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Duro informe del empleo formal: el sector privado sufrió un ajuste seis veces mayor al público

Un informe del IIEP de la UBA revela que el derrumbe del empleo formal golpea sobre todo al sector privado, mientras el salario mínimo cae.

Según un informe de la UBA,  agosto, el empleo asalariado registrado mostró una nueva contracción: se perdieron 13,1 mil puestos, 10,6 mil de ellos del sector privado.

Según un informe de la UBA,  agosto, el empleo asalariado registrado mostró una nueva contracción: se perdieron 13,1 mil puestos, 10,6 mil de ellos del sector privado.

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Un análisis reciente del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA confirma que el impacto del ajuste laboral en la Argentina recae con fuerza desigual. De acuerdo con el estudio, la reducción del empleo formal en el sector privado fue seis veces más profunda que la experimentada dentro del Estado.

El informe describe un panorama de estancamiento generalizado y un mercado laboral donde la capacidad de absorción del empleo privado se encuentra seriamente debilitada. La tendencia revela que la economía no consigue generar puestos de calidad y que el ajuste se traslada de manera más intensa a las empresas.

En agosto, el empleo asalariado registrado mostró una nueva contracción: se perdieron 13,1 mil puestos, con un retroceso marcado de 10,6 mil empleos en el sector privado y otros 1,7 mil en dependencias públicas. El único segmento que logró sostenerse sin modificaciones fue el trabajo formal en casas particulares, que permaneció estable en medio del ajuste.

El deterioro del empleo privado

El relevamiento elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) analiza los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Según esos datos desestacionalizados, en agosto de 2025 había alrededor de 10.078 millones de trabajadores asalariados formales, sumando los rubros privado, público y casas particulares.

La dinámica laboral viene mostrando un movimiento errático desde septiembre de 2023, con descensos continuos hasta agosto de 2024, pequeños repuntes y caídas sucesivas hasta abril de 2025, y un nuevo ciclo de cuatro meses seguidos de retrocesos entre mayo y agosto de este año.

En números globales, el empleo formal de agosto representa 33 mil puestos menos (-0,3%) que un año atrás y una pérdida acumulada de 224 mil empleos (-2,2%) en comparación con noviembre de 2023. Ese retroceso ubica el nivel de asalariados registrados en un valor similar al observado en octubre de 2022.

El salario en caída

En paralelo al deterioro del empleo, el salario mínimo, vital y móvil (SMVM) continúa perdiendo poder adquisitivo. En octubre retrocedió 2,3% en términos reales, profundizando la serie de caídas iniciadas en julio (-0,5%), agosto (-0,5%) y septiembre (-2%). La estabilidad de junio (+0,1%) resultó apenas un respiro dentro de una tendencia claramente decreciente.

La merma del SMVM comenzó con fuerza en diciembre de 2023, cuando cayó 15% por el salto inflacionario, y se acentuó aún más en enero de 2024, con un desplome del 17%. Aunque en algunos meses el aumento nominal consiguió empatar o superar la inflación, el balance entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 muestra una caída real acumulada del 35%. En lo que va del año, la pérdida llega al 7,7%.

Según el informe de la UBA, con este deterioro sostenido, el poder de compra del salario mínimo se ubica por debajo de los niveles de 2001, precrisis de la convertibilidad, y equivale apenas a un tercio del valor máximo alcanzado por la serie histórica en septiembre de 2011, lo que representa una erosión del 64%.