A un cuarto de siglo de la apuesta que cambió el turismo de lujo en la provincia
El primer hotel cinco estrellas de Mendoza cumplió 25 años. Nacido en plena crisis del 2001, se convirtió en un ícono del lujo testigo de la transformación mendocina.
El Park Hyatt Mendoza cumplió un cuarto de siglo apostando por tursimo de lujo en Mendoza.
Rodrigo D'Angelo / MDZCuando Park Hyatt Mendoza abrió sus puertas en 2001, la provincia estaba lejos de ser el destino turístico internacional que es hoy. El enoturismo recién comenzaba a desarrollarse, la oferta gastronómica era limitada y Mendoza todavía no ocupaba un lugar destacado en los grandes circuitos globales de viajes. En ese contexto, la llegada de una de las cadenas hoteleras más prestigiosas del mundo y el primer cinco estrellas para la provincia representó una apuesta de largo plazo en medio de una de las mayores crisis económicas de la Argentina.
A 25 años de aquella inauguración, el hotel ubicado sobre calle Chile frente a la Plaza Independencia celebra un cuarto de siglo de historia convertido en uno de los símbolos de la hotelería de lujo local. En una entrevista con MDZ Online, su gerente general, Miguel Urmeneta, repasó los desafíos de aquellos primeros años, la transformación que vivió Mendoza como destino turístico, el impacto de la pandemia y los cambios económicos que marcaron la última década.
-
Te puede interesar
Mundial 2026: Dallas prepara su mejor versión para recibir a los argentinos
Además, analizó el crecimiento de la competencia en el segmento de la alta gama y el turismo internacional, el avance del corporativo, las fortalezas que posicionan a la provincia frente a otros destinos del mundo y las oportunidades que aún tiene la plaza mendocina para consolidarse entre los principales polos turísticos y gastronómicos del planeta.
Mirá la entrevista completa
-¿Cómo fue el desembarco de Hyatt en Mendoza y esa apuesta que hicieron hace 25 años?
-La verdad que usaste la palabra correcta: apuesta. Hace poco tuve la oportunidad de recibir la visita de una de las personas que en ese momento era de las más importantes a nivel corporativo y regional dentro de Hyatt, y justamente reflexionábamos sobre eso: la llegada en el año 2001, cuando Mendoza no tenía el desarrollo turístico, gastronómico y de enoturismo que tiene hoy.
Entonces fue toda una apuesta llegar a esta parte de Argentina como el segundo Park Hyatt del país, que en ese momento era el único, porque Buenos Aires había cerrado. Así que la verdad que fue justamente una apuesta para empezar a dibujar este camino del turismo.
-En 2001 en plena crisis. ¿Cómo fue este recorrido en el sentido de que la gente entendiera lo que era un cinco estrellas en Mendoza? El visitante internacional tal vez tenía el respaldo de Hyatt, pero también había que entender que Mendoza era una plaza con mucho potencial.
-Como decís, fue un momento muy complejo. Este recorrido comenzó en el año 1999, cuando había una realidad económica totalmente diferente en Argentina. Y justo cuando llegó el momento de abrir las puertas, la realidad había cambiado absolutamente.
La verdad que fue un desafío muy grande desde el punto de vista de la inversión y del inversor, seguir adelante con esto. Y también era un desafío que, al día de hoy, todavía seguimos trabajando: dar a conocer Mendoza al mundo a través de una de las principales marcas hoteleras del planeta. La apuesta era porque se veía que había un potencial enorme. Y, bueno, evidentemente no se equivocaron.
-Eso fue un poco el arranque, ¿cómo están hoy?
-Por ahí me voy un poquito para atrás, que ya la verdad pasaron casi diez años, que es un montón, pero el primer gran cambio del turismo en Mendoza vino a raíz de la transformación del aeropuerto, cuando se generó la ampliación y la nueva pista que nos permitió recibir vuelos internacionales.
Eso realmente fue un cambio muy fuerte para el turismo internacional, que es el turismo que nosotros buscamos traer a Mendoza. Mendoza había empezado a crecer muy fuerte y la verdad que se venían años espectaculares. El año 2020 tenía una proyección excelente y después tuvimos la pandemia.
Y después ocurrieron cosas que también pasan en Argentina. Tras la salida de la pandemia, la situación económica, con un dólar y otro dólar con diferencias enormes, generó que Argentina se volviera mucho más accesible para el extranjero y que el exterior se volviera más caro para los argentinos.
