Una por una, las claves de la baja del Impuesto PAIS
A partir del próximo 2 de septiembre se reducirá la alícuota del Impuesto PAÍS para las importaciones de bienes y fletes de 17,5% a 7,5%. Si el recorte no implica un aumento en el dólar oficial, que compense la baja impositiva, entonces el tipo de cambio efectivo de las importaciones considerando el costo de cobertura en el mercado de futuros ROFEX bajará más de un 8% de $1.164 a $1.070, según cálculos de PPI. De modo que la brecha con el dólar CCL casi se duplicaría a más del 20%.
Esta medida está en línea con la estrategia desinflacionista del Gobierno más que con la eliminación del cepo cambiario, en pos de quebrar la tasa mensual de la inflación núcleo de casi 4%. Esto también subyace en el menú ofrecido en la última licitación del Tesoro, lo que junto con la baja del Impuesto PAIS refuerzan la idea que el Gobierno demoraría la unificación cambiaria para después de las elecciones del 2025.
Como bien plantean los analistas de PPI, aún persistiría la duda sobre la pretensión de cerrar la brecha de arriba hacia abajo, es decir, que los distintos tipos de cambio de la economía converjan al dólar oficial y no al revés, como suele ocurrir. “La pregunta del millón es si el sector externo “cierra” al tipo de cambio oficial que se proyecta con un crawling peg de 2% mensual y una inflación a la que le faltan, por lo menos, algunos meses para llegar a esa velocidad”, señalan.
Ahora bien, el lado “B” de la rebaja del Impuesto PAIS es la pérdida de recaudación. Este impuesto en los primeros siete meses de gestión libertaria representó más del 8% de la recaudación total. Las estimaciones privadas apuntan a que, con el mismo nivel de importaciones, se perdería casi la mitad de la recaudación por este tributo.
Por eso en el mercado dudan que semejante pérdida de recaudación pueda extenderse hasta fin de año cuando termina la vigencia del Impuesto PAIS. En el corto plazo, el Gobierno podría compensar la pérdida de ingresos con los flujos extraordinarios vía el blanqueo de capitales y el adelantamiento del pago de Bienes Personales.
Después, si se posterga una eventual devaluación para salir del cepo, la única alternativa es apostar a una mayor recaudación de los impuestos pro-cíclicos por una recuperación del nivel de actividad, como IVA, Débitos y Créditos Bancarios y Seguridad Social. O bien, se deberían ajustar aún más otras partidas del gasto público si el Gobierno quiere sostener el superávit fiscal.
Un dato no menor, el Impuesto PAIS es uno de los pocos que no se licua. A diferencia de otros impuestos, el Impuesto PAIS ha demostrado ser resistente a la inflación, ya que en solo 7 de los últimos 31 meses, su recaudación ha mostrado una variación real negativa, es decir, ajustada por inflación. Esto significa que, a pesar de la erosión que causa la inflación sobre los ingresos fiscales, el Impuesto PAIS ha sostenido su "carga" en los importadores y consumidores, explica la consultora EcoGo.
Otro tema importante es que este impuesto tiene diferentes alícuotas, dependiendo del tipo de operación. Para las importaciones de bienes y servicios, sean físicos o digitales, la alícuota varía actualmente entre el 8% y el 25%. En este sentido, funciona como una barrera arancelaria que desincentiva las importaciones, reduce la demanda de dólares y ayuda a controlar el tipo de cambio.
Ahora los importadores podrían verse tentados a importar más ante este abaratamiento, lo que deterioraría aún más la dinámica del mercado oficial. Habrá que ver, además, si la reducción del impuesto termina trasladándose, parcial o totalmente, a los precios finales de los bienes y servicios importados, o con componentes importados.
Por otro lado, para la compra de dólares en el mercado oficial o para cualquier transacción en el extranjero con tarjeta de crédito, se aplica un 30%, actuando como un control de capitales para limitar la demanda de divisas. Como no se ha mencionado ninguna reducción en esta alícuota, este componente del cepo seguirá vigente, sin impactar en el dólar tarjeta.
Desde el punto de vista del Banco Central (BCRA) la reducción del Impuesto PAÍS podría prolongar el “veranito” en el mercado de cambios, en la medida que siga comprando divisas y ganando reservas. Cabe destacar, que si los importadores postergaron embarques esperando la rebaja del Impuesto PAIS el “veranito” podría extenderse hasta fin de año mientras se van superponiendo el viejo y el nuevo esquema de pago de importaciones.
Al respecto, vale señalar que el BCRA tuvo la primera rueda con saldo vendedor en tres semanas el día 28 pasado cuando vendió 75 millones de dólares en el mercado de contado. Durante la racha de 15 ruedas consecutivas sin ventas en el contado, el BCRA acumuló más de 440 millones de dólares. Así, desde la devaluación de diciembre el saldo neto del BCRA es de casi 17.500 millones de dólares.

