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Irrumpe el frío para frenar pestes: el mapa del campo rumbo a la siembra gruesa

La llegada de heladas es recibida con optimismo por los productores para frenar plagas y malezas antes de la vuelta de las lluvias. Al mismo tiempo, la normalización en los valores de los fertilizantes promete aliviar los costos de la nueva temporada.


Mientras los técnicos del campo alertan por el aumento en la poblaciones de “chicharritas” que podrían afectar las intenciones de siembra (crecientes) para el maíz, los meteorólogos anuncian otra ola de frío que serviría para “acomodar los tantos”, antes de una segunda quincena en la que podrían volver a aumentar las temperaturas y las lluvias. El fenómeno tradicionalmente se relaciona con el Día de Santa Rosa y su tormenta, sobre fin de agosto.

Si bien hace más de 6 meses que los principales centros meteorológicos mundiales vienen hablando de un nuevo Niño '26-'27, varios pronosticadores locales parecen recién estar descubriéndolo y, por lo tanto, también les llama la atención la cantidad de malezas y plagas que aparecieron (en forma adelantada), aunque la situación es casi normal con un invierno que hasta ahora solo tuvo “olas” de frio, mucha humedad y temperaturas relativamente altas.

Por eso, también, a diferencia de otros ciclos, cuando la ocurrencia de heladas era un factor más vale negativo, en este caso esos pronósticos son bienvenidos ya que una baja abrupta de la temperatura no solo puede terminar con las malezas, sino con varias plagas (y no solo la “chicharrita”).

También se va confirmando la mayor ocurrencia de precipitaciones, sobre todo el costado oriental del país, desde Misiones, y las franjas sobre el río Uruguay de Corrientes y Entre Ríos, hasta “la panza” de Buenos Aires, mientras que los locales en esas regiones ya hace más de dos meses que están “desplazando” hacienda desde las islas del Paraná, debido al aumento de la altura del río, lo que ya viene provocando desmadres aguas arriba (incluyendo el cierre de las Cataratas), pero sin llegar aún al centro-sur del país.

Ormuz impone los altibajos

Mientras Chicago no termina de definir su tendencia debido a las idas y vueltas de las negociaciones políticas entre Irán y los EEUU, las dudas sobre una reapertura segura del estratégico estrecho de Ormuz marcan el ritmo de las cotizaciones, especialmente del petróleo, y también de los granos en Chicago.

Optimismo de acuerdo = baja del barril = baja cotizaciones agrícolas.

Pesimismo, todo lo contrario.

Lejos de cualquier estimación de precios tan poco estable, los productores siguen acelerando las labores tanto de cosecha (aún no se logra terminar con el 25% del maíz), como de siembra. Según los últimos datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, y tal vez, para evitar los frenos que impondrían nuevas precipitaciones, los productores ya habrían avanzado sobre casi 10% del área estimada de siembra de girasol (3 millones de hectáreas), mientras que el trigo prácticamente ya cubrió el área estimada de 6,5 millones de hectáreas, y la cebada ronda el 95% con algún atraso, justamente en el sur bonaerense por falta de piso.

Pero el mayor impacto, al menos durante el primer semestre, vino por el lado de los fertilizantes que, según un trabajo de la Bolsa de Comercio de Chicago, registró un sobrecosto relativo de US$180 millones debido al abrupto “salto” de las cotizaciones en aquel momento, por lo que también la primera parte de este año marcó el segundo registro más alto de la historia con US$1.762 millones en importaciones, a pesar de la contracción relativa de las compras.

Sin embargo, de mantenerse los precios registrados por Márgenes Agropecuarios para julio pasado de una área granulada a US$570 la tonelada, y fosfato diamónico de US$990/tn, prácticamente en a los niveles de preconflicto, este segundo semestre podría normalizarse respecto a uno de los insumos claves para el cultivo, como son los fertilizantes.

Al respecto, el equipo de Rosario destaca que “Argentina importa en promedio 50% de su consumo de nitrogenados (en años de normalidad operativa) y 80% en fosfatados. Teniendo en cuenta que, en promedio, tres cuartas partes de la importación de nitrogenados se produce en la antesala a la siembra de los granos gruesos, la normalización del comercio y precios relativamente en niveles promedio, será esencial para asegurar una rentabilidad de aplicación aceptable para la gruesa 2026/27”.

Granos suman divisas

El cierre mensual de julio arrojó otros US$ 2.918 millones de liquidación de divisas por granos, lo lleva al acumulado enero-julio a US$16.270 millones, de acuerdo al informe periódico de Ciara-CEC, respecto al comercio exterior de la cadena granaria.

Si bien la cifra representa un retroceso de 17% respecto a igual período del año pasado, se sabe que la estrategia de venta de los productores decidió postergar la soja (de mayor valor) para el final, por lo que aún resta un volumen significativo para los próximos meses.

Tanto es así que el volumen de soja operado en julio pasado fue 30% inferior al de julio del año pasado, y aún resta fijar precio en el 57% del volumen (más de 28 millones de toneladas).

Otro dato llamativo es la abrupta suba de la capacidad industrial que, tras haber tocado un piso histórico de 27% en febrero pasado (42% con la soja importada), subió hasta 68% a finales del primer semestre considerando la soja y el girasol (que fue la gran “ayuda” esta campaña), volumen que asciende hasta 84% con la soja importada, que sigue promediando alrededor de 800.000 tn/mes, especialmente desde Paraguay (y algo también de Brasil), por lo que las importaciones de poroto volverían a rondar los casi 10 millones de toneladas.