Entonces se generó una especie de burbuja turística en Argentina y en Mendoza en particular, porque ya tenía todo su desarrollo, ya había empezado a explotar mucho el turismo y la gastronomía. Tuvimos un par de años que fueron una excepción en la historia, en el sentido más positivo, con mucha demanda y un muy buen negocio. Por ahí los años 2022 y 2023 fueron los mejores.
Y después, como es Argentina, volvió a cambiar todo. Acá cada dos años cambian las reglas de juego. No es lo mismo que en el resto del mundo. Volvió a cambiar todo. En 2024 se dio vuelta la situación y pasamos de ser de los más baratos a ser de los más caros. El argentino aprovechó para empezar a viajar al exterior y ese público nuestro comenzó a salir más del país. Al mismo tiempo, el extranjero empezó a reducir sus visitas a Argentina.
Entonces 2024 y 2025 fueron años realmente muy difíciles. El turismo en Argentina, en Mendoza y para nosotros en particular cayó fuerte. Diría que ya hacia finales de 2025 y en lo que estamos viendo de 2026, la situación empieza a equilibrarse. Argentina y Mendoza comienzan a recuperar un balance de precios respecto del mundo. Era lo que esperábamos que sucediera.
Ya no somos ni caros ni baratos: somos competitivos a nivel mundial. Y empezamos a ver, poco a poco, cómo el negocio comienza a recuperarse de manera paulatina.
-¿Cómo ha sido la estrategia para el público mendocino por parte de la empresa?
-Para nosotros el mendocino, el cliente local, nunca dejó de ser importante. Siempre lo fue y siempre lo va a ser. Es una parte fundamental de nuestra historia y de nuestros clientes. El hotel, por donde está emplazado, en lo que era el viejo Plaza Hotel, tiene muchísima historia. Casi todos los mendocinos pasaron por acá en algún momento de su vida y tienen algún recuerdo vinculado a este lugar. Eso también hace que lo sigan eligiendo.
Nosotros siempre apuntamos a ambos segmentos. Quizás el hospedaje está más orientado al extranjero, pero en todas las propuestas que hacemos pensamos mucho en el cliente local. Por eso hace ya bastante tiempo que impulsamos la membresía World of Hyatt entre los mendocinos. Les damos beneficios por ser mendocinos y formar parte de esa membresía, con descuentos en nuestro restaurante, en tratamientos de spa y masajes, y también generando acciones que el mendocino disfruta especialmente. Ahí entran los grandes eventos que hacemos todos los años durante Vendimia, como Master of Food & Wine, que probablemente sea uno de los eventos más icónicos que realizamos.
Además, todos los meses organizamos degustaciones. Hace aproximadamente un año comenzamos con las cenas a cuatro manos, trayendo bodegas a la ciudad de Mendoza, con precios mucho más accesibles y acercando esas experiencias al público local. Y la verdad es que la mayor parte de quienes disfrutan y consumen esos servicios son mendocinos.
-¿Cómo ha sido la competencia con otras plazas dentro de Mendoza que se han potenciado en los últimos años?
-Es cierto que se desarrolló mucho más la oferta de alojamientos fuera de la Ciudad de Mendoza, en Luján, Valle de Uco y otras zonas. Y entendemos también que es una experiencia que el huésped internacional quiere vivir. La verdad es que es una experiencia muy linda.
Pero la Ciudad de Mendoza también tiene sus atractivos. Mendoza tiene una ventaja que no necesariamente existe en otros lugares del mundo: todo está muy cerca. Es fácil llegar a las bodegas, a la montaña y a los distintos puntos de interés.
Entonces, lo que vemos es que la ciudad no ha dejado de recibir visitantes. Quizás algunos ahora distribuyen mejor su estadía: pasan un par de noches en una bodega o en Valle de Uco o Luján de Cuyo, y otro par de noches siguen eligiendo el centro. La ciudad ofrece muchas ventajas: el desarrollo gastronómico que ha tenido, la cercanía con el aeropuerto y el hecho de que tampoco está realmente lejos de las bodegas. Todo eso sigue siendo muy valorado.
-Empezaron siendo pioneros en el segmento cinco estrellas, pero luego la plaza se fue poblando. ¿Cómo ha sido ese crecimiento de la competencia?
-Fue un cambio y también un aprendizaje. Tuvimos que aprender a hacer las cosas de maneras diferentes. Pero realmente creo que lo más importante es que todos trabajamos en conjunto para desarrollar la provincia y la ciudad de Mendoza. Hay un punto en el que trabajamos juntos porque entendemos que hacer crecer la torta siempre es más beneficioso para todos. Además, nosotros no competimos solamente con Mendoza. Competimos con el mundo.
