Presenta:

En primera persona: mitos y realidades de la vida dentro de una mina en Argentina

En medio de trabajos de exploración para la explotación de Carbonatos Profundos, llegamos a la mina de Gualcamayo, en el departamento de Jáchal, en la provincia de San Juan.
La experiencia de vivir en una mina contada en primera persona por MDZ Online. Foto: Sol Devia/MDZ
La experiencia de vivir en una mina contada en primera persona por MDZ Online. Foto: Sol Devia/MDZ

Aunque la minería es una actividad que en Argentina se practica, con diferentes métodos, desde épocas prehispánicas y coloniales, cierto es que su desarrollo esconde todavía algunos recelos en el país, sobre todo en proyectos a cielo abierto y en perforaciones. Así, la vida dentro de una mina se presenta como toda una incógnita que pudimos develar en primera persona. 

Partiendo desde la Ciudad de Mendoza, MDZ Online recorrió los 429 kilómetros que la separan de la Mina Gualcamayo, ubicada en el departamento de Jáchal, en la provincia de San Juan. Allí, para vivenciar cómo es el día a día de los cerca de 400 empleados (en la época de mayor actividad llegaron a ser 1.500).  

La mina de Gualcamayo, hoy administrada por Minas Argentinas S.A., empresa que pertenece al Grupo Aisa, del español Juan José Retamero, guarda algunas particularidades. Por su ubicación y altura es una de las más benévolas en cuestiones climáticas del país para quienes tienen que pasar sus días allí. Con unos 1.700 msnm (una altura similar a las de las zonas más altas para la vitivinicultura en Valle de Uco, como Gualtallary), las temperaturas no distan mucho de lo que se experimenta en las capitales provinciales de Mendoza o San Juan. 

El viaje hasta allí duró unas seis horas y demandó el trasborde en tres camionetas: desde la Ciudad de Mendoza hasta la Ciudad de San Juan, desde allí hasta la garita de ingreso a la mina y una tercera unidad que nos recogió en ese punto para transitar los 15 kilómetros finales hasta el hotel de la mina, donde arribamos entrado el anochecer. 

La primera impresión que nos quedó al ingresar al campamento fue de sorpresa. Lejos de las ideas o prejuicios que podían habitar nuestras cabezas, llegar a esa zona que había entrado en producción en 2009 y donde se había presentado el plan de cierre en 2023, dio la sensación como la de ingresar a un pequeño pueblo: un microhospital, bomberos, oficinas, canchas de pádel y de fútbol, espacios verdes, un gran comedor, un sum y un hotel con capacidad para 700 personas son la infraestructura que hoy todavía sigue activa. 

También se puede apreciar el rastro de lo que fue, con grandes estructuras que se usaron para el procedimiento de extracción del oro y que hoy ha quedado en desuso y que probablemente no vuelvan a usarse, ya que el proyecto de Carbonatos Profundos, la exploración que se está realizando actualmente en Gualcamayo, no utilice el mismo método. Sólo queda activa la pila de lixiviación, donde hoy se centran partes de las labores de la empresa para seguir produciendo oro y plata durante los próximos años. 

El ingreso a la rampa para Carbonatos Profundos en la que están trabajando en Gualcamayo. Foto: Sol Devia/MDZ

Sin lujos, pero también sin carencias

“Acá tenemos de todo, lo único que nos falta es la familia”, fue el comentario de uno de los trabajadores con los que pudo hablar MDZ Online durante la visita. Es que los trabajadores de Gualcamayo, así como los contratistas (quienes tienen su propio espacio dentro del predio), cuentan allí con todos los servicios. Los cuales compartimos durante un día. 

Luego del ingreso, el cual requiere un minucioso procedimiento de seguridad al mejor estilo aeropuerto, llegamos directamente al momento de la cena. Mientras algunos mineros pasaban un momento de distensión en el sum, con karaoke, mesas de pool, metegol y ping pong, entre otros, procedimos al ingreso al comedor donde se puede elegir entre diferentes opciones de menú, que van variando a diario, al mejor estilo bufet. 

Incluso, una de las mujeres, que trabaja en el área de Recursos Humanos de la empresa, reconoció que los días que pasa allí (en su caso hace un régimen de seis por ocho) hasta la pasa “mejor que en la casa”, ya que ahí cuenta con todos los servicios que tendría en un hotel, ya que de hecho, la estadía de ellos se da un edificio de este tipo. 

A la hora del descanso reina el silencio, es que es muy probable que, sea la hora que sea, algunos trabajadores estén en su momento de descanso. Dependiendo de sus funciones, todos cumplen con un régimen rotativo que implica cierta cantidad de días en su casa y otros tantos en la mina, de donde no se van hasta que termina su turno semanal. Asimismo, cumplen con un horario de como máximo 12 horas de trabajo. 

Los trabajos actuales

Al momento de ingresar a la mina en sí, no se escatima en protocolos de seguridad. Más allá de los implementos de seguridad, el recorrido incluyó una breve capacitación para saber cómo actuar en caso de cualquier emergencia que pueda surgir. Aunque, como dijimos, los trabajos en la mina de Gualcamayo a cielo abierto y dentro de la propia Quebrada del Diablo, actualmente se está trabajando en una rampa de exploración que permitirá tener precisiones de lo que hay en Carbonatos Profundos. 

Esta rampa, que estiman culminará su perforación en este mismo año, es uno de los trabajos que está haciendo la empresa a la espera de la aprobación del RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones), por el medio del cual estiman van producir unas 120 mil onzas de oro anuales durante un período no menor a 17 años con una inversión de US$ 1.000 en este proyecto.

Como lo contó Ricardo Martínez, director ejecutivo de Minas Argentinas SA, los trabajos hasta poder poner en marcha el proyecto se extenderán por unos cuatro años. “En el 2025 y parte del 2026 trabajamos para obtener un estudio de factibilidad técnica más avanzado, más definitorio, y comenzar con el tema de permisos. Durante esa ejecución de los permisos se continúa estudiando el tema técnico/financiero y, si Dios quiere, poder comenzar construcción en 2027/2028 y poder poner en marcha el proyecto en el 2029.”, completó.