La mayor gestora de bonos del mundo alerta por el triple riesgo de la Inteligencia Artificial
Los expertos de PIMCO reconocen el impacto económico de la IA pero, en un reciente estudio plantean los riesgos de la nueva tecnología para ser viable.
La irrupción de la inteligencia artificial está motorizando cambios de tendencias entre los inversores en títulos públicos
Ciudad de MendozaLos mercados globales y los inversores de todo el mundo saben que el derrotero que siga la llamada Inteligencia Artificial (IA) determinará la suerte de las bolsas y las ganancias de los apostadores, no solo en el cierre del 2025 sino en los próximos años.
Hoy, el panorama luce agrietado, donde unos alertan por una burbuja tecnológica y otros más optimistas sobre las grandes inversiones que las empresas están realizando para facilitar su adopción.
Sin embargo, algunos, como los expertos de la gestora PIMCO, emblemática administradora de inversiones globales y principal operadora de renta fija a nivel mundial, advierten que la IA enfrenta “un triple riesgo para ser viable”.
Inteligencia artificial
No hay duda que la tecnología de IA está empezando a impulsar cambios profundos en la economía, incluyendo las decisiones de inversión empresarial en capital y mano de obra, y como adelantó PIMCO en el informe “Aranceles, Tecnología y Transición” a comienzos de octubre: los aranceles parecen estar acelerando la implementación de la IA a medida que las empresas se apresuran a encontrar nuevas oportunidades de negocio en medio de cadenas de suministro cambiantes y a compensar los mayores costos mediante mejoras de productividad que reducen la mano de obra.
“Sin embargo, muchas personas se preguntan qué porcentaje del valor futuro de la IA (para las empresas, los individuos y la economía en general) ya está incluido en las valoraciones actuales”, reconoció Tiffany Wilding en un reciente estudio “The Economics of AI Scale”.
• La economista de PIMCO, la mayor gestora del mundo en renta fija, con una cartera de US$2,2 billones, explica que esta tecnología avanza rápidamente, y la mayoría de las empresas apenas están en las primeras etapas de comprensión de sus capacidades.
“Aún está por verse si la IA podrá generar nuevas ideas transformadoras y lucrativas, o con qué rapidez, o si desatará una fuerza en la economía estadounidense similar al "shock chino" (el período de principios de la década de 2000 en el que la subcontratación redujo la base manufacturera estadounidense y transformó estructuralmente el mercado laboral).
Sin embargo, las valoraciones de la industria y las inversiones de capital parecen basarse en la creencia de que la IA proporcionará ambas cosas”, señala Wilding.
"Hasta hace poco, la idea de que la IA tenía el poder de transformar drásticamente las operaciones empresariales, la productividad y el mercado laboral era en gran medida teórica.
Automatización
Pasó más de una década desde que Brynjolfsson y McAfee publicaron “La Segunda Era de las Máquinas”, donde predijeron que la automatización de tareas permitiría a las máquinas aprender, razonar y crear. Con el lanzamiento de herramientas basadas en grandes modelos de lenguaje (LLM), incluyendo ChatGPT (lanzado en 2022), y mejoras dramáticas en el modelo y la adopción generalizada por parte de los usuarios desde entonces, solo ahora empezamos a ver los efectos reales de esta tecnología en la economía. Lo que antes era teoría ahora se está convirtiendo en la práctica", relata.
En general, considera que "la inversión relacionada con la IA parece haber aportado 1 punto porcentual al crecimiento de la inversión en toda la economía estadounidense en 2025".
Mientras, las tendencias de inversión en EE.UU. "se mantuvieron estancadas o contractivas en otros casos". "En general, estimamos que la actividad relacionada con la IA contribuyó aproximadamente 0,5 puntos al crecimiento del PIB en la primera mitad de 2025, un gran impulso para cualquier industria concreta y que recuerda al auge de la inversión en fibra óptica de los años 90 con la llegada de internet", sostiene Wilding.
