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La verdad de cómo les fue a las jubilaciones en el último año

El cambio de fórmula jubilatoria provocó una pérdida de haberes inicial, luego una recuperación y en el último tiempo un nuevo atraso respecto a la sistema anterior.
En 2024 las jubilaciones constituyeron el principal vector de ajuste del gasto público Foto: Shutterstock
En 2024 las jubilaciones constituyeron el principal vector de ajuste del gasto público Foto: Shutterstock

Desde que se implemento el DNU 274/2024 en marzo de 2024, que modificó la ley de movilidad jubilatoria, las jubilaciones comenzaron a recibir aumentos iguales a la inflación, pero se saltearon el mes de mayor impacto inflacionario que fue diciembre. Esto redundó según las cuentas del Centro de Economía Política (CEPA), en una pérdida del 27,9% tomando como punto de partida el inicio del Gobierno de Javier Milei.

El resultado buscado fue que en 2024 las jubilaciones constituyeron el principal vector de ajuste del gasto público, ya que explicó el 19,2% del recorte total realizado por el Sector Público Nacional.

Según señalaron desde CEPA, con el aumento de 2,2% de marzo (que fue el IPC de enero 2025), la jubilación mínima (sin bono) se ubicó en $279.122, mientras que de haber continuado la fórmula anterior hoy esa misma jubilación sería de $356.962.

La escalada inflacionaria de diciembre de 2023 y el primer trimestre de 2024, coincidió -no por casualidad- con la modificación del cálculo de ajuste previsional. De aplicarse la fórmula vigente, las jubilaciones hubieran recibido un ajuste mucho mayor al recibido. 

Foto: Alf Ponce Mercado/MDZ

Para compensar la pérdida que a todas luces comenzaban a operar en los haberes, el Gobierno decidió un aumento del 12,5% en abril a modo de compensación aunque la inflación en diciembre había sido del 25,5%.

Después hubo aumentos en abril de 27,38% (12,5% de recomposición y 13,2% de la inflación de febrero), de 11% en mayo y 8,8% en junio. Este fue un breve periodo de recuperación de haberes, de los que el Gobierno sacó pecho, aunque solo se haya tratado de compensar parte lo que se había perdido en la posdevaluación.

En tanto, comenzó a operar otro componente que los jubilados siempre tomaron en cuenta. Se trata del bono de $70.000 que el Gobierno sostuvo, pero que no actualizó más pese a la inflación de casi el 120% que hubo en el año. De esta forma, se licuó buena parte del ingreso de los jubilados que cobran la mínima -y que son casi el 70% de todo el colectivo de jubilados-, que hoy reciben un 40% de los que recibían en concepto de bono y que en enero de 2004 correspondía a casi el 50% de la jubilación mínima y hoy apenas suma el 25%.

La implementación de la nueva fórmula de ajuste en base a la inflación, que reemplazó el esquema 50% en base a salarios y 50% en base a la recaudación de Anses, se cambió por una fórmula que sólo computa la inflación, lo que evitará nuevas pérdidas a futuro, pero que no compensó las pérdidas anteriores y que computó los primeros meses del gobierno la fuerte caída de la economía en el cálculo de haberes y después no computó la recuperación de la economía, sino sólo una inflación en franca baja. 

A esta realidad, que motoriza los reclamos que las organizaciones de jubilados ya le comenzaron a realizar el gobierno y que se expresa en las marchas de los miércoles, hay que sumarle un elemento adicional de baja del poder adquisitivo que es el de la quita de los subsidios del 100% a los medicamentos del PAMI, motivo por el cual muchos jubilados deben utilizar buena parte de sus magros ingresos a comprar esos insumos imprescindibles para sus vidas. Hoy los gastos en medicamentos pueden ocupar mucho más de la mitad del haber de un jubilado en los casos más complejos.

Finalmente, hay que sumar a la cuenta que hasta diciembre de 2024, el gasto de las prestaciones de PAMI sufrió un recorte interanual de 13,9% en términos reales, según informó CEPA.