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Termina un beneficio que alcanzaba a empleados de la ex AFIP

Por decreto, el Poder Ejecutivo apuntó contra un beneficio que regía hacía décadas en el organismo recaudador. En la Administración Pública se conocía a esta élite de empleados como los "marajás".

Finalmente, este martes se avanzó formalmente, con decreto incluido, sobre una institución sobreviviente desde hacía décadas, en el marco de un debate sobre cómo sostener la recaudación impositiva; y en esos tiempos, en desigual competencia con la pérdida de competitividad.

La medida alcanza a los empleados que dentro de la Administración Pública Nacional se los reconoce como los “marajás”: los empleados de élite de la ex Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), con salarios extraordinarios que superan a casi cualquier otro trabajador del Estado nacional, en cualquiera de los tres poderes, y que hasta diciembre de 2024 percibían un salario superior a los 35 millones de pesos en la cúpula del organismo.

Se trataba de la élite del organismo hoy bautizado como Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA)  que, por una cuestión circunstancial histórica, se repartían en sus salarios casi un 0,7% de toda la recaudación impositiva mensual. Suba o baje. Supere o no a la inflación. Un beneficio que no tiene ninguna otra repartición del país. Y que parecía imposible de erradicar. 

La medida concreta presentada ayer en sociedad reglamentada a través del decreto 13/2025, publicado en el Boletín Oficial, se dispone que quien ocupe el cargo de Director Ejecutivo del organismo cobre un sueldo equiparable al de un ministro nacional. En tanto que los directores generales de la Dirección General Impositiva (DGI) y la Dirección General de Aduanas (DGA), dependientes de ARCA, "percibirán una remuneración equivalente a la de un Secretario de Estado".

La medida la había adelantado ayer el  vocero presidencial, Manuel Adorni, en su cuenta de X (antes Twitter). "El presidente de la Nación Javier Milei acaba de firmar el decreto que determina que desde hoy se reduce el sueldo del director Ejecutivo y los directores generales del ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero) en un 80% por ciento". Adorni anunció además que "se dispuso una reducción del presupuesto del ARCA destinado a la cuenta de jerarquización del 0,65% al 0,60%, generando un ahorro de 121.000 millones de pesos correspondientes a sueldos de funcionarios durante este 2025". Esto además de una reducción de la planta de empleados de ARCA, estimando un recorte del 45% para los puestos superiores y del 35% para los inferiores. 

Siguiendo esta línea, a través de la disposición 3/2025, la creación de un Sistema de Retiro Anticipado para el personal de la planta permanente de ARCA, incluyendo a todos los trabajadores y trabajadoras de la ex AFIP, la DGI y la Aduana. En el artículo 3 de la norma, se determina que el organismo disponga "las medidas presupuestarias pertinentes a fin de dar cumplimiento a lo dispuesto en el presente acto dispositivo" y se establece un "tope máximo de 1.500 vacantes disponibles".

Se termina así la historia de un privilegio nacido en las negociaciones de mediados del 2001 entre el gobierno de Fernando de la Rúa y el FMI, en tiempos donde lo que se discutía era la supervivencia o final de la convertibilidad. Desde Washington se discutían múltiples variables y metas que el país no cumplía desde hace años, fundamentalmente la cuestión fiscal, donde el país recaudaba menos que lo que gastaba. A esto se sumaba un déficit comercial creciente con lo que la posición del estado nacional ante la falta de divisas era acuciante. Y como la deuda había que liquidarla en dólares, la única manera de atender el problema era con pesos recaudados por la AFIP. Fue en estos tiempos donde se pensó en que los ingresos en pesos debían mejorar, y que para esto, una fórmula era incentivar el trabajo de los empleados del organismo recaudador para que buscaran por donde sea contribuyentes elusores y evasores. 

Se llega así a diciembre del 2001; cuando en las negociaciones finales por el Blindaje, el esquema de garantía de vigencia de la convertibilidad negociado con el FMI, un grupo de bancos, el Gobierno español y otros organismos financieros internacionales; se incluye, nuevamente, el problema  de la recaudación en la convertibilidad y el déficit fiscal eterno que dificultaba la continuidad del uno a uno. Fue así que en las negociaciones con el Fondo Monetario, se creo la idea de fomentar las buenas conductas de recaudación en los técnicos de alto nivel de la AFIP, para que estos fomenten, defiendas y ejecuten la política de combate a la evasión.

La convertibilidad terminó con la llegada de Eduardo Duhalde al poder en enero del 2002. Pero el beneficio quedó. Pasaron tiempos de recaudación creciente y largamente superior a la inflación, con lo que los ingresos de los directivos de la AFIP beneficiados por la medida crecieron exponencialmente. Pasaron luego décadas, y esos cargos enganchados con la recaudación se convirtieron en los más apetecibles del estado. Pero quedaron encriptados a una elite. El decreto publicado hoy fulmina el beneficio