Cuando una persona está pensando dónde vacacionar, o cuando una empresa evalúa dónde realizar un evento para sus equipos, hoy mira el mundo entero. La evolución de las comunicaciones y la facilidad para viajar hacen que las opciones sean infinitas. Lo sabemos porque muchas veces quien está evaluando Mendoza también está mirando Buenos Aires, Cancún o Barcelona al mismo tiempo. Y ahí es donde realmente tenemos que competir. Después, a nivel local, sí fue un proceso de adaptación, aprendizaje y evolución.
-¿Cómo se sigue ampliando esa torta en Mendoza?
-Creo que es cuestión de tiempo. La llegada de nuevos protagonistas a distintos lugares de la provincia ayuda. La llegada de nuevas cadenas, que esperamos que siga ocurriendo, también ayuda. Todo eso hace crecer la capacidad y la relevancia de Mendoza como destino. Hace relativamente poco tiempo que Mendoza comenzó a posicionarse como un destino verdaderamente importante dentro del mapa turístico mundial. Empezó a aparecer en el radar.
Las estrellas Michelin, sin ninguna duda, también suman muchísimo. Son elementos que fortalecen el destino y ayudan a que siga creciendo. Y nosotros trabajamos mucho para eso cuando viajamos. Participamos en ferias internacionales y todos los que estamos vinculados al turismo en Mendoza hacemos un trabajo que tiene una parte muy importante de educación.
Muchas veces conocen los vinos de Mendoza, pero cuando preguntás dónde está Mendoza o cómo se llega, todavía hay gente que no lo sabe. Y se sorprenden cuando descubren la cantidad de alternativas que existen para llegar hasta acá.
-¿Cómo ha sido tu recorrido en la hotelería y en Hyatt?
-Empecé en esta compañía hace 20 años, en lo que en ese momento era Hyatt Gaming, una división que tenía Hyatt. Comencé trabajando en el casino. Estuve siete años en el casino, en el área de Finanzas. Después pasé al hotel, también en Finanzas. Más adelante tuve la oportunidad de trabajar un tiempo en Chile, luego regresé y después estuve casi dos años en Costa Rica, siempre dentro del área financiera.
Volví justo antes de la pandemia, en 2019, y a partir de 2020, durante la pandemia y la pospandemia, tuve la posibilidad de asumir la gerencia general del hotel. Así que ya llevo casi seis años en esta posición y 20 años dentro de la empresa, con una interrupción de un par de años en los que estuve trabajando fuera del país, pero siempre dentro de la cadena.
-Con experiencia en otras sedes, ¿qué fortalezas y qué debilidades encontrás en Mendoza frente a plazas como Chile o Costa Rica?
-Creo que una de las debilidades, y quizás mi formación financiera me lleva a mirar mucho para ese lado, es la falta de previsibilidad económica. Tiene que ver con esto que hablábamos recién. Como argentinos estamos acostumbrados a convivir con la inflación, con los distintos tipos de cambio y con escenarios económicos que cambian permanentemente. Sabemos cómo manejarnos en ese contexto.
Pero cuando salís afuera y trabajás en otros países, te encontrás con que todos esos temas están resueltos. Y eso te permite dedicar mucho más tiempo a buscar eficiencias, mejorar procesos, innovar y encontrar nuevas formas de hacer las cosas. No tenés que estar pensando permanentemente en cuestiones económicas básicas. Entonces, lamentablemente, esa es una debilidad que nos juega en contra y que muchas veces nos obliga a enfocar demasiada energía en esos temas.
En cuanto a las fortalezas, sin duda tenemos una ciudad con maravillas naturales increíbles. Tenemos las bodegas, los vinos, el servicio y esta característica tan particular de Mendoza de ser una ciudad con infraestructura urbana, pero al mismo tiempo con una enorme facilidad para acceder rápidamente a distintos atractivos.
Y sobre todo está la gente. La verdad es que el servicio que brinda la gente de Mendoza es un diferencial enorme. Eso se nota mucho cuando uno ha tenido la posibilidad de viajar y trabajar en otros lugares. Las personas, los equipos de trabajo y la forma de relacionarse con los huéspedes generan una diferencia muy grande.
-Ya son 25 años de historia. ¿Cómo imaginás el próximo cuarto de siglo para Hyatt en Mendoza?
