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La contundente advertencia del Ieral sobre la economía mendocina

Un reciente informe de la Fundación Mediterránea repasó el momento de incertidumbre que atraviesa la matriz local y el desafío de mejorar la competitividad.

El Ieral advirtió sobre el momento de incertidumbre que atraviesa la economía mendocina. 

El Ieral advirtió sobre el momento de incertidumbre que atraviesa la economía mendocina. 

Alf Ponce Mercado / MDZ - Agradecimiento Hotel Sheraton

Durante los últimos años, el debate sobre el futuro económico de Mendoza estuvo atravesado por una pregunta recurrente: ¿qué actividad reemplazará al petróleo y a la vitivinicultura como motores del desarrollo provincial? La respuesta parece conducir inevitablemente hacia la minería. Sin embargo, un nuevo informe elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), de la Fundación Mediterránea, propone una mirada diferente.

Según el documento, la provincia enfrenta un escenario complejo por la pérdida de dinamismo de algunos de sus sectores históricos, pero el problema de fondo no radica exclusivamente en esa situación. El análisis sostiene que Mendoza lleva más de quince años creciendo al mismo ritmo que una economía nacional prácticamente estancada y que ese contexto explica buena parte de sus dificultades actuales.

“La respuesta no parece pasar por un cambio brusco de matriz productiva”, expresa el estudio firmado por el economista Jorge Day, que plantea que la estrategia debería orientarse a potenciar las ventajas existentes y reducir los costos que hoy limitan la inversión y la producción.

Un escenario de transición

El informe parte de un diagnóstico conocido. La industria petrolera convencional mantiene una tendencia descendente; la vitivinicultura enfrenta un mercado internacional más competitivo y un consumo que pierde dinamismo, mientras que la minería aparece como una alternativa con gran potencial, aunque de desarrollo lento. Ese escenario genera incertidumbre sobre la capacidad de la provincia para sostener el empleo y generar nuevas fuentes de ingresos.

Actualmente, los sectores productores de bienes representan aproximadamente el 36% de la economía mendocina. Allí se concentran actividades exportadoras como la industria vitivinícola, la refinación de petróleo, la agroindustria, la producción agrícola y la extracción petrolera. En tanto, los servicios explican cerca del 58% de la actividad económica y dependen principalmente del mercado interno.

El documento recuerda que existe un fuerte efecto multiplicador entre ambos sectores. Como ejemplo, menciona que por cada empleo directo generado en actividades como la minería pueden crearse entre tres y cinco puestos de trabajo indirectos vinculados a servicios, proveedores y actividades complementarias.

La actividad petrolera se encuentra un declive.

La actividad petrolera se encuentra un declive.

Tres factores que condicionan el crecimiento

Para el Ieral, Mendoza enfrenta simultáneamente tres procesos que limitan su desempeño económico. El primero responde a una tendencia global. A medida que aumentan los ingresos de la población, los servicios ganan participación dentro del consumo mientras que la producción de bienes requiere cada vez menos mano de obra debido a los avances tecnológicos.

El segundo tiene origen en la economía argentina. Los elevados costos medidos en dólares -que incluyen salarios, tarifas, alquileres y servicios profesionales- reducen la competitividad de las actividades exportadoras frente a otros países.

El tercero corresponde a la realidad provincial: dos de sus principales actividades tradicionales atraviesan dificultades estructurales. La vitivinicultura enfrenta una caída del consumo y una competencia internacional creciente, mientras que la producción petrolera convencional continúa perdiendo relevancia. La minería podría convertirse en un nuevo motor, aunque sus tiempos de maduración son considerablemente más largos.

Mendoza creció al ritmo de un país estancado

Uno de los principales aportes del informe es relativizar la idea de que el deterioro de los sectores tradicionales explica por sí solo la pérdida de dinamismo económico provincial. Para ello utiliza como indicador la evolución de la masa salarial privada real, que refleja el comportamiento del empleo y los ingresos del sector privado.

Según el estudio, Mendoza alcanzó un máximo alrededor de 2013 y desde entonces exhibe un comportamiento prácticamente estancado. Sin embargo, esa evolución resulta muy similar a la observada para el conjunto del país.

La comparación con Neuquén muestra una realidad distinta. Allí, el desarrollo de Vaca Muerta permitió incrementar más de 60% ese indicador durante los últimos quince años. Pero el documento aclara que se trata de un caso excepcional vinculado a una oportunidad muy específica y difícil de replicar.

Qué puede aportar la minería

El trabajo reconoce que la minería constituye una de las principales oportunidades para diversificar la economía provincial y generar nuevas exportaciones. Sin embargo, también advierte que existe una expectativa excesiva sobre su capacidad para resolver los problemas actuales.

Los grandes proyectos requieren procesos extensos de inversión, aprobación ambiental, infraestructura y aceptación social. Por ese motivo, iniciativas como San Jorge o Potasio Río Colorado recién podrían comenzar a tener un impacto económico significativo hacia el final de la década, en el escenario más favorable.

El informe estima que esos emprendimientos podrían incluso duplicar las exportaciones de Mendoza en los próximos años. No obstante, aclara que la minería moderna es una actividad intensiva en capital y que el crecimiento del empleo directo será considerablemente menor que el volumen de inversión movilizado. Su mayor efecto aparecería en la generación de servicios especializados, proveedores industriales, logística y actividades profesionales asociadas.

Además, el documento advierte sobre el riesgo de concentrar el desarrollo provincial en una sola actividad. La experiencia de Neuquén muestra el potencial de un boom energético, pero también recuerda que otras provincias petroleras, como Santa Cruz, atravesaron procesos inversos cuando disminuyeron las inversiones. Por ello, sostiene que una economía diversificada ofrece mayor estabilidad frente a los cambios del ciclo económico.

El aporte de la minería a la economía mendocina se proyecta al largo plazo.

El aporte de la minería a la economía mendocina se proyecta al largo plazo.

Las tareas pendientes

Frente a un contexto internacional y nacional que escapa al control del gobierno provincial, el estudio identifica una serie de aspectos sobre los cuales Mendoza sí puede actuar para mejorar su competitividad.

Entre ellos menciona la reducción de la burocracia administrativa, el fortalecimiento de la infraestructura logística, energética e hídrica, la mejora de los servicios públicos y la seguridad, además de mantener una presión tributaria que incentive las inversiones.

“Ninguno de estos ejes resuelve por sí solo el problema de fondo, que es nacional”, señala el informe. Sin embargo, sostiene que representan las principales herramientas disponibles para que la provincia mejore su capacidad de atraer inversiones y potenciar sus actividades productivas.

En ese marco, la conclusión del Ieral es que Mendoza no necesita reinventar completamente su economía, sino construir sobre las fortalezas que ya posee. El desafío, afirma, pasa por recuperar competitividad, aprovechar mejor su ubicación estratégica y desarrollar nuevas oportunidades sin abandonar las actividades que históricamente sostuvieron su crecimiento.