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El Indio Solari y la industria musical: los números de la mayor experiencia de autogestión en la Argentina

El Indio Solari edificó un imperio musical autogestionado en Argentina, evitando grandes sellos y logrando un éxito sin precedentes en la industria.

oktubre

Durante más de cuatro décadas, el Indio Solari protagonizó uno de los casos más singulares de la industria musical argentina. Primero al frente de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y luego como líder de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, logró convocar multitudes comparables con los mayores espectáculos de América Latina sin depender de grandes sellos discográficos, sponsors corporativos ni campañas masivas de marketing.

Se trata del caso de autogestión dentro de la industria cultural más exitoso de la historia, aunque quienes conocieron al Indio jamás van a aceptar que se trató de una estrategia de negocios. Más aún, el éxito comercial se debió más bien a todo lo contrario, el pertinaz rechazo a cualquier alianza con alguna empresa de la industria fue un componente esencial -más allá de lo musical- para lograr la simpatía y adhesión de las multitudes que lo acompañaron en su vida.

Los inicios de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota

Desde sus inicios en La Plata, Los Redonditos de Ricota desarrollaron una estructura propia de producción, distribución y comercialización. La banda evitó durante décadas los contratos tradicionales con grandes discográficas y mantuvo el control sobre sus grabaciones, derechos de autor y organización de espectáculos.

Los dos primeros discos de Los Redonditos de Ricota, Gulp! y Oktubre, se editaron bajo el sello Wormo de MIA (Músicos Independientes Asociados) en 1985 y 1986, una editora perteneciente a una cooperativa de músicos. Los discos siguientes se publicaron bajo el sello Patricio Rey Discos, lo que les permitió tener el control total de todos los derechos, aunque las versiones CD fueron publicadas por Del Cielito Récords.

Para el primer disco, el provino de las ganancias recaudadas en los shows que regularmente realizaba el grupo bajo la histórica gestión de la manager Carmen Castro, la famosa Negra Poly. Según revelaron en varias entrevistas, fue ella la más inflexible a la hora de rechazar ofertas de las empresas. Señalaba que una productora necesitaba ganar dinero y que eso necesariamente haría les impongan conductas totalmente alejadas de lo que el grupo deseaba hacer.

gulp

El Indio Solari remarcó años después que esta rebeldía les salió cara. La industria se mostró hostil con ellos y comenzó a boicotearlos. El caso más emblemático fue la compra por parte de una empresa discográfica de cientos de copias de Gulp! para eliminarlas de circulación.

La realidad es que Los Redonditos de Ricota nunca firmaron contrato con ninguna discográfica multinacional y jamás pisaron un estudio de televisión. Tampoco usaron el circuito tradicional para difundir sus recitales. El boca en boca fue la estrategia principal de marketing. El contrato de distribución con la Distribuidora Belgrano fue sólo operativa.

Ventas millonarias de discos y recitales multitudinarios

Aunque nunca existieron balances públicos detallados de toda su discografía, diversas certificaciones de la industria ubicaron a varios álbumes de Los Redondos entre los más vendidos del rock argentino. Se especula que las ventas totales llegaron al millón de copias, aunque si se suman las ventas de los discos del Indio en su etapa solista y con los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Hay que remarcar que otros millones de copias ilegales transitaron los tocadiscos, pasacasettes y reproductores de CD en todo el país.

Sin embargo, el verdadero negocio de las bandas que integró el Indio, más allá de que lo buscaran o no, radicó en los masivos recitales.

A diferencia de otros artistas argentinos, cuya actividad se concentraba en estadios de entre 20.000 y 50.000 espectadores, los shows del Indio comenzaron a movilizar cifras superiores al centenar de miles de personas. En Tandil, en 2010, las estimaciones de los organizadores señalaron que el recital reunió cerca de 100.000 personas, convirtiéndose en uno de los eventos musicales más convocantes de la historia del país.

Posteriormente, los conciertos en ciudades como Junín, Mendoza, Gualeguaychú, Tandil y Olavarría consolidaron el formato de "peregrinación ricotera": miles de seguidores viajaban desde todo el país durante varios días para asistir al espectáculo.

El recital realizado en Olavarría en marzo de 2017 representó el punto culminante de esa capacidad de convocatoria. Las estimaciones oscilaron entre más de 200.000 y más de 300.000 asistentes. Distintos medios reportaron cifras superiores a las 200.000 personas, mientras que autoridades locales llegaron a mencionar unas 325.000 entradas vendidas.

Más allá de la tragedia que marcó aquella jornada, el impacto económico fue extraordinario. Según cálculos publicados entonces, la recaudación por entradas rondó los US$ 10 millones al tipo de cambio de la época, una cifra inédita para un artista argentino.

El espectáculo generaba además un efecto multiplicador sobre hoteles, campings, transporte, gastronomía, comercios informales y venta de merchandising, convirtiendo a cada recital en un acontecimiento económico regional.

En 2017, diversos análisis económicos lo ubicaban entre los músicos argentinos con mayor patrimonio, impulsado principalmente por la combinación de derechos de autor, ventas de discos y, especialmente, recitales multitudinarios.

De todas formas, el Indio Solari siempre se mostró reacio a hablar de cualquier tema que involucre a su vida privada y mucho menos a sus negocios, por lo que no se tienen datos de la dimensión económica de su trayectoria.

La fidelidad como activo

El principal capital del Indio nunca fue una compañía discográfica ni una estrategia de marketing. Fue la construcción de una comunidad de seguidores extraordinariamente fiel. Esa relación directa con el público permitió sostener durante décadas un circuito económico propio: compra de discos, asistencia masiva a conciertos, consumo de merchandising oficial y una presencia cultural que trascendió generaciones.

Mientras muchos artistas dependían de la difusión radial o televisiva para mantener vigencia, Solari logró convertir la escasez de apariciones públicas en un factor de valor simbólico. Cada recital se transformó en un acontecimiento nacional.

La trayectoria del Indio Solari demuestra que la independencia artística no necesariamente implica menor escala comercial. Por el contrario, construyó uno de los fenómenos económicos más importantes de la historia del rock argentino sin firmar contratos tradicionales con grandes sellos discográficos y manteniendo un férreo control sobre su obra.