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De las Malvinas a CEO: la historia de Aldo Franco y su empresa

El excombatiente de Malvinas que hoy lidera un imperio empresario da un mensaje claro: "Si queremos hacer historia no arruguemos".


Nieto de un excombatiente de la segunda guerra mundial, en la familia de Aldo Franco el ejército siempre estuvo presente y él sintió la vocación por ser militar y defender a la Patria desde chico. Cuando terminó el secundario, fue al colegio militar, y al año de egresar como subteniente le tocó ir a la guerra de Malvinas, donde combatió junto al regimiento de Mercedes, a los 22 años.

Hoy lidera el Grupo Detall -nombre que hace referencia a la oficina administrativa encargada de la gestión de personal o correspondencia en un cuerpo militar-, que integra un negocio de Logística y Transporte, un mercado de ramos generales que une a productores con consumidores y una marca propia, La Minucha, de alimentos tales como aceites, mermeladas, harinas, legumbres y lácteos entre otros.

La huella de Malvinas

Si una lesión que sufrió en el levantamiento de La Tablada en 1989 marcó su paso a retiro del ejército y el comienzo de su historia como empresario, lo que vivió en Malvinas dejó en él una huella eterna. La empresa de transporte del grupo que hoy lidera se llama Puerto Argentino y cada camión de su flota tiene el nombre de un muerto en combate en Malvinas: “Para que cuando pasen, la gente al menos googlee y sepa de quién se trata”, destaca Franco.

Miedo siempre, pánico nunca

Aldo Franco LaFábricaPodcast SobreMiedoyPánico

Invitado por La Fábrica Podcast en el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas, Franco resalta que hay “un principio militar que se usa mucho en la empresa también”: “Para lograr un objetivo, tenés que tener el frente interno bien consolidado”, destaca.

Probablemente este mismo principio explica, al menos en parte, su propia historia de transformación y crecimiento. El excombatiente devenido en empresa enfatiza: “Si querés hacer un proyecto, tenés que juntar a la gente y tenés que convencerla de que lo tiene que hacer. Que la gente sepa que te puede ir mal también; tenés al que se achica y al que se agranda, el que hoy está bien y el que está mal, es un equipo”.

El mando y el comando

“En la conducción hay que mandar”, señala además Franco. Y diferencia: “Una cosa es el ´mando´ y otra el ´comando´: una cosa es cuando vos imbuís a la gente que manejás para llegar a un objetivo, y otra cosa distinta es que a tu gente le digan ´este es tu jefe y hay que hacer lo que diga´”.

MDZ conversó con él y él compartió su visión sobre la actualidad de nuestro país, las batallas que enfrenta, las ganas de transformarse y el rol de los empresarios para lograrlo.

¿Cómo ves a la Patria hoy?

Yo la veo muy bien, con ganas de transformarse, ojalá lo logre. Para mí hay como un espíritu nuevo de transformación ¿sí? Que viene de abajo hacia arriba. Yo veo que acá lo que bulle, digamos así, es la gente joven. Ellos van a cambiar la Patria, yo estoy convencido de que la cosa viene por ahí, por eso hay que darle mucha pista a los chicos. Digo los ´chicos´ porque los jóvenes son de mi edad. Yo creo que la cosa viene de abajo hacia arriba, la transformación va a venir por ahí.

¿Estamos ganando?

Creo que lo que estamos ganando es confianza en nosotros mismos. Nos habían sacado un poco la confianza y hay que creérsela más. El argentino tiene mucho valor y tiene, sobre todo, mucha actitud. Entonces, para mí es muy importante eso, para mí va por ahí.

¿Cuáles son las batallas de nuestra Patria hoy?

La primera batalla es soportar este cambio, que no es fácil. Hay mucha gente que la puede estar pasando mal. Aunque también venimos de muchos años de creer que la pasábamos bien y realmente la estábamos pasando mal.

También creo que hay que mirar con los faros largos y no con los faros cortos. No hay que mirar hoy, sino un poco más el futuro. La cabeza de los jóvenes es mirar siempre el futuro, no lo que pasa en el momento.

Cuál es el rol del ejército actualmente

Aldo Franco LaFábricaPodcast SobreElRolDelEjército

¿Y tus batallas actuales?

La mía es profesionalizar la empresa, que es muy importante.

En la guerra se necesitan armas y una caramañola con agua, ¿qué hace falta para librar las batallas que está dando el país?

Para mí, lo más importante es tener fe en el proyecto y en la gente, que la gente se dé cuenta de que la vida pasa por lo sencillo y que no haya ambiciones desmedidas. Yo veo muchos dirigentes con ambiciones desmedidas, y hay que tener más las ambiciones de la gente, no la ambición de uno. O sea, hay que entender que el que dirige tiene que estar al servicio de la gente y no la gente al servicio de él.

¿Nuestros gobernantes mandan o comandan?

Es una cosa rarísima lo que está pasando. Porque es una persona que cayó en paracaídas, que no tiene compromiso con nadie, hace lo que quiere, y yo creo que los locos siempre tienen la razón. Aparte no tiene que devolverle nada a nadie, no digo ni que esté bien, ni que esté mal, algunas cosas comparto, otras no comparto, disiento en un montón de cosas, pero yo hoy le diría: “Gracias”. Porque ¿sabés lo que me dio? La oportunidad de hablar. Cada uno habla, seas de un lado o del otro, vos hablás y yo hablo y te contesto. Esa posibilidad antes no la teníamos.

El rol de los empresarios

¿Qué rol tienen los empresarios en las batallas del país?

La principal obligación que tienen es educar a la gente. Para mí el empresario es el responsable de la educación, hay que dejar de pensar que papá Estado nos va a dar las cosas, hay que olvidarse. Entonces, los empresarios tienen que educar en su fábrica, en su empresa; tienen que montar escuelas, ayudar a las escuelas; no fijarse si se lo descuentan de ganancias o no.

¿La responsabilidad de educar es de los empresarios?

Es que si nosotros no educamos, no va a educar nadie. Hoy el Estado está quebrado en educación; hoy estadísticamente un chico de tercer grado no interpreta un texto. Entonces, al empresario como clase dirigente le cabe: además de llevar adelante su empresa, ¿hizo su escuelita para enseñarle a los obreros? ¿Puso su fabriquita para que su gente aprenda a soldar? ¿Se entiende lo que digo?

En Argentina hay muchos modelos de fábricas escuela donde le enseñan a la gente a trabajar. Una de las críticas de los últimos años es que nos enseñaron a despreciar el trabajo. El trabajo es la sal que tiene que tener el hombre.

¿Aldo, cada día es un regalo?

Todo el día es un regalo. Gracias a Dios que me desperté, es un regalo, ¿y qué más? ¿Qué hay para mí hoy?