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El legendario inversor Warren Buffett cede el mando de Berkshire Hathaway, pero no se retira

Con 95 años, Warren Buffett, deja el liderazgo de su empresa en manos de Greg Abel, pero asegura que seguirá activo en el mundo de las inversiones.


Warren Buffett, de 95 años, dejó de ser esta semana el director ejecutivo más longevo del mundo al ceder formalmente las riendas de Berkshire Hathaway a Greg Abel, su heredero designado desde 2021. Sin embargo, la salida del cargo no implica un retiro pleno: el legendario inversor dejó en claro que seguirá activo, disponible y atento a los mercados, marcando una transición que busca combinar continuidad, prudencia y renovación en uno de los conglomerados más grandes del planeta.

Buffett, quien transformó una pequeña textil de Nueva Inglaterra en un imperio valuado en más de US$1,1 billón, aseguró que no planea “irse a casa a ver telenovelas”. “Mis intereses aún son los mismos”, afirmó en una entrevista previa, en la que también subrayó que su experiencia puede ser clave en momentos de pánico financiero. “No soy temeroso cuando las cosas se deprecian o el resto se asusta, y eso no es una función de la edad”, sostuvo.

Greg Abel, el sucesor

Greg Abel, de 63 años, asume como CEO con el respaldo explícito de Buffett y una extensa trayectoria dentro del grupo. Forma parte del directorio de Berkshire desde 2018 y dirige desde 2011 Berkshire Hathaway Energy, la filial energética que expandió con una estrategia sólida de compras y fusiones. Su vínculo con el conglomerado se remonta al año 2000, cuando Buffett adquirió el control de MidAmerican Energy, empresa que Abel presidía.

Además de su rol en energía, Abel supervisa los negocios no vinculados a seguros y es considerado uno de los hombres de mayor confianza del “Oráculo de Omaha”. Entre sus principales retos estará demostrar a los inversores que puede liderar con solvencia un holding que abarca empresas de múltiples sectores y que inicia esta nueva etapa con niveles récord de liquidez, superiores a los US$ 350.000 millones en efectivo y bonos de corto plazo.

Voces de Wall Street coinciden en que Abel está preparado para el cargo, aunque advierten que no debería intentar imitar a Buffett, una figura irrepetible en el mundo financiero.

Abel ha reiterado que la filosofía de inversión de Berkshire no cambiará: foco en el largo plazo, negocios con fuerte generación de caja y paciencia como virtud central. Una de las señales más analizadas del cierre de la era Buffett fue la compra de acciones de Alphabet por US$4.300 millones, una apuesta tardía pero significativa al sector tecnológico, históricamente evitado por el inversor. El mercado sigue de cerca si Abel tuvo un rol central en esa decisión, lo que podría anticipar una mayor apertura hacia grandes apuestas en tecnología.

Legado y filantropía

Aunque deja el cargo ejecutivo, Buffett seguirá vinculado a Berkshire y reducirá gradualmente su exposición pública. Sus famosas cartas a los accionistas, que ahora enviará solo una vez al año, se convirtieron en piezas de culto por sus enseñanzas sobre inversión y vida.

El empresario también es reconocido por sus obras de filantropía y prometer donar el 99% de su fortuna. En los últimos meses transfirió parte de sus acciones a fundaciones familiares y anticipó que acelerará las donaciones para que sus hijos gestionen el patrimonio mientras él siga con vida y buena salud. Junto a Bill Gates, impulsó el movimiento Giving Pledge, y siempre se manifestó contrario a la riqueza dinástica y la ostentación.

“Nací en 1930 sano, razonablemente inteligente, blanco, hombre y en Estados Unidos. ¡Wow! Gracias, doña Suerte”, escribió, reconociendo sus privilegios.

La decisión de Buffett de seguir trabajando a los 95 años no es excepcional en Estados Unidos. Según datos del Buró de Estadísticas Laborales (BLS), el 27% de las personas entre 65 y 74 años continúa en la fuerza laboral, y casi un 9% de los mayores de 75 también lo hace, cifras que se proyectan en aumento para la próxima década.