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El Banco Central acumuló US$4000 millones, pero crece la fragilidad del esquema

El Banco Central suma dólares como no ocurría desde 2007. Este lunes adquirió US$208 millones, la segunda cifra más alta del año.

BCRA Foto: Juan Mateo Aberastain Zubimendi/MDZ
BCRA Foto: Juan Mateo Aberastain Zubimendi/MDZ

El Banco Central volvió a comprar dólares como no ocurría desde hace casi dos décadas, pero el esquema se sostiene con un delicado equilibrio entre emisión, deuda y control de la liquidez.

En una racha que ya suma 57 jornadas consecutivas con saldo positivo, el BCRA consolidó un ciclo de compras de divisas que no tenía precedentes desde 2007. Solo en la última rueda, la autoridad monetaria incorporó US$208 millones, lo que elevó el total acumulado en 2026 por encima de los US$4.000 millones.

El dato entusiasma al equipo económico porque refleja capacidad de intervención en el mercado, pero también expone la arquitectura detrás del modelo: una combinación de emisión de pesos y absorción indirecta vía endeudamiento del Tesoro.

Un ciclo de compras que entusiasma, pero con anclaje frágil

Desde el inicio de la cuarta etapa del programa monetario en enero, el Central acumuló US$4.245 millones. El número ya representa más del 40% de la meta anual que se fijó el Gobierno, y marca un ritmo de acumulación que, de sostenerse, permitiría cerrar el año con un volumen relevante de reservas.

El lunes, de hecho, se concretó la segunda mayor compra del año, apenas por debajo del pico registrado en febrero. Sin embargo, detrás de la consistencia de las compras aparece un esquema que depende de condiciones muy específicas del mercado.

Más pesos en la calle y el Tesoro como “aspiradora”

Para sostener la intervención cambiaria, el Banco Central viene expandiendo la cantidad de pesos en circulación sin recurrir a mecanismos clásicos de esterilización. Esa liquidez adicional no se absorbe directamente desde la autoridad monetaria, sino que se canaliza a través del Tesoro.

Es el Ministerio de Economía el que, mediante licitaciones de deuda en el mercado local, retira parte de esos pesos. El objetivo es evitar que la mayor cantidad de dinero presione sobre el dólar o acelere la inflación.

El resultado es un esquema coordinado: el Central compra dólares y emite; el Tesoro absorbe pesos colocando deuda. Un engranaje que, por ahora, logra sostener la estabilidad cambiaria.

Metas ambiciosas y dependencia del mercado

Las proyecciones oficiales ubican la acumulación de reservas para 2026 en un rango amplio: entre US$10.000 y US$17.000 millones. La diferencia depende de dos variables clave: la demanda de pesos y la oferta de divisas.

El titular del Banco Central, Santiago Bausili, dejó en claro que el ritmo de compras no responde a un objetivo rígido, sino a las condiciones del mercado. En otras palabras, la acumulación no está garantizada, sino que depende del equilibrio entre pesos y dólares.

Por ahora, lo adquirido ronda cerca del 40% de la meta anual, lo que permite mostrar resultados en el corto plazo, aunque con interrogantes hacia adelante.

Reservas en sube y baja por deuda y fin de mes

A pesar de las compras sostenidas, las reservas internacionales mostraron una caída en la última jornada, al ubicarse en US$43.381 millones. La baja diaria respondió a factores estacionales —movimientos de fin de mes— y a pagos de deuda a organismos internacionales por unos US$180 millones.

Semanas atrás, el stock había alcanzado niveles que no se veían en seis años, superando los US$46.900 millones. Sin embargo, las variaciones recientes reflejan la dinámica habitual: ingresos por compras y egresos por compromisos externos y cambios en la valuación de activos.

El agro y la deuda, claves del ingreso de dólares

El flujo de divisas que alimenta al Banco Central no es homogéneo. Una parte significativa proviene del complejo agroexportador, mientras que otro componente relevante llega desde el mercado financiero.

Tras las elecciones legislativas de octubre de 2025, empresas y provincias intensificaron sus emisiones de deuda, con colocaciones que superaron los USD 11.000 millones. Ese ingreso de dólares ayudó a reforzar las reservas, aunque también refleja una creciente dependencia del financiamiento.

En paralelo, el Tesoro también demandó divisas para afrontar vencimientos, lo que limita la capacidad de acumulación neta del Banco Central y pone en evidencia la tensión estructural del esquema.