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A cuánto podría subir el dólar tras el impacto de la inflación de diciembre en las bandas cambiarias

El dato de inflación de diciembre activará en febrero una suba del 2,8% en las bandas del dólar, con un nuevo techo cercano a $1607.

Las bandas cambiarias se actualizarán con el nuevo dato de inflación. 

Las bandas cambiarias se actualizarán con el nuevo dato de inflación. 

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El dato de inflación de diciembre publicado por el INDEC activará una nueva actualización de las bandas de flotación del dólar oficial en febrero. Con una variación mensual del 2,8%, el esquema cambiario incorporará ese ajuste con rezago, lo que llevará a que hacia fines del segundo mes de 2026 el límite superior del corredor se ubique en torno a $1.607, mientras que el piso quedará cerca de $869.

El sistema de bandas móviles, que se ajusta en función del índice de precios, entró en vigencia el 2 de enero con un rango inicial de $914,78 a $1.529,03. Desde entonces, la actualización diaria, que replica de forma acumulada la inflación del mes de referencia, llevó a que, al cierre de enero, los valores converjan hacia un piso cercano a $894 y un techo en torno a $1.563.

El régimen de flotación administrada rige desde abril, cuando el Gobierno decidió desarmar el cepo cambiario y reemplazarlo por un corredor con un piso y un techo predefinidos. En su versión original, ese esquema contemplaba un ajuste mensual del 1%, con un rango inicial de $1.000 a $1.400, una pauta que pronto quedó desfasada frente a una inflación que corría por encima de ese ritmo.

Cómo funciona el nuevo esquema de bandas atadas a la inflación

Desde comienzos de este año, el mecanismo fue reformulado. Así, en lugar de un ajuste fijo, las bandas se desplazan todos los días hasta completar mensualmente la variación correspondiente al último dato del IPC, lo que introduce un rezago de aproximadamente dos meses entre la inflación observada y su impacto pleno en el tipo de cambio de referencia.

Según el Banco Central, el objetivo es acotar la volatilidad y reducir el riesgo de movimientos abruptos del dólar. En el mercado, sin embargo, la lectura es más ambivalente.

Por un lado, el nuevo esquema evita que el techo de la banda se aprecie en términos reales, un problema que se había vuelto evidente bajo el ajuste del 1% mensual. Por otro, varios analistas advierten que indexar el corredor cambiario a la inflación puede reforzar la inercia de precios y trasladar presiones cambiarias al resto de la economía, especialmente en un contexto de desinflación aún incompleta.

En paralelo, el Banco Central activó desde el 1 de enero de 2026 un programa de acumulación de reservas basado en la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado cambiario. En los primeros seis días hábiles del año, la autoridad monetaria logró compras netas superiores a US$270 millones, incluso después de afrontar un vencimiento de deuda a comienzos de mes, una señal de que, al menos por ahora, el frente externo ofrece algo de oxígeno al nuevo esquema cambiario.