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Jaque a las pymes: el desafío de sostener empresas en tiempos difíciles

Empresarios advierten por la caída del consumo, la presión impositiva y la falta de competitividad mientras buscan nuevas estrategias para resistir.


En muchas empresas nos preguntamos cómo seguir frente a decisores económicos que jamás han pagado un sueldo ni han financiado capital mientras el mercado se hace más complejo y el consumo baja.

Este mes, como hacía mucho no me pasaba, me encontré haciéndome una pregunta tan simple como inquietante: ¿cómo seguir ante esta realidad? Pasó el Mundial, esa especie de anestesia colectiva que nos regaló unos días de alivio, y despertamos.

Como un paciente después de una cirugía, volvimos a abrir los ojos y nos reencontramos con la realidad compleja que transita cualquier pyme del punto del país donde sea y del rubro más diverso.

Realidad pyme

La realidad, para las pymes, suele ser despiadada. El celular no deja de sonar. "Tenés que estar más en las redes". "Cambiá el logo". "Vendé más agresivamente". "Incorporá teletrabajo". "Perdiste un cliente por dos centavos". "¿Viste que tal empresa quebró?".

Las urgencias se acumulan y apenas terminamos de apagar un incendio, ya empezó otro. Y así todas las semanas, todos los días. En más de una oportunidad me pregunté: ¿cómo hago para seguir? ¿Se puede seguir?

La respuesta nunca apareció sola. Llegó cuando miré alrededor y vi un equipo comprometido, personas que siguen empujando aun cuando el contexto invita a bajar los brazos. Ahí entendí que, aunque el cansancio exista, todavía hay motivos para avanzar.

Las urgencias se acumulan y apenas terminamos de apagar un incendio, ya empezó otro.

¿Hasta cuándo se puede realmente?

Sabemos que este modelo económico tendrá ganadores y perdedores, como también los tuvo el anterior. La suerte todavía se está jugando. Alea iacta est: la suerte está echada. Mientras tanto, hay tres palabras que parecen resumir buena parte de nuestros problemas: consumo, impuestos y competitividad.

¿Las autoridades no lo saben? Estoy convencida que sí. Hasta Kristalina Georgieva, la titular del Fondo Monetario Internacional habló de la necesidad de fortalecer el consumo, algo que se hace demasiado evidente.

Sin embargo, muchas veces paradójicamente quienes diseñan las reglas parecen desconocer qué significa sostener una empresa. No tienen absoluta idea de lo que implica pagar sueldos, afrontar impuestos, financiar capital de trabajo o sobrevivir cuando las ventas caen.

Y aun así deciden las reglas del juego de los que sí saben y hacen esas cosas a diario. Desde otro poder, además, muchas veces se analizan conflictos comerciales sin comprender la lógica cotidiana de producir, vender y sostener una actividad económica.

La fórmula

Entonces, ¿qué podemos hacer ante ese diagnóstico? Después de darle muchas vueltas, llegué a una conclusión sencilla: pensar. Pensar distinto. Animarnos a cambiar aquello que siempre hicimos igual. Compartir experiencias con otros empresarios, escuchar, preguntar, asociarnos, descubrir oportunidades donde antes solo veíamos problemas.

Quizá la respuesta sea resistir o aparezca una alianza inesperada. Quizás alcance con una buena conversación, una idea compartida o un mate entre colegas para encontrar un camino que no habíamos visto de manera individual. Lo importante es no aislarse. Es crucial, porque muchas veces las crisis, justamente, son el punto de partida de algo nuevo.

También es momento de aceptar que no siempre podremos crecer. A veces habrá que fijarse objetivos más modestos como cuidar lo construido y esperar tiempos mejores. Y, cuando corresponda, también saber cerrar una etapa sin sentir que eso es un fracaso.

Muchas veces paradójicamente quienes diseñan las reglas parecen desconocer qué significa sostener una empresa.

Esta columna puede sonar pesimista, pero no lo es. Es un llamado de atención para quienes hoy tienen la responsabilidad de decidir sobre nuestro destino productivo. Y también una invitación a quienes hacemos empresa para involucrarnos más, participar, proponer y dejar de creer que otros resolverán nuestros problemas. Porque eso no pasará.

En jaque

Parafraseando a Santiago Kovadloff. "Estamos en un país anémico de ejemplaridades. La política no logró reconciliarse con esos mitos fundamentales que sí supo encarnar la Selección: el de la reparación y el reencuentro con lo posible." Quizás eso sea lo que hoy más necesitamos: volver a creer que es posible.

La vorágine hace que hasta el descanso pase inadvertido. Las vacaciones duran un suspiro y el disfrute queda siempre para después. Pero tal vez ése sea, justamente, el desafío de este tiempo: seguir jugando aun cuando el tablero parece inclinarse en contra.

Hoy las pymes estamos en un verdadero jaque. Dependerá de todos que por el bien del empleo masivo ese jaque no termine convirtiéndose en jaque mate.

* Silvana Del Valle. Ingeniera agrónoma, miembro del Monapy