Ingreso sin visa y gran mercado: cuál es el país que podría ser el principal socio argentino
En medio de la turbulencia generada por los nuevos aranceles de Estados Unidos, aparece en el mapa una nación que tiene creciente interés en Latam y ha flexibilizado algunas condiciones para Argentina.
China se presenta como un mercado clave para poder crecer en la exportaciones argentinas.
El panorama del comercio internacional está en plena transformación, con varias incógnitas por resolver a partir de la implementación oficial de los nuevos aranceles de Estados Unidos. En medio de esta turbulencia, Argentina en general, y Mendoza en particular, podría encontrar oportunidades en un viejo conocido: China.
Si bien el gigante asiático ya es un importante socio comercial para varios productos argentinos que buscan la exportación, recientes medidas de uno y otro lado, como el ingreso sin visado para los ciudadanos de nuestro país por un máximo de 30 días y la flexibilización para turistas e inversores chinos que quieran llegar al país, parecen ampliar las posibilidades que los productores locales podrían encontrar en tierras orientales.
Así al menos lo entienden desde la Cámara Argentino China, una organización que trabaja desde 1984 tendiendo puentes comerciales y de negocios entre empresas de nuestro país y sus pares de la nación oriental. En una entrevista con MDZ Online, Sergio Spadone, presidente de la entidad, habló de las nuevas oportunidades que se abren con este panorama, el espacio que podría tener el vino, un producto fundamental para la economía mendocina, y muchos otros temas.
-¿Qué impacto esperan que tenga el ingreso de argentinos a China sin visado por un máximo de 30 días? ¿Por qué se tomó esta decisión?
-Esta medida es un verdadero punto de inflexión en la relación bilateral. El ingreso sin visado permitirá a muchos argentinos conocer de primera mano el dinamismo de China, participar en ferias, reunirse con potenciales socios o simplemente explorar oportunidades.
Desde la Cámara lo celebramos como un gesto de apertura y confianza por parte del gobierno chino hacia Argentina.
Habiendo vivido 14 años en China, puedo asegurar que es ese primer viaje el que cambia la perspectiva: ver el tamaño del mercado, la velocidad de desarrollo y la sofisticación de sus consumidores despierta nuevas ideas y proyectos. Esta política facilita precisamente eso: la experiencia directa.
-¿Cuáles son los sectores que generan mayor interés para los argentinos que viajan a China sin visa por 30 días?
-La exención de visado facilita un primer acercamiento clave al mercado chino. Como mencioné antes, puedo dar testimonio del valor que tiene conocer el país en persona: las oportunidades surgen muchas veces a partir del contacto directo, del diálogo cara a cara, y de entender los códigos culturales del hacer negocios allí.
Hoy, desde la Cámara Argentino-China, vemos que los argentinos que viajan sin visa lo hacen con objetivos concretos en sectores estratégicos. Entre los más destacados están:
- Agroalimentos y bebidas: exportadores que buscan consolidar relaciones comerciales, encontrar distribuidores o participar en ferias para posicionar productos argentinos como carne, vino, mariscos y frutas frescas.
- Tecnología y plataformas digitales: emprendedores, desarrolladores y empresas de base tecnológica interesados en conocer el ecosistema de innovación chino, explorar acuerdos con gigantes como Alibaba o Huawei, y captar tendencias en fintech o inteligencia artificial.
- Maquinaria e insumos industriales: empresarios que viajan para evaluar proveedores, cerrar acuerdos de importación o incorporar tecnología aplicada a la producción.
- Educación e intercambio académico: representantes de universidades argentinas que buscan vincularse con instituciones chinas, generar programas conjuntos o atraer estudiantes.
- Turismo receptivo y hospitalidad: operadores que viajan a China para promover Argentina como destino ante agencias emisoras chinas, en un contexto de apertura creciente al turismo internacional.
Este nuevo escenario permite a muchos argentinos "poner un pie" en China sin las barreras tradicionales, y esa vivencia -lo sé por experiencia- es el primer paso hacia relaciones comerciales duraderas.
-¿Qué sectores podrían beneficiarse con la flexibilización de turistas e inversores chinos?