Carrera sin fin
• El segundo riesgo que encuentran los expertos de PIMCO está relacionado con "el ritmo acelerado de despliegue, la avalancha de acuerdos de financiación y la enorme magnitud de las futuras previsiones de inversión", lo que ha llevado a los inversores a plantearse la pregunta:
¿En qué momento el crecimiento de la capacidad computacional superaría la demanda, resultando en una mayor competencia entre las principales empresas, recortes de precios rápidos y revalorización de acciones?". "Calculamos que la inversión actual por sí sola está orientada a alcanzar una capacidad de 4.900 millones de Usuarios Activos Mensuales (MAUs).
Pequeños ajustes en estos supuestos (es decir, mayor rendimiento del servidor o uso más intenso computacionalmente) implican que US$200.000 millones en inversión en servidores pueden proporcionar capacidad para un rango de 2.000 a 8.000 millones de MAUs", detalla la economista y directora del Foro Cíclico de la gestora.
Según su visión, esta cifra supone "mucha capacidad", y es que, por ejemplo, "la población de EE.UU. es de unos 340 millones, mientras que la mundial es de 8.000 millones". "Así que la industria está invirtiendo bajo la suposición de que más de la mitad de la población mundial usará LLMs alojados en servidores estadounidenses, o que los usuarios no humanos (bots, agentes, empaquetados de software empresarial) constituirán una gran parte de la demanda de MAU", plantea.
Haciendo números
• En tercer lugar, Wilding asegura que "el optimismo parece evidente en el valor presente neto relacionado con la IA", puesto que "llevando la matemática hipotética un paso más allá, si cada MAU genera 20 dólares al mes, 4.900 millones de MAUs generarían ingresos industriales de aproximadamente US$1,2 billones al año, el 4% del PIB nominal actual".
"Que las empresas están dispuestas a pagar esos US$1,2 billones anuales a la industria de la IA depende del valor que genere. Creemos que las valoraciones actuales del mercado están asumiendo que una gran parte del valor de la IA probablemente residirá en su capacidad para generar nuevas ideas, productos y tecnologías, no solo en hacer la industria antigua más eficiente", sostiene.
Amén de estos cálculos para poner en perspectiva la inversión en capacidad de IA, Wilding destaca que "existen preguntas reales sobre la financiación", ya que "unos US$200.000 millones pueden generar mucha capacidad de usuarios". Sin embargo, con la rápida innovación y la rápida depreciación del equipo, también será necesario un aumento de la inversión en reemplazo.
Financiamiento a la carta
Por ello, cuestiona que, las empresas tecnológicas están explorando diversas formas de financiar estas inversiones continuas (a pesar de que hasta ahora solo generan ingresos reportados de los LLMs son limitados), incluyendo bancos, crédito público y privado, y capital privado. Pero, ¿seguirán estas fuentes, especialmente los bancos, dispuestas a apoyar iniciativas de IA a la escala que desean las empresas tecnológicas? ¿Y cuánto depende del sueño de una mayor eficiencia y nuevas ideas de financiación adicional?", plantea la economista quien, en ese sentido, asegura que la industria tecnológica también disfruta actualmente de un trato relativamente favorable por parte del gobierno de EE.UU."
"Los servidores, chips y componentes se excluyen de los aranceles, y con el gasto inicial de capital en todo (incluidas las estructuras) los híper-escaladores probablemente no pagarán mucho en impuestos en un futuro previsible. Sin embargo, eso podría cambiar en el futuro. El escrutinio regulatorio también podría aumentar: a medida que crece la presencia del sector, también lo hace la probabilidad de una supervisión más rigurosa y posibles cambios en las políticas", sentencia Wilding.
A modo de conclusión, señala que a medida que aumenta el potencial de limitaciones energéticas, desafíos financieros y escrutinio regulatorio, la pregunta no es sólo cuánta inversión es demasiada, sino si la industria puede cumplir su promesa de innovación transformadora y capturar ese valor para sus accionistas.

