ver más

La confianza del consumidor continúa en caída, acumula tres meses en baja y enciende las alarmas de Caputo

El índice elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella retrocedió a su nivel más bajo desde julio de 2024.


La percepción de los argentinos sobre la economía continúa deteriorándose. Según el informe del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) registró en abril una caída del 5,7% respecto al mes anterior.

Este retroceso se suma a las bajas de marzo (-5,3%) y febrero (-4,7%), consolidando una tendencia negativa que ya acumula cinco disminuciones consecutivas en la comparación interanual. El indicador se ubicó en los 39,64 puntos, el valor más bajo registrado desde julio de 2024.

Disparidad regional y social del impacto

El relevamiento, realizado por Poliarquía Consultores en 40 centros urbanos del país, muestra una marcada heterogeneidad. El director del CIF, Sebastián Auguste, destacó las diferencias geográficas:

  • Interior del país: Presenta el índice más alto (45,35), pero sufrió la mayor caída mensual (-10,57%).

  • CABA: Se ubicó en 38,1 unidades, con un descenso del 6,69%.

  • Gran Buenos Aires (GBA): Mantiene el valor más bajo (36,82) y una leve caída del 1,53%.

La brecha de ingresos se profundiza

Uno de los datos más alarmantes del informe es la disparidad según el nivel socioeconómico. La crisis de confianza no afecta a todos por igual:

  • Hogares de ingresos bajos: La caída fue estrepitosa, alcanzando un 12,6%, con un índice de 35,5 puntos.

  • Hogares de ingresos altos: La contracción fue mucho más moderada, de apenas un 1,8%, situándose en 42,57 unidades.

"Esta marcada disparidad obedece al efecto desigual de la inflación (3,4% en marzo) entre quienes consumen productos básicos y aquellos afectados por el aumento de tarifas y la quita de subsidios", detalla el informe.

El factor inflación y servicios públicos

El estancamiento del optimismo de los consumidores está directamente ligado a la dinámica de precios. Aunque la inflación de marzo mostró una desaceleración técnica al situarse en el 3,4%, el peso de los servicios públicos y la canasta básica sigue erosionando el poder de compra de los estratos más vulnerables.

Esta tendencia se alinea con los indicadores de actividad y empleo que el gobierno de Javier Milei viene reportando desde el inicio de su gestión, donde la recuperación del consumo masivo parece seguir postergada.