Ganó el FMI: sin dolarización, los espejos de Argentina serán Uruguay y Perú
Vocera del FMI, Julie Kozack
NAPasó desapercibido, pero en un capítulo estelar del acuerdo de Facilidades Extendidas con Argentina aprobado el viernes por el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI); demuestra que el organismo impuso su criterio estructural. Finalmente, durante la gestión de Javier Milei, ni la dolarización ni la eliminación del Banco Central serán parte de la realidad local.
Las dos ideas fuerza de la campaña del oficialismo del 2023 quedaron sepultadas por la letra fina del acuerdo, al menos por los primeros cuatro años de vigencia del nuevo pacto entre las partes. Por el contrario, el organismo que conduce Kristalina Georgieva impuso su criterio sobre los que deberán ser los faros cambiarios de la Argentina durante el período 2025- 2029, y a donde debería llegar la política monetaria en la primera etapa del Facilidades Extendidas.
Tal como el propio FMI dejó explicito en agosto del año pasado, Argentina deberá convertirse, al menos en lo cambiario, en un nuevo Perú o Uruguay, los dos países exitosos que encuentra el Fondo en la región, y a los que Argentina debe imitar en el proceso que comenzó hoy.
El país deberá ir a un esquema de fortalecimiento de la autoridad monetaria que hoy está a cargo de Santiago Bausili, la que será de manera independiente la que velará por la estabilidad y la fortaleza de la moneda local, a partir del cuidado de la no emisión de dinero doméstico sin respaldo, el fortalecimiento de reservas en divisas y la caída de la inflación. Todo desde las murallas del BCRA, lejos de la demanda política del Poder Ejecutivo.
Con esto queda en firme la frase de la vocera del organismo multilateral, Julie Kozack, que en agosto del año pasado, desde Washington y cuando recién comenzaban las negociaciones por un nuevo acuerdo entre Argentina y el FMI, afirmaba que "la eventual 'competencia de monedas' dentro del régimen podría asemejarse al sistema de flotación administrada que prevalece hoy en Perú y Uruguay".
Con esto, de un plumazo, la vocera descartaba que desde la sede de Washington del organismo se pueda llegar a avalar un esquema de dolarización lisa y llana, y menos con dinero del organismo. Ni que hablar en un proceso de apertura del cepo con dólares del FMI como paso previo a ese esquema cambiario que Milei defendió en la campaña electoral, y mantuvo como posible hasta mayo pasado, incluso en su versión aggiornada de "competencia de monedas".
Según Kozack, incluso aún bajo elaboración técnica de Rodrigo Valdés, el director gerente para el Hemisferio Occidental, que un mes después sería desplazado de la responsabilidad del acuerdo con Argentina (curiosamente por recomendar una devaluación del 20% para cerrar el nuevo Facilidades Extendidas) el esquema viable para Argentina debía orientarse según los ejemplos de Perú y Uruguay. Esto es, una flotación cambiaria administrada, con vigencia plena de la moneda local.
La vocera amplió luego la visión del FMI, afirmando que "la estabilidad de precios seguirá siendo un objetivo primordial del banco central, en un contexto en el que los individuos son libres de ahorrar y realizar transacciones en las monedas de su elección. Otras monedas no tendrían curso legal y los pagos de impuestos seguirán realizándose en pesos". Es decir, sin dolarización y con una "competencia limitada".
Todo esto, además de asignarle al BCRA un rol fundamental y claro, contradiciendo la idea política de Milei de su cierre y manteniendo "sus funciones de prestamista de último recurso para instituciones financieras elegibles (solventes), continuaría esterilizando las compras de divisas y gestionando la liquidez a través de operaciones de mercado abierto con títulos públicos".
Esta conferencia de prensa de Kozack vino luego de unas negociaciones bilaterales de mayo del 2024, que derivaron en una posición irreductible del FMI ante la dolarización, competencia de monedas y rol del BCRA, hubo pedidos concretos del organismo que conduce Kristalina Georgieva para que el país devalúe su moneda "al menos un 20%", que elimine los diferentes tipos de cambio y que libere más la política monetaria oficial.
Es algo a lo que tanto el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, de frente en Washington, y Javier Milei vía zoom desde Buenos Aires, se negaron tajantemente. Incluso, con algún que otro exabrupto hacia los hombres de Washington de parte del ministro de Economía.
Estos criterios quedaron expuestos en la letra fina del acuerdo aprobado el viernes pasado por el Board del FMI, donde además se imponen otra serie de misiones para el gobierno de Javier Milei, como la aplicación de reformas estructurales en los capítulos laboral, previsional y en las demoradas privatizaciones.
En el mismo texto se pondera el rol del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, por ser el encargado de aplicar la Ley Bases, y promover la desregulación y apertura de la economía.
En el documento, el Fondo Monetario Internacional mencionó que el gobierno de Javier Milei avanza en la reorganización del aparato estatal, con el cierre de organismos descentralizados y fideicomisos, la reestructuración -y posible privatización- de empresas públicas, y la implementación de procesos digitales para modernizar la Administración Pública. Según el organismo, estos pasos contribuirían a mejorar la eficiencia y la gobernanza del Estado.
Además, el FMI identificó tres pilares fundamentales en la política económica actual: la desregulación, el fortalecimiento del mercado y la apertura comercial.
En cuanto a este punto, el Fondo señaló que la consolidación de entidades estatales —como fondos fiduciarios, oficinas y empresas públicas— junto con la profesionalización del servicio civil, contribuirá a aumentar la eficiencia del Estado. Al respecto, argumentó que estas medidas permitirán eliminar estructuras y funciones redundantes, al mismo tiempo que asegurarán la adecuada provisión de bienes y servicios esenciales, y fortalecerán la gestión de las finanzas públicas.
El FMI destacó que una agenda de reformas bien diseñada contribuirá a mejorar la flexibilidad del mercado laboral y a disminuir las barreras de ingreso, con el objetivo de incentivar la competencia y promover el empleo formal.
Para el organismo, estos avances estarán apoyados por la reciente actualización de la Ley de Competencia y por el monitoreo constante de prácticas antimonopólicas en sectores clave de la economía. También sugirió que se complementen con una reforma del sistema tributario.
Finalmente, en materia de comercio, el FMI señaló que el gobierno argentino avanzará en la reducción gradual de barreras tanto arancelarias como no arancelarias, en función del margen que otorgue la situación fiscal.
Asimismo, el organismo indicó que las autoridades se comprometieron a garantizar una aplicación efectiva, transparente y equitativa del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), diseñado para ofrecer estabilidad fiscal y regulatoria, atraer inversiones de gran escala y promover el desarrollo de sectores estratégicos como la energía, la minería, la agroindustria y la economía del conocimiento.