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El Gobierno adjudicó $9,92 billones en una nueva licitación de deuda

El equipo de Furiase renovó todos los vencimientos en pesos, captó US$300 millones en bonos dolarizados y no inyectó liquidez tras el dato de inflación.


El Gobierno cerró este miércoles una nueva Licitación de deuda quincenal con resultados que configuran una señal clara: el Ejecutivo no necesita inyectar liquidez adicional en el sistema. La decisión llega al día siguiente de conocerse el dato de inflación de marzo, en un contexto de tasas a la baja y calma relativa en el frente cambiario.

La Secretaría de Finanzas, conducida por Federico Furiase, informó que la licitación adjudicó un total de 9,92 billones de pesos sobre ofertas que llegaron a 11,80 billones. Eso representa un rollover del 127% sobre los vencimientos del día, es decir que el Estado renovó todos sus compromisos en pesos y captó financiamiento adicional por encima de lo que debía pagar.

Una proporción de ese nivel indica que el equipo económico considera que la liquidez disponible en el mercado es suficiente y que no hay necesidad de devolver más pesos de los estrictamente necesarios.

Los instrumentos en pesos: tasas, plazos y ajuste por inflación

La mayor porción de la licitación en pesos fue absorbida por la LECAP con vencimiento en agosto de 2026, que colocó 4,45 billones a una tasa efectiva mensual del 2% —equivalente al 26,82% anual—.

En el segmento de bonos ajustados por inflación vía CER, se adjudicaron 1,64 billones al título que vence en septiembre de 2028 con una tasa del 7,60% anual, y otros 0,53 billones al que expira en marzo de 2029 al 7,95%. Los bonos TAMAR —que ajustan por tasa de política monetaria— también tuvieron demanda: 1,98 billones al vencimiento de febrero de 2027 con un margen del 5,02%, y 0,80 billones al de agosto de 2027 con un margen del 4,88%. Completó el menú un bono dólar linked con vencimiento en junio de 2028, que captó 0,52 billones a una tasa anual del 8,50%.

Los USD 300 millones en bonos dolarizados: el AO27 y el AO28

El capítulo más llamativo de la jornada fue la colocación de dos bonos denominados en dólares. El AO27, con vencimiento en octubre de 2027, se adjudicó por US$150 millones a una tasa anual del 5,12%. El AO28, que vence en octubre de 2028, captó otros US$150 millones a un interés anual del 8,51%. Ambos instrumentos tienen un techo de emisión total de USD 2.000 millones, aunque cada licitación no puede superar los USD 250 millones —USD 150 millones en la primera vuelta y US$100 millones en la segunda—.

El gobierno habilitará este jueves, hasta las 13, una nueva ventana de suscripción para los mismos títulos AO27 y AO28, con un cupo adicional de US$100 millones para cada uno a las tasas ya fijadas en la subasta de hoy. La mecánica busca ampliar la captación sin alterar las condiciones de precio, manteniendo la previsibilidad como señal hacia los inversores.

La comparación entre ambos instrumentos revela una preferencia de mercado con un fundamento estrictamente político. El AO27 concentra mayor interés inversor porque su vencimiento opera antes de las próximas elecciones presidenciales, lo que acota la exposición al riesgo político.

El AO28, en cambio, obliga a mantener posiciones más allá del actual mandato de Milei, lo que implica cargar con una incertidumbre que los inversores compensan exigiendo una tasa significativamente más alta —8,51% contra 5,12%—. La brecha entre ambas tasas es, en sí misma, una lectura del humor del mercado sobre la Argentina post-2027.

El horizonte de julio: más de US$4.300 millones en juego con bonistas privados

La estrategia detrás de estas colocaciones tiene un destino concreto: el gobierno enfrenta compromisos financieros superiores a los US$4.300 millones en julio con bonistas privados. Las licitaciones de los bonos dolarizados forman parte del andamiaje con el que el equipo económico busca llegar a ese vencimiento con los recursos necesarios, en un esquema que combina disciplina fiscal, renovación de deuda en pesos y captación selectiva de dólares frescos en el mercado local.