 2,6% entre enero y julio de 2026. Además, registró una baja del 5% respecto de junio, una vez descontados los factores estacionales.
El deterioro alcanzó a 12 de las 16 divisiones manufactureras. Entre los principales retrocesos se encuentra maquinaria y equipo, que cayó 26,7%. Dentro de ese segmento, la maquinaria agropecuaria se contrajo 46,6%, mientras que los aparatos de uso doméstico bajaron 20,9%. También disminuyeron otros equipos, aparatos e instrumentos, con una caída del 31,4%. En ese rubro, la electrónica de consumo retrocedió 49,8% y los equipos eléctricos, 25%.
Por su parte, prendas de vestir, cuero y calzado registraron una baja del 15,9%, con una caída del 26,5% específicamente en calzado.
Solo cuatro divisiones manufactureras mostraron crecimiento: refinación de petróleo, con 8,1%; madera y papel, con 7,1%; metálicas básicas, con 1,6%; y otro equipo de transporte, con 2,6%, impulsado principalmente por las motocicletas.
Los cheques rechazados siguen cerca de 80.000 por mes
La morosidad empresarial también tiene su correlato en la cadena de pagos. Durante los primeros ocho meses de 2026, el volumen de cheques rechazados alcanzó un nivel equivalente al registrado durante todo 2025. Actualmente, los rechazos se mantienen en torno a 80.000 por mes. La combinación entre empresas en mora, cheques rechazados y dificultades para acceder al financiamiento puede trasladar los problemas de una compañía a sus proveedores y otras contrapartes.
Desde Fidelitas advirtieron que la evaluación de un proveedor ya no debería concentrarse únicamente en aspectos como la calidad del producto, los profesionales o la tecnología, sino también en su solidez financiera para evitar incorporar riesgos a la propia cadena de producción.
¿Qué impacto tienen las tasas de interés sobre las empresas?
El costo financiero aparece como otro de los obstáculos para una recuperación sostenida. En agosto, la diferencia entre las tasas efectivas anuales con capitalización mensual de los préstamos personales, del 88,86%, y los depósitos, del 23,40%, alcanzó aproximadamente 65,46 puntos porcentuales.
Para las empresas, uno de los principales efectos se observa en el capital de trabajo. Cuando una compañía demora más tiempo en cobrar, debe financiar durante más tiempo sus mercaderías, salarios e impuestos.
Por ese motivo, un aumento de las ventas no necesariamente implica una mejora de la caja. Si los márgenes comerciales no alcanzan para compensar el costo financiero, una mayor facturación puede incluso deteriorar la posición financiera.
Un escenario de estabilización, pero sin recuperación generalizada
El informe de Fidelitas señala que la baja de la inflación, que fue del 1,7% en agosto, y el desempeño del comercio exterior representan señales positivas. Sin embargo, esos factores todavía no alcanzan para compensar la debilidad del mercado interno y el deterioro del crédito.
El Índice de Actividad del SERF se ubicó en 54,2 puntos. El crecimiento interanual del EMAE de junio, de 2,7%, contribuyó positivamente al indicador, aunque su tendencia-ciclo permaneció prácticamente estable. Para Fidelitas, la situación refleja una economía que muestra señales de estabilización, pero todavía no una recuperación generalizada.
¿Qué implica el “Riesgo Elevado” para las empresas?
Con el SERF en 38,3 puntos, la categoría de “Riesgo Elevado” refleja un contexto en el que las empresas deben prestar especial atención a la liquidez, las cobranzas y la selección de clientes y proveedores. A esto se suma una creciente detección, en las bases de datos de Fidelitas, de empresas con deudas previsionales impagas y un mayor número de sanciones de UIF y BCRA.
La compañía sostiene que estas señales refuerzan la necesidad de profundizar los controles sobre clientes, proveedores y otras contrapartes comerciales. “El desafío empresario ya no pasa solamente por vender, sino por vender cobrando, preservar liquidez y administrar cuidadosamente el riesgo de cada operación”, concluyeron desde Fidelitas.




