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El sector que va a "andar bien" en Mendoza según uno de los economistas del momento

Santiago Bulat pasó por la provincia y habló acerca de la inflación, tasas e inversiones. También analizó las perspectiva de la matriz productiva.

Santiago Bulat pasó por Mendoza y habló de las perspetivas económicas de la provincia. 

Santiago Bulat pasó por Mendoza y habló de las perspetivas económicas de la provincia. 

Maru Mena

En una economía mendocina que se encuentra “estancada” desde hace ya varios años, uno de los economistas del momento en Argentina, aseguró que hay algunos sectores que pueden “andar bien” y ser el motor de crecimiento que se espera para Mendoza. De acuerdo a Santiago Bulat, una de las voces más respetadas del momento y director de Invecq, aseguró que la construcción puede ser un “reactivante”, mientras que la energía y la minería también tienen buenas perspectivas, en contraposición de una vitivinicultura que va camino a la contracción.

Fue en el marco del Foro Área Tres Construcción & Real Estate 2026, donde el economista llegó con una mirada técnica para hablar sobre la situación macroeconómica del país, las principales variables y las perspectivas que tiene el sector, pero también el resto de la matriz productiva de Mendoza. Allí brindó una entrevista a MDZ Online, donde también habló de la inflación, las tasas de interés y los créditos hipotecarios.

Foro de la construcción

-¿Qué perspectivas se ven para las principales actividades de la matriz productiva de Mendoza?

-Particularmente la construcción es un sector que va a andar bien porque algo de obra pública va a empezar a repuntar. Mendoza recibió más de 1.000 millones de dólares de una deuda pendiente que había con Nación y eso, de alguna manera, debería actuar como un reactivante. La construcción es una industria que derrama en muchos otros lados, como los corralones y la cadena de proveedores. Va a tener un impacto positivo después de haber estado frenada en general durante años.

Por otro lado, el escenario general de tasas de interés más bajas le pega positivamente a toda la economía. Los préstamos personales, que venían estando carísimos, deberían tender a la baja, lo que tiene que impulsar un poco más el consumo. De todos modos, ese proceso va a ser lento; no creo que el consumo sea la principal herramienta de crecimiento en esta etapa.

En cuanto a la industria vitivinícola, la veo golpeada en términos generales. Me parece que vamos hacia un sector más concentrado, con menos jugadores y quizás con un perfil más parecido al modelo chileno. Igualmente, Argentina tiene un gap tremendo y mucho terreno por recuperar en lo que debe salir a exportarle al mundo. Si te comparás con Chile, hay un potencial enorme por salir a buscar. Como el país está abriendo nuevos mercados, lo veo bien en el largo plazo, aunque en el corto va a haber tensión para varios jugadores.

Respecto a la minería, es la gran apuesta de Argentina en general, y Mendoza está incluida dentro de ese proceso. Habrá que ver cómo evoluciona la licencia social y la aceptación en las comunidades, pero, por lo pronto, proyectos como San Jorge avanzan y la minería puede ser el gran motor.

-Hablando de financiamiento, las tasas de los créditos para vivienda venían poco atractivas y hay una creciente mora en personas físicas. Llevándolo al terreno de los créditos hipotecarios, que están directamente vinculados con la construcción, ¿cómo ves esa evolución? ¿Cuándo considerás que podría reactivarse con fuerza ese mercado?

-Ahí tenés un tema con los salarios reales. En general, para que los bancos te presten, hoy se necesitan salarios altos en comparación con otros momentos de la historia, donde con ingresos más bajos se podía acceder a un crédito. Eso hace que el financiamiento hipotecario esté viniendo más lento. Ahora, las tasas de interés que se habían ido por las nubes tienen que seguir bajando, y eso va a traccionar al crédito.

¿Qué me imagino para el sector financiero? No va a haber crédito para todo el mundo; va a ser un mercado mucho más segmentado. Se le va a ofrecer la tasa más baja a aquel cliente que ya tenga un track record que demuestre que paga bien. No va a pasar eso de abrir el crédito masivo a tasa baja para cualquiera. El público que califique va a poder acceder, pero no estamos ante un boom del crédito argentino en general.

-Otro de los puntos centrales que marcaste es la inflación. Señalabas en tu presentación que las proyecciones ya no están en el 20% anual sino en el 30%. El argentino es casi un experto en convivencia con la inflación, pero ¿cómo impactará esto en la economía diaria de las personas para esta segunda mitad del año?

-Creo que vamos a ver una inflación más baja. No creo que se vuelva a repetir el 3% y algo, pero tampoco que vayamos a un 0% y pico. Vamos a estar asentados en la zona del 2% o un número similar.

Hay que tener en cuenta que el contexto internacional también juega en contra de una baja más drástica: el petróleo sigue alto y los costos de los fletes marítimos están más caros. A nivel local influyen el combustible y los ajustes de tarifas que todavía se están haciendo, sobre todo en el AMBA. Todo eso presiona. Ese impacto se va a sentir principalmente en este semestre. Para el semestre que viene lo veo un poco más abajo, pero vamos a terminar el año con una inflación de veinte y pico largo o 30%.

-Pensando ya en el año que viene, que es un año electoral, ¿cómo puede cambiar este escenario?

-El año electoral siempre genera tensión y va a depender mucho de quién se posicione enfrente del oficialismo. El Gobierno viene mejorando su imagen, pero en términos generales la tendencia del argentino a dolarizarse en los períodos electorales no va a cambiar. Con este escenario, un tipo de cambio en la zona de los 1.400 pesos no va a durar.

Hoy los bonos argentinos ya valen un número importante; el precio subió. Por lo tanto, ya no es tan atractivo entrar al país bajo la lógica de: "Bueno, si gana el oficialismo meto un pleno y me llevo un montón de plata". El upside (el potencial de ganancia) ya no es tan alto. Eso hace que muchos inversores no vengan a jugar el "trade electoral" porque sienten que ya no hay tanto para ganar, aunque tampoco veo un escenario donde el riesgo país se vuelva a disparar a los 2.000 puntos. A algunas empresas les va a ir mejor que a otras en términos de valuaciones, pero no veo una ola generalizada ni un boom de inversiones para Argentina por las elecciones. Una mejora en la calificación de riesgo del país podría ayudar un poco a destrabar ese flujo.

-Otro punto clave que señalaste es que el sector público ya no tiene margen para achicar más su estructura o reducir gastos…

-Exacto, ya no hay tanto más para ajustar. Te queda el remanente de la quita de subsidios al transporte que se está haciendo ahora, pero no mucho más. Ahora tiene que repuntar la actividad económica y, en consecuencia, la recaudación fiscal. No hay mucha vuelta más que esa.

-Mencionabas que quizás la deuda soberana ya no es el destino más atractivo. En este escenario actual, ¿dónde recomendarías apuntar una inversión?

-A mí todavía me gustan las empresas energéticas. Creo que en ese sector las cosas se están haciendo bien y las proyecciones de largo plazo son sumamente robustas. Si tengo que elegir un sector para posicionarme en Argentina, sigue siendo el energético.

Por el lado del real estate, el valor del metro cuadrado en Argentina tiene que ser más alto si el país sale adelante. Hoy me parece que el inmueble usado es una buena inversión. Todavía tenemos que convalidar mayores precios de venta para que el pozo vuelva a ser una opción atractiva.