Ciencia de datos: las empresas se suben a la tendencia para mejorar su economía
Casi por default, la mayoría de las empresas argentinas tienen el chip de surfear el día a día para paliar las crisis sucesivas. En este marco, son expertas en soluciones creativas o lo que en criollo se dice “buscarle la vuelta”. Sin embargo, los contextos actuales relacionados con la recesión económica local y la complejidad creciente a nivel global ha llevado a los empresarios a establecer estrategias diferentes. Entre ellas y de manera paulatina, se destaca la utilización de la ciencia de datos para optimizar procesos y tomar decisiones de manera más asertiva.
Así como en muchos lugares se impone la aplicación de la Inteligencia Artificial (IA), la ciencia de datos es una manera, en primer lugar, de hacer frente a la inmensidad de información disponible. No se trata de cualquier tema sino de sistematizar y ordenar los datos en función de objetivos específicos que cada uno se plantee. Se puede aplicar a todas las áreas de la compañía con el fin de mejorar la toma de decisiones. De hecho, la aplicación no es nueva, pero en Mendoza las organizaciones públicas y privadas deben hacer el cambio de chip en este sentido.
De hecho, la semana próxima habrá una jornada específica en el Conicet Mendoza sobre la ciencia de datos, gestión pública e investigación social. El economista Nicolás Aroma al frente, junto al economista Pablo Quintana, del Centro de Economía y Finanzas de Mendoza, explicó que la ciencia de datos adquiere relevancia en medio de la creciente complejidad. Característica que no solo se da dentro de las empresas sino también fuera de ellas, en el contexto en el que se desempeñan. “El entorno actual es muy desafiante y variable para cualquier organización”, señaló el profesional.
Cómo se usa
En el 98% de los megadatos que circulan por diversos espacios y que hasta las mismas compañías generan, no resulta sencillo enfocarse en lo que puede ser útil. De hecho, hay empresas que recaban números y han sistematizado la recolección de información, pero no siempre la utilizan. En primer lugar, porque la ciencia de datos debe aprovecharse y gestionarse a partir de objetivos concretos. De lo contrario, tanta data se convierte en nada.
Además, en medio de la marea de las urgencias cotidianas y lo amplio que pueden ser los datos la cantidad sin norte desalienta la aplicación práctica o, lo que es lo mismo, la posibilidad de aprovechar lo que se sabe. “Cada decisión cuenta y la ciencia de datos es una herramienta indispensable para las empresas que buscan crecer y adaptarse rápidamente”, detalló Aroma.
De este modo, las empresas pueden identificar ineficiencias operativas que afectan sus ganancias y destinar esta información desde al área de marketing hasta la de finanzas o inversiones futuras, por mencionar algunas. Por ejemplo, se pueden analizar datos de inversión y generar modelos de predicción que ayudarán a decidir.
En este combo, también aparece la información de la georreferenciación, así como la recolección de información, por caso, para saber de qué manera es más efectiva la publicidad del producto.
O sea, si la inversión en redes sociales, medios de comunicación o vía pública es igual de efectiva, por ejemplo. “En el fondo, lo que hace la ciencia de datos es optimizar recursos”, sumó Aroma. Las posibilidades son infinitas y para ello es clave el cambio cultural que es el que más tiempo lleva. Sin embargo, la velocidad de los cambios y la necesidad de sobrevivir a la crisis obliga a muchas empresas a subirse a la ola para no perder, reinventarse, cambiar u optimizar costos.
