El Niño: prevén un fenómeno de intensidad excepcional y sin precedentes
Expertos advierten que el fenómeno El Niño se está fortaleciendo de forma inédita, proyectando un impacto muy severo para los próximos meses.
Expertos advierten que el fenómeno El Niño se está fortaleciendo de forma inédita, proyectando un impacto muy severo para los próximos meses. “Es importante destacar que esto no es simplemente un El Niño de alta probabilidad. El conjunto de modelos muestra una señal inusualmente fuerte y consistente para un evento de intensidad excepcional”.
La frase forma parte del último informe ENSO del Instituto de Investigación para el Clima y la Sociedad de la Universidad de Columbia.
Señales de alerta en el sector agropecuario
La advertencia deja en claro que el fenómeno climático que está ya llegando a Argentina no es menor y justifica todas las alertas que se han encendido en el sector agropecuario y en las provincias.
El reporte constituye una verdadera lluvia de datos que confirman que El Niño no solo ya está presente, sino que lo está haciendo en una intensidad nunca vista, al punto que la propia institución estadounidense, una de las más prestigiosas en el seguimiento del clima a nivel global, se ha quedado sin categorías para definirlo.
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Según el reporte, el fenómeno de El Niño 2026 continúa intensificándose en el Pacífico ecuatorial centro-oriental. El índice tradicional Niño 3.4 muestra un aumento claro y sostenido, con una media estacional más reciente de +1,51 °C entre mayo y julio de 2026, y un incremento mensual de +2,03 °C en julio. En tanto, el último índice semanal Niño 3.4, con fecha del 12 de agosto de 2026, alcanzó los +2,7 °C.
“En conjunto, estas observaciones indican que El Niño se está fortaleciendo y evolucionando hacia un fenómeno muy intenso”, subraya el documento.
Asimismo, los indicadores oceánicos y atmosféricos se están alineando cada vez más, lo que proporciona una evidencia más sólida de que el evento El Niño en curso continuará intensificándose.
En el lado atmosférico, el Índice de Oscilación del Sur (IOS) alcanzó −29.1 en julio de 2026, mientras que el último valor del IOS de 30 días, hasta el 17 de agosto, se mantuvo fuertemente negativo en −18.6. “Estos valores persistentemente negativos del IOS indican un debilitamiento de la circulación de Walker, consistente con el desarrollo continuo de El Niño”, interpreta la Universidad de Columbia.
Además, el IOS ecuatorial alcanzó −2.3 en julio de 2026, lo que indica aún más que la atmósfera está respondiendo al calentamiento del Océano Pacífico. “Esto proporciona evidencia de que el acoplamiento océano-atmósfera asociado con El Niño se está estableciendo cada vez más”, añade.
Los vientos también hacen lo suyo: durante el período del 8 de julio al 6 de agosto de 2026, pronunciadas anomalías de vientos del oeste de bajo nivel (850 hPa) se extendieron a través del Pacífico ecuatorial occidental al centro-oriental, mientras que las anomalías del este dominaron el Pacífico oriental. “Este patrón concuerda con un debilitamiento de los vientos alisios y un fortalecimiento continuo de la circulación de El Niño”, completa.
Como corolario, en consonancia con la respuesta atmosférica al fortalecimiento de El Niño, se observó una radiación saliente de onda larga (OLR) inferior a la media —lo que indica una mayor convección y precipitación— a lo largo del ecuador cerca de la Línea Internacional de Cambio de Fecha y en el Pacífico ecuatorial centro-oriental. Por el contrario, sobre Filipinas, Indonesia y Papúa Nueva Guinea persistió una OLR superior a la media, lo que indica una menor convección y precipitación.
Por último, otra evidencia del fortalecimiento de El Niño proviene del océano subsuperficial. “Se ha desarrollado un importante reservorio de calor anómalo en el Pacífico ecuatorial centro-oriental, con temperaturas a profundidades de aproximadamente 50 a 150 m entre 150°O y 80°O que superan los valores climatológicos en más de 8 °C en algunas áreas”, destaca el estudio.
La clave es que este contenido de calor subsuperficial, considerablemente mayor, proporciona una importante fuente de energía para el calentamiento continuo de la superficie y una mayor intensificación de El Niño, especialmente si persiste un acoplamiento océano-atmósfera favorable.
“La magnitud de este calentamiento subsuperficial es excepcional, lo que aumenta el potencial de un mayor incremento en las anomalías de temperatura superficial durante el otoño boreal y principios del invierno. Si esta evolución continúa, El Niño de 2026 podría convertirse en uno de los eventos más intensos en el registro histórico de ENSO”, menciona el informe.
Proyecciones sobre la intensidad del fenómeno
En este punto, la Universidad estadounidense recuerda que las previsiones sobre la intensidad del ENSO se estiman mediante un enfoque de conteo de modelos basado en el consenso, utilizando un conjunto de umbrales de anomalía de la temperatura de la superficie del mar en la fase Niño 3.4, para indicar las categorías de El Niño y La Niña: débiles, moderadas, fuertes y muy fuertes.
Así, la evaluación de intensidad de mediados de agosto de 2026 “proporciona una indicación sorprendente de la fuerza excepcional del evento El Niño en curso”.
El conjunto de modelos apunta a un El Niño 2026 notablemente fuerte, con la gran mayoría de los modelos pronosticando un El Niño “muy fuerte” (Niño 3.4 ≥ +2.0 °C) desde agosto-septiembre-octubre hasta diciembre-enero-febrero. La señal alcanza su punto máximo entre octubre y diciembre, cuando 25 de 26 modelos colocan a Niño 3.4 en la categoría de muy fuerte.
“Octubre-noviembre-diciembre está realmente fuera de las tablas: aunque nuestra clasificación de intensidad actual se detiene en +2.0 °C, 15 modelos pronostican anomalías de SST Niño 3.4 que alcanzan o superan +3.0 °C, mucho más allá de nuestra categoría de intensidad más alta definida”, sentencia el estudio.
Asimismo, “incluso cuando el conjunto se inclina hacia categorías más débiles a principios de 2027, la persistencia de condiciones de El Niño de fuertes a moderadas durante los meses de marzo a abril de 2027 subraya la magnitud y durabilidad inusuales del evento de 2026”, añade.
Por estos motivos, “en conjunto, el pronóstico objetivo de ENSO de mediados de agosto apunta a un El Niño sostenido y excepcionalmente fuerte, con pocos indicios de una transición que lo aleje de El Niño antes de la primavera de 2027”.
Fuente: Infocampo.