Cuál es la medida del Gobierno que puede ayudar a que se importen más autos
Como consecuencia del sistema que impuso el exministro de Economía, Sergio Massa, a las automotrices de autofinanciación de sus importaciones de 0km y autopartes con dólares propios, el gobierno de Alberto Fernández dejó una deuda con el sector de alrededor de US$8.000 millones.
Tras la asunción de Javier Milei se dispuso un bono para saldar ese pasivo y se estableció un cronograma de liberación de dólares al cambio oficial de 30, 60, 90, 120 y 180 días, según el tipo de bienes.
En el caso de los autos terminados, el esquema se inició con un cronograma de mayor plazo, el de 180 días, y se viene reduciendo paulatinamente.
En julio, el Banco Central había reducido de 120 a 90 días el tiempo de pago y este jueves volvió a recortar el plazo a 60 días.
La medida fue tomada por el sector como una decisión en el sentido correcto.
Cuando una empresa importa un 0km, la operación tiene que pasar por el Banco Central y esta entidad es la que debe autorizar la liberación de los dólares al cambio oficial.
El problema es que este plazo en entregar los dólares genera un costo financiero y recargos por seguros de cambio ya que, en esos 180 o el plazo que sea, el dólar puede subir y hacer estragos financieros en las empresas.
La alternativa que tienen para pagar en el momento es operar con los dólares financieros que, obviamente, son más caros y hace que ese sobrecosto se refleje en el valor del vehículo.
Esta idea de ir en el camino correcto supone que, en algún momento (los empresarios esperan que sea este año), el plazo se reduzca a cero y se pueda conseguir las divisas en el momento de iniciar la operación de importación.
MDZ conversó con un directivo de una empresa importadora de autos para saber si esta medida puede impactar en los precios de los 0km y en qué medida.
Las importaciones de autos las hacen, principalmente, las fábricas radicas en el país, agrupadas en ADEFA. y que dominan cerca del 98% del mercado. El resto está en manos de marcas no radicadas industrialmente en el país y forman parte de CIDOA,
Las primeras importan a través del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), salvo algunas excepciones. Las otras, en general, lo hacen por el Contado con “Liqui” (CCL).
Este es el diálogo con el empresario consultado.
- ¿Cómo tomaron la baja del plazo de pagos?
- Está bien. La medida va en el camino correcto, aunque todavía el sistema no está completamente normalizado. Por eso, vamos a seguir operando con los dólares financieros. Si se pudiera pagar al otro día de nacionalizar un auto, sería otra cosa. Podríamos volver al MULC. Estos 60 días todavía siguen siendo un plazo largo. Obvio, que es menos que antes. Hay que pensar que está el tiempo en que se pide uno vehículo a la casa matriz, lo producen y lo envían. Ahí pasan dos o tres meses más. Estamos en cinco o seis meses que hay que garantizarle al fabricante.
- ¿Beneficia más a las terminales?
- Si están usando el MULC les reduce un mes el costo financiero. A nosotros no nos cambia nada. Hay que volver a la forma de pago normal y volver a un solo tipo de cambio. Se está deshaciendo todo lo que se hizo mal en el gobierno anterior. Está bien que se avance en esta dirección. Lo apoyo. Si se sigue en este camino, probablemente, antes de fin de año podamos pagar sin plazo.
- ¿Cuál es, en números, la diferencia entre pagarlo en el MULC o en el CCL?
- Pagar por el MULC es hacerlo con el dólar oficial mayorista más el Impuesto PAÍS (hoy en 7,5%). Entre las dos cotizaciones todavía hay una brecha. Eso se refleja en el valor del auto, pero es una forma de pagar la deuda inmediatamente y no correr riesgo cambiario.
- ¿Eso es lo que puede impactar en una mejora en el precio?
- No es tan lineal, tiene impacto variable. Si un auto vale US$30.000, como lo importamos por el CCL, hay que calcular esos dólares por $1.220. Nosotros pedimos dólares. Para el cliente, entonces, puede ser al valor “blue”. Depende cómo consiga los dólares. Si se quita o reduce el Impuesto PAÍS, como se anunció, y se pudiera pagar en el momento de las operaciones accediendo al MULC y con un valor de $1.000, tenemos un precio en pesos alrededor de 20% más bajo. Dentro del precio, ya sea de ADEFA o CIDOA, está el costo del tipo de cambio.
- ¿Por qué no es lineal?
- Porque hay que ver si se traslada la baja en el precio en la misma proporción. Hay cosas que se pagan en dólares y otras que se pagan en pesos al dólar oficial. Los impuestos se pagan en pesos al dólar oficial, pero el auto se paga en dólares billetes y eso cambia según cómo se consigan, en el MULC o en el CCL. No se puede decir que va a bajar el precio en la misma proporción porque depende de cómo se conforma el valor. Sobre una parte del valor, la diferencia es 20%; sobre la otra, no. Entonces no va a bajar 20% en el precio final.
La baja puede ser 10%. Si se unificara el tipo de cambio – por ejemplo, a $1.200 – todo se va a pagar al mismo valor: el auto, los impuestos, todo. Y no habría diferencia entre marcas. La ventaja de las terminales es que pueden ir por el MULC porque se financian con las casas matrices. Tienen ese crédito que, obviamente, tiene un costo, pero no tiene que ir por el CCL. También corren el riesgo de no saber a cuánto va a estar el dólar cuando paguen dos después y si vendieron bien los autos o salieron perdiendo. Al pagar por el CCL ya se sabe el costo mayor que tenés, el proveedor cobra y no tenés problema. La consecuencia la sufre en consumidor que paga el auto más caro. Si aumenta la brecha, peor.