-China es hoy el mayor emisor de turistas del mundo y un actor clave en inversiones estratégicas. La flexibilización migratoria facilita que más ciudadanos chinos visiten Argentina, no sólo como turistas, sino también como posibles inversores.
Sectores como el turismo receptivo -especialmente experiencias vinculadas a naturaleza, cultura y gastronomía- tienen un enorme potencial. También vemos oportunidades en real estate, hotelería, educación, servicios médicos de calidad, y en alianzas productivas en agroindustria, energía y logística.
Durante mi vida en China vi cómo creció el interés por Latinoamérica. Hoy, ese interés puede canalizarse mejor si Argentina se muestra preparada, hospitalaria y confiable. La clave está en entender que el visitante chino puede ser también un socio estratégico.
-¿Qué oportunidades de negocio ven en una provincia como Mendoza?
-Mendoza combina atributos muy valiosos: productos exportables de alta calidad, identidad territorial, y acceso logístico a través del Pacífico. Además del vino, hay potencial en frutas, aceite de oliva, turismo premium, energías renovables y tecnologías aplicadas al agro.
He acompañado personalmente misiones empresariales mendocinas a China, y puedo decir que existe una genuina receptividad hacia productos de esa provincia. Pero para convertir oportunidades en negocios, es fundamental el seguimiento: continuidad, presencia y adaptación al mercado chino.
-¿Qué lugar puede tener un producto como el vino en la cultura china?
-El vino argentino tiene mucho para aportar al consumidor chino. Si bien aún no es un producto de consumo masivo, sí se ha instalado en nichos de clase media alta y, desde hace más de dos décadas, forma parte del universo del regalo empresarial. El Malbec argentino, por ejemplo, ha logrado diferenciarse por su calidad y personalidad.
Me mudé a China en 2003 a desarrollar nuestro negocio familiar de vinos (tenemos bodegas en Mendoza y la Rioja, y en 2001 compramos una bodega en la provincia de Hebei, a 140km al nortoeste de Beijing, la capital). Desde entonces, soy testigo de cómo el vino pasó de ser una curiosidad a convertirse en símbolo de estatus, buen gusto y apertura cultural. Lo importante es contar su historia: el terroir, la bodega, la familia detrás de la etiqueta. Ese relato emocional es muy valorado.
-¿Qué estrategias deberían implementar los empresarios argentinos para posicionarse en el mercado chino?
-China requiere estrategia, paciencia y conocimiento del contexto. Desde la Cámara recomendamos:
- Estudiar el mercado, sus canales de distribución y su perfil de consumidor.
- Tener presencia física o alianzas locales.
- Participar en ferias, misiones y rondas de negocios.
- Adaptar packaging, comunicación y valores de marca al público chino.
- Construir relaciones personales sostenidas en el tiempo.
En lo personal, haber vivido tantos años en China me enseñó que el éxito allí no depende sólo del producto, sino también de la forma en que uno se presenta, escucha y se adapta. La relación personal -el "guanxi"- es clave, y se construye paso a paso, con respeto y continuidad.
La Cámara puede jugar un papel fundamental en el acompañamiento de empresas y emprendedores argentinos que tengan la firme decisión de explorar el mercado chino.
-¿Qué impacto tendrá el nuevo contexto comercial mundial (a partir de los nuevos aranceles de Estados Unidos) y cómo queda la relación Argentina-China?
-El endurecimiento del comercio entre Estados Unidos y China está acelerando una reconfiguración global de cadenas de suministro. Para Argentina, esto puede representar una oportunidad para posicionarse como proveedor confiable de alimentos, energía, minerales críticos y tecnología aplicada al agro.
Desde la Cámara observamos que China seguirá buscando diversificar sus fuentes de abastecimiento, y América Latina -y Argentina en particular- puede jugar un rol relevante en ese nuevo mapa.
Nuestra experiencia con China -personal y desde la entidad que presido-, nos permite ver con claridad que las decisiones estratégicas en ese país se toman con visión de largo plazo. Argentina debe hacer lo mismo: construir una relación sólida, madura y pragmática, que aproveche los espacios que la geopolítica va abriendo.

