Empleo joven: el desafío de los "NiNis" y los "NiNiNis"
La problemática del empleo joven se retroalimenta con el deterioro de la situación social. Los más afectados son los que pretenden iniciarise en el mercado laboral.
Argentina tiene uno de los guarismos más bajos de la región de "nini", jóvenes entre 15 y 24 años que no estudian ni trabajan (ninis), pero así y todo involucra al 15% de la población en ese rango etario.
Foto: Maximiliano Ríos/MDZEn los últimos años la población joven que no participa ni en la esfera educativa ni en el mercado laboral representa una situación especialmente desafiante para los gobiernos y los diseñadores de políticas públicas. Hace tiempo se acuñó el término “NiNis” en referencia a los jóvenes que están fuera del sistema educativo y no trabajan (ni estudian ni trabajan).
Pero en el último tiempo se sumó otro grupo de jóvenes que tampoco buscan empleo(no participan en el mercado laboral) bautizados como los “NiNiNis” (ni estudian ni trabajan ni buscan empleo). Como los especialistas Andersson y Ralston advirtieron, desde el punto de vista individual, atravesar esta situación por un largo período en la juventud puede tener efectos permanentes en el bienestar socioemocional y en el desempeño laboral futuro.
Pero como destacaron Lochner y Moretti, desde el punto de vista de la sociedad en su conjunto, se trata de jóvenes cuya capacidad productiva no está siendo aprovechada, además de ser más propensos a actividades de riesgo como el crimen.
Ninis en números
Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el Cono Sur hay más de 8,5 millones de jóvenes NiNis, de los cuales casi 6 millones son NiNiNis; es decir, que tampoco buscan empleo. Sin embargo, en los países del Cono Sur la incidencia de los jóvenes NiNis es menor que en América Latina, pero superior que en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
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Las últimas estadísticas muestran que la proporción de jóvenes de 15 a 24 años que no estudian ni trabajan en 2022 fue del 15% en Argentina (10% NiNiNis), del 21% en Brasil (14% NiNiNis), del 15% en Chile (10% NiNiNis), del 17% en Paraguay (13% NiNiNis) y del 16% en Uruguay (10% NiNiNis).
Un dato regional desalentador es que los promedios en los países latinoamericanos y del Cono Sur son mayores a los de la OCDE para todos los subgrupos. Las mujeres de entre 20 y 24 años constituyen el grupo con mayor porcentaje de NiNis, aunque este patrón es más marcado en América Latina y el Caribe y en el Cono Sur que en la OCDE.
En el Cono Sur, en promedio, en el tramo etario de 20 a 24 la proporción de mujeres NiNis casi duplica la fracción de hombres, aunque esta brecha es menor que en América Latina y el Caribe. Similar a lo que ocurre en la OCDE, en el tramo etario de 15 a 19 la brecha de género es reducida en Argentina y Chile e incluso se revierte en Uruguay, mientras que en Paraguay y Brasil continúa siendo amplia.
Brecha de género
“La mayor brecha de género en relación con la OCDE, en particular para los jóvenes de entre 20 y 24 podría estar explicada, en parte, por una mayor brecha de género en la carga de trabajo de cuidados y domésticos no remunerado para las mujeres en el Cono Sur y América Latina y el Caribe en comparación con la OCDE”, estima la organización.
Por otro lado, la proporción de jóvenes que ni estudian ni trabajan es mayor para las mujeres jóvenes que se encuentran en pareja, para los jóvenes de menores ingresos, para los que viven en el medio rural y para los jóvenes indígenas y afrodescendientes.
El porcentaje de mujeres jóvenes en unión formal o informal que son NiNis triplica al de las mujeres solteras, separadas o viudas. “Estas mujeres probablemente se ocupan de la mayor parte del trabajo de cuidados y doméstico no remunerado que se realiza en los hogares: crianza y cuidado de niños, cuidado de otras personas dependientes, realización de las tareas del hogar, etc.”.
Campo o ciudad
Otro patrón común es el mayor porcentaje de NiNis entre los jóvenes que viven en hogares de menores ingresos y los del medio rural. Esto está asociado, según el BID, a la menor participación de esos jóvenes en el sistema educativo. En el Cono Sur, en promedio, en el quintil 1 de ingresos la proporción de jóvenes NiNis casi triplica la fracción de jóvenes del quintil 5, y esta brecha es mayor que en América Latina y el Caribe.
Por otro lado, del análisis de las brechas étnico-raciales surge que los jóvenes indígenas y afrodescendientes también presentan mayor probabilidad de no estudiar ni trabajar, en particular las mujeres. Datos para Brasil y Uruguay muestran que casi un tercio de las mujeres jóvenes indígenas y afrodescendientes en estos países ni estudian ni trabajan.
Un estudio del BID en América Latina y el Caribe encontró que el 95% de los NiNis realizan labores domésticas, el 64% dedican tiempo a tareas de cuidado de familiares y el 31% buscan trabajo. En el Cono Sur, considerando el promedio de Brasil, Chile y Paraguay, el 86% realizan labores en el hogar, el 52% se dedican a tareas de cuidado y el 39% buscan trabajo.
Hombres vs mujeres
En los hombres predomina la búsqueda de empleo, mientras que en las mujeres la mayoría se dedica a tareas del hogar y de cuidados. La fracción de jóvenes que no realizan ninguna de estas actividades es mayor entre los hombres.
En Paraguay se encuentra que los NiNis son quienes destinan más horas al día a labores domésticas y al cuidado de familiares (5,9 horas frente al promedio de 3,6 horas entre los jóvenes), siendo las mujeres las que más tiempo le dedican (7,4 horas).
Por ende, los especialistas del BID recomiendan que, dado que la mayoría de los NiNis se dedican a las tareas domésticas y al cuidado de familiares, con marcadas diferencias por género, y la mayoría de estos jóvenes no están en inactividad, sino que realizan labores que son productivas y valoradas por sus familias, es un elemento a considerar en el diseño de estrategias efectivas para su mejor inserción social.