-Qué buena pregunta. Lo que veo es una Mendoza que sigue creciendo y que todavía tiene un potencial de desarrollo muy importante hacia adelante. Veinticinco años parecen mucho tiempo, pero en realidad es muy poco cuando uno lo pone en perspectiva. Pensemos que cuando nosotros llegamos éramos el primer hotel cinco estrellas de Mendoza y prácticamente no existía el desarrollo gastronómico y de enoturismo que vemos hoy.
Si lo analizamos en términos históricos, 25 años es realmente muy poco tiempo. Por eso creo que Mendoza tiene todo para seguir creciendo. Creo que va a seguir creciendo y nosotros, como uno de los actores principales dentro de la industria, vamos a seguir siendo parte de ese proceso. Veo un futuro muy positivo.
-Hay quienes plantean que hoy existen edificios mucho más nuevos, nuevos competidores y que el hotel ha quedado “pasado de moda”. ¿Qué les respondés a quienes dicen que el Hyatt ha quedado antiguo frente a la competencia?
-Primero que nada, estamos en el corazón de la ciudad. Y eso es algo que la gente sigue valorando muchísimo. Desde acá llegás rápidamente a cualquier lugar. Tenés la posibilidad de caminar por el centro, recorrer las calles más icónicas y turísticas de Mendoza, disfrutar del desarrollo que ha tenido la calle Sarmiento y moverte con mucha facilidad.
Y después, las renovaciones son constantes. Siempre estamos trabajando en proyectos para renovar espacios, actualizar propuestas y mejorar la experiencia. Pero, sobre todo, trabajamos en el servicio y en la calidad. Nuestro lema es que el lujo es personal. Y eso significa que el lujo no es lo mismo para vos que para mí. Incluso para una misma persona, el concepto de lujo puede cambiar según el momento que esté viviendo. Por eso buscamos entender qué es lo que cada huésped valora y personalizar la experiencia en función de eso. Ese es el principal foco que tenemos.
-No quiero dejar fuera el segmento corporativo, algo en lo que el hotel ha crecido mucho. ¿Cómo lo trabajan y qué perspectivas ven?
-La verdad es que el turismo corporativo tiene muchas ventajas. Una de las principales es que ayuda a generar demanda en los períodos de temporada baja. Te da esa posibilidad porque, por lo general, el turismo corporativo también busca un poco más de precio, y eso suele darse justamente en esos momentos del año. Entonces permite balancear mejor la actividad y reducir el impacto de las temporadas bajas.
Si pensamos en el futuro, creo que eso es precisamente lo que tenemos que lograr. Mendoza viene desarrollándose en ese aspecto. Todavía falta, todavía tenemos que seguir invirtiendo tiempo y acciones para fortalecer este segmento. Hay destinos en el mundo donde está mucho más desarrollado, pero creo que vamos por buen camino. Lo estamos viendo y estamos trabajando en eso. Y acá también es muy importante el trabajo conjunto. Todos los actores que formamos parte de la industria entendemos que tenemos que trabajar coordinadamente para posicionar a Mendoza como un destino de reuniones y eventos a nivel internacional.
Además, Mendoza tiene muchísimas ventajas competitivas. Tiene los atractivos naturales, la cercanía entre los distintos puntos de interés, el desarrollo de la industria del vino y una propuesta muy atractiva para quienes participan en congresos, convenciones o reuniones de trabajo. La realidad es que cuando alguien propone hacer una reunión en Mendoza, generalmente la respuesta es inmediata: “vamos”. La gente se entusiasma porque sabe que hay mucho para disfrutar además de la actividad laboral.
Entonces sí, sin dudas, es un segmento que nos va a ayudar a seguir creciendo y también a fortalecer aquellos momentos del año en los que el turismo vacacional tiene menor movimiento.
-Romper la estacionalidad, que probablemente sea el gran desafío de todos los destinos turísticos…
-Exactamente. Romper la estacionalidad. Además, es un turismo que genera un gasto promedio más alto. Está estudiado que el turismo corporativo gasta más que el turismo vacacional porque involucra una mayor cantidad de actividades: almuerzos, cenas, salones, equipamiento audiovisual y distintos servicios asociados.
Y hay otro dato muy interesante: también está estudiado que vuelve. Muchas veces una persona llega a Mendoza como parte de un grupo corporativo, en un viaje organizado por su empresa, donde prácticamente todo está cubierto. Pero después conoce el destino, le gusta y decide regresar. Se estima que uno de cada cuatro visitantes que llega de esa manera vuelve posteriormente por su cuenta, ya sea con amigos, con su familia o con su pareja. Entonces el turismo corporativo no solamente genera actividad en el momento, sino que también termina convirtiéndose en turismo vacacional a futuro.