Insólito: por la caída del yen frente al dólar ahora Tokio es la ciudad más barata del mundo
Un informe revela cómo está el costo de vida en las principales ciudades del mundo. La gran sorpresa es la capital de Japón, más barata en dólares.
Japón es uno de los destinos tendencias entre los argentinos en los últimos meses, en parte por la depreciación del yen, que hace más accesible el costo de vida en el país asiático.
DespegarNo hay duda que el precio del dólar domina la toma de decisiones en Argentina. Sin embargo, también influye para otros a la hora de planear viajes, trabajos o mudanzas. E incide además en la relación con otras monedas.
La globalización y la abrumadora revolución tecnológica y digital brinda una increíble gama de oportunidades a la gente para trasladarse, visitar, e incluso radicarse en cualquier parte del planeta. Claro que los vaivenes económicos, financieros y geopolíticos globales influyen en la toma de decisiones, no solo para turismo y trabajo.

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Por eso resulta interesante bucear en la nueva edición del ya emblemático estudio “Mapeando los precios del mundo” del Instituto de Investigación del Deutsche Bank que, precisamente, analiza el costo de vida a nivel mundial.
Ranking de ciudades
El informe compara los precios en 69 ciudades de todo el mundo, abarcando desde vivienda, salarios y calidad de vida hasta compras cotidianas como café, viajes en taxi, iPhones, comidas en McDonald's e incluso el costo de una cita “económica”.
En su décima edición, el estudio destaca cómo ha evolucionado el panorama mundial del costo de vida desde 2012, 2016 y el período pre-pandémico, revelando cambios significativos en la asequibilidad relativa en las principales ciudades. Este año revela que Suiza sigue figurando entre los lugares más caros del mundo, mientras que Japón se ha vuelto notablemente accesible para los estándares de los mercados desarrollados.
Mientras que Tel Aviv ha escalado posiciones rápidamente en la clasificación mundial de precios, Europa Central ya no es el destino económico que solía ser, y el costo de la vivienda continúa desempeñando un papel cada vez más importante en la calidad de vida.
De Zurich a Tokio
Entre los principales hallazgos vale la pena destacar que:
- Zúrich y Ginebra siguen estando entre las ciudades más caras del mundo.
- Luxemburgo vuelve a encabezar la clasificación de calidad de vida, seguido de Copenhague y Ámsterdam. Múnich y Viena comparten el cuarto puesto, seguidas de Fráncfort.
- Tokio se destaca actualmente por ser extraordinariamente barata en comparación con muchos mercados desarrollados, ya que una comida para dos en Tokio cuesta un tercio de lo que cuesta en Nueva York o Zúrich.
- Tel Aviv ha experimentado un fuerte aumento de precios y ahora se encuentra entre las ciudades más caras para varios artículos de uso diario.
- Nueva York sigue siendo la referencia mundial en cuanto a alquileres elevados.
El informe incluye además varias curiosidades: Roma es la ciudad más barata para comprar vino, dos citas en Tokio cuestan aproximadamente lo mismo que una en Londres, Tel Aviv tiene el Big Mac más caro y Turquía vende los iPhone más costosos del mundo.
Imperio del Sol Naciente
Ahora bien, vale la pena detenerse en el caso japonés. El informe a cargo de Jim Reid y Galina Pozdnyakova señala que Tokio se ha convertido en la gran ciudad más barata del mundo, seguramente, debido al hundimiento del yen que redujo drásticamente el costo relativo de la vivienda, de comer fuera del hogar y la tecnología para quienes cobran en divisas fuertes.
En tal sentido, cabe señalar que una repatriación masiva del capital japonés podría fortalecer al yen y provocar una reversión parcial del popular “carry trade”.
Pero lo importante ahora es que Tokio se ha convertido en la gran ciudad más barata del mundo, al menos cuando sus costos se traducen a dólares, según el “Mapping the World” 2026. Ocurre que la fuerte depreciación del yen durante los últimos años ha provocado una transformación estructural en el costo relativo de Japón: así alquileres, restaurantes, teléfonos móviles y numerosos servicios resultan ahora mucho más baratos que en otras grandes capitales.
Por ejemplo, según datos privados, alquilar un piso de tres dormitorios en Tokio cuesta aproximadamente una cuarta parte que en Nueva York. Por otro lado, comprar un iPhone en Tokio, después de impuestos, es uno de los lugares más baratos del mundo.
Sobre el caso japonés, el informe considera que se trata de una notable revalorización estructural del país en términos relativos. Los restaurantes de Tokio son más baratos que los de Varsovia o Praga y cuestan alrededor de dos tercios menos que en Nueva York o Zúrich.
La diferencia no se explica por un colapso económico interno, sino por la combinación de baja inflación y una divisa muy debilitada: desde 2012, el yen ha perdido alrededor del 51% de su valor, mientras que los precios japoneses solo han aumentado aproximadamente un 20%.
Para un visitante estadounidense o europeo, esta combinación convierte a Japón en un destino excepcionalmente barato. Sin embargo, para los hogares japoneses, cuyos salarios se pagan en yenes, la situación es menos favorable, especialmente al comprar productos importados o viajar al extranjero.
De modo que la debilidad del yen ha convertido a Tokio en una gran oportunidad para turistas, expatriados e inversores que obtienen sus ingresos en dólares o euros.
Impacto de las tasas
Según Jim Reid, estratega del banco germano, la política del Banco de Japón desde 2012 explica buena parte del movimiento. Durante años, el Banco de Japón mantuvo las tasas de interés artificialmente bajas, incluso cuando otras grandes economías comenzaron a normalizar sus políticas monetarias y elevaron el precio del dinero.
La enorme diferencia de rentabilidad entre Japón y otros mercados incentivó a los inversores a vender yenes y comprar activos denominados en monedas con tasas más elevadas. Esta estrategia, conocida como “carry trade”, consiste en financiarse en una moneda barata y con tasas bajas para invertir posteriormente en activos con una rentabilidad superior.
Las estimaciones sobre el tamaño de esta operación oscilan entre 500.000 millones y más de un billón de dólares. En ese sentido, el yen ha sido durante años una de las monedas de financiación preferidas por los grandes operadores internacionales.
¿Cómo sigue la historia? ya veremos. Por lo pronto, el destino japonés se ha abaratado. ¿Cuánto más? Solo el Banco de Japón y los apostadores al “carry” lo saben.
