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Los detalles de la misión clave que Luis Caputo le encomendó al chileno Daza

Será el encargado de sentarse en la mesa de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para cerrar el cumplimiento de las metas pactadas.

Luis “Toto” Caputo pudo darse un gusto que se demoró más de un mes, poder presentar como su viceministro de Economía a José Luis Daza, un experto doble, respetado tanto por sus conocimientos de finanzas como macroeconómicos, que viene a darle valor agregado local e internacional al Palacio de Hacienda.

La intención del ministro era que Daza se incorporara en junio o julio pasado a su equipo, sin embargo, cuestiones personales del candidato y alguna que otra diferencia subsanable al final del debate sobre el futuro del plan económico de Javier Milei, postergaron el desembarque.

Ahora, aunque resten ciertos trámites técnicos, Daza ya comenzó a trabajar en su flamante escritorio de la siempre importante secretaría de Planificación Económica, un rol que resulta fundamental en una gestión comandada por un experto en finanzas con ciertos cuestionamientos en su visión macroeconómica estratégica como Caputo. El nuevo funcionario viene a cerrar esa crítica y a armar la siguiente etapa del plan económico del gobierno nacional.

Luis Caputo. Noticias Argentinas

Será una etapa que incluya el planteamiento de una estrategia que incluya la intervención en los nervios más profundos de la estructura de toda la economía argentina, incluyendo la real. 

Daza tendrá una misión inmediata y clave: será el encargado de sentarse en la mesa de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para cerrar el cumplimiento de las metas pactadas para el segundo trimestre del año, correspondientes a la segunda revisión del Facilidades Extendidas firmado en marzo del 2022. Se descarta que esto se logrará antes que termine septiembre.

Sin embargo, lo más importante vendrá después. Daza se tendrá que ver cara a cara con un viejo conocido: el director gerente para el Hemisferio Occidental Rodrigo Valdes, un hombre con el que a hoy el gobierno mantiene una relación lejana y fría, que incluye exabruptos negativos hacia el funcionario del organismo que maneja Kristalina Georgieva.

Quiso el destino, o la estrategia planteada desde Buenos Aires, que se crucen dos connacionales. Tanto Daza como Valdes comparten no sólo nacionalidad (ambos son chilenos, uno de adopción y otro de origen), sino que en varios momentos de sus trayectorias compartieron proyectos, especialmente cuando el hombre del FMI era ministro de Hacienda de Michelle Bachelet y el ahora funcionario argentino representaba al Banco Central de Chile en Asia, con residencia permanente en Tokio, Japón.

Además de este contacto oficial, ambos participaban de un mismo y exclusivo grupo de Whatsapp donde se intercambiaban visiones profesionales de la situación económica internacional y se hacían proyecciones sobre situaciones futuras a nivel global. En este grupo, donde también intervenía un argentino importante, uno aportaba visiones estructurales y el otro una visión más financiera. Lo curioso, es que mientras Valdes es de formación, aunque siempre dentro de la ortodoxia y el respeto de los equilibrios macroeconómico, algo más socialdemócrata, Daza, con el tiempo fue volviéndose más liberal del tipo Chicago hasta convertirse en casi un libertario. Algo parecido al trayecto de un ex socio del chileno - argentino, el asesor presidencial Damian Reidel.

Caputo celebró la nueva llegada con un mensaje directo en la red "X". “se incorpora un grande al equipo económico como Secretario de Política Económica. Una excelente persona y uno de los mejores y más respetados economistas de Latinoamérica, conocido mundialmente por su exitosa carrera en el sector privado, por su enorme capacidad, y por su probada experiencia en temas económicos y financieros".

Ministerio de Economía. Juan Mateo Aberastain Zubimendi

Daza reemplazará a Joaquín Cottani, quien dejó su cargo a fines de junio, aduciendo cuestiones personales, una manera clásica de decir que se llevaba mal con Caputo y el resto del equipo.

Daza es hijo de padres chilenos, pero nacido en 1958 en Buenos Aires, Argentina. Tiene 65 años y es un reconocido economista de Wall Street que fue jefe de Estudios de Mercados Emergentes de JP Morgan Chase y de Deutsche Bank. Estudió su Licenciatura en Economía en la Universidad de Chile y realizó un doctorado en Economía en la Universidad de Georgetown, en Washington DC. Su última tarea profesional fue haber fundado con Demián Reidel, y otros inversores, el fondo de inversión QFR Capital Management; una casa financiera de éxito en el centro de las finanzas mundiales. Fue asesor económico en el equipo del candidato republicano José Antonio Kast, quien terminaría perdiendo en la segunda vuelta ante Gabriel Boric.

Daza tendrá a su cargo una misión clave e inmediata, que el próximo paper de su amigo