Inteligencia artificial: cuatro escenarios futuros y sus impactos en los mercados
Los expertos de la gestora global Capital Group trazan cuatro escenarios sobre la evolución de la inteligencia artificial y el grado de adopción de la misma.
La inteligencia artificial agéntica replantea la relación con el ser humano.
ShutterstockEl avance y desarrollo de la inteligencia artificial (IA) no se detiene, incluso, se acelera e impone la música, tanto al mercado financiero como a la economía en su conjunto, haciendo que por momentos los inversores se olviden del conflicto en Medio Oriente.
Sin embargo, aunque los modelos están mejorando y la inversión en esta tecnología es sólida, su rentabilidad dependerá de la rapidez con la que estas herramientas se adopten de forma generalizada en el conjunto de la economía. Por ello, en medio de tanta incertidumbre, las previsiones que se reducen a un único escenario pueden quedarse cortas.
Jared Franz, economista de la gestora global estadounidense Capital Group (CG) señala que la adopción de la IA se está generalizando, pero su aplicación en la economía real sigue despertando cierto recelo. De ahí que tienen claro que su evolución va a depender del grado de adopción de esta nueva tecnología y de la orientación de la política y las condiciones financieras.
Por eso el equipo multidisciplinario conocido como Night Watch, formado por economistas, analistas políticos y gestores de CG analizó los episodios de inestabilidad de los mercados con el fin de tomar mejores decisiones de inversión, y en lugar de predecir un único desenlace, el equipo diseñó una serie de posibles escenarios futuros, y analizando la interacción de los distintos factores tecnológicos, económicos y políticos, así como las consecuencias que tienen las distintas trayectorias posibles en las carteras de inversión.
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En el caso de la inteligencia artificial, estos ejes pueden expresarse en función del grado de adopción de la nueva tecnología en el conjunto de la economía y de la orientación de la política y las condiciones financieras. Al cruzar ambos ejes surgen cuatro posibles escenarios, que ofrecemos a continuación para describir cómo podría desarrollarse la transición de la IA.
• Escenario 1: Superciclo de IA
En este escenario, para CG, la IA se integra en todos los sectores. Las compañías reorganizan sus flujos de trabajo, automatizan las tareas rutinarias y utilizan esta tecnología para realizar labores operativas, analíticas y creativas. Además, unas políticas favorables refuerzan la dinámica, ya que los gobiernos priorizan la competitividad, la productividad nacional y la importancia estratégica de los sectores vinculados a la IA, lo que favorece que se mantenga la inversión.
"La adopción generalizada viene acompañada en este caso de una orientación política expansiva y una financiación accesible, lo que hace que la interacción entre ambos ejes se refuerce mutuamente: el aumento de la productividad impulsa los beneficios empresariales, los beneficios impulsan la inversión y la inversión impulsa un mayor uso de la tecnología. El resultado es un período prolongado de crecimiento elevado y mejora de los márgenes", señala Franz.
• Escenario 2: Trayectoria equilibrada
En este escenario, la IA continúa avanzando, pero el ritmo difiere notablemente en función de la compañía y el sector. De hecho, algunas empresas aceleran su ritmo de adopción, mientras que otras avanzan con mayor prudencia ante el nivel de costes, las limitaciones energéticas, los problemas relacionados con la preparación de los datos o la incertidumbre normativa.
"El avance existe, pero se produce a un ritmo desigual. La trayectoria se parece más a una escalera tradicional que a una escalera mecánica", señala el economista donde hace referencia a que el contexto político puede ser también muy diverso, y resultar favorable en algunos países o más prudente en otros.
"Estos factores no frenan el impulso, pero sí que dan lugar a un patrón en el que algunos sectores avanzan con rapidez, mientras que otros esperan a que la situación económica se aclare o a que el contexto político resulte más favorable".
• Escenario 3: Estallido de la burbuja
En este escenario, para la gestora, la inversión se adelanta a la rentabilidad generada, y el contexto político o las condiciones financieras resultan menos favorables. "Unos costos de financiación más elevados, unos criterios más estrictos de concesión de crédito o un cambio en la percepción de riesgo hacen que resulte más complicado financiar nuevos proyectos".
Como consecuencia, algunos centros de datos sufren retrasos y ciertos segmentos de la cadena de suministro de la energía y los semiconductores pueden registrar un exceso de capacidad a corto plazo. Esto lleva a las compañías a reevaluar el ritmo de adopción de la IA, mientras los inversores se inclinan por una mayor estabilidad.
"El riesgo principal no es tanto que la IA pierda fuerza, sino que la inversión se adelante a la realidad económica subyacente. Los grandes proyectos financiados con deuda pueden desplazar a otras emisiones corporativas o generar focos de infraestructuras infrautilizadas. El mercado revisa los plazos de rentabilidad, lo que lleva a las compañías a retrasar sus planes de expansión y a centrarse más en la utilización que en el rápido desarrollo de la nueva tecnología", afirma Franz.
• Escenario 4: Regreso a un mundo sin ChatGPT
En este escenario, la IA no llega a convertirse en el catalizador que muchos esperaban y su adopción sigue siendo marginal: se prueban las herramientas, se mejoran los cuadros de mando y se automatizan algunos flujos de trabajo, pero el cambio radical no llega a producirse.
Es más, en CG ponen el foco en que la IA demuestra ser útil en ciertos ámbitos, pero no llega a transformar el funcionamiento de las empresas, por lo que el aumento de la productividad es escaso y se limita a funciones aisladas, sin extenderse a la economía en su conjunto.
"El crecimiento sigue dependiendo de los factores de siempre y la IA desempeña un papel secundario, influyendo más en las expectativas que en los resultados. El resultado es un ciclo definido por el optimismo, pero sin que se produzca una verdadera transformación; un mundo en el que la inteligencia artificial importa, pero no lo suficiente como para marcar la diferencia a escala macroeconómica", dice Franz.
A esta altura del análisis cabe preguntarse ¿cuáles serían las consecuencias para los inversores? Pase lo que pase, los primeros indicios apuntan a que la expansión impulsada por la IA ya comenzó. En este marco, los datos parecen inclinarse hacia un escenario favorable, uno en el que aumenta la adopción de esta tecnología, la productividad se va acumulando y se mantiene la inversión de capital en el desarrollo de la nueva tecnología.
Sin embargo, no todo apunta en la misma dirección. "Un escenario en el que la tecnología continúa avanzando, pero lo hace a un ritmo desigual, es perfectamente plausible, y siempre existe la posibilidad de que las expectativas superen a la rentabilidad o de que el ritmo de adopción se estabilice en una trayectoria más gradual", dicen en la gestora.
Y es que cada escenario refleja un ajuste diferente de los dos ejes principales: el grado de adopción de la inteligencia artificial en el conjunto de la economía y la orientación favorable o restrictiva del contexto político y las condiciones financieras.
De este modo, que en CG consideran que, para los inversores, el reto no está en elegir un único resultado, "sino en atender a las señales que indican en qué dirección nos movemos a lo largo de ambos ejes: el ritmo de integración de la tecnología por parte de las empresas, los indicios de aumento duradero de la productividad, el ritmo de gasto de capital y la reacción de los responsables políticos a la evolución del ciclo".
Franz concluye que la IA avanza con rapidez, la economía se irá ajustando de manera más gradual. A medida que se vaya desarrollando el proceso de transición, resultará esencial prestar atención a los cambios que nos acercan a uno u otro escenario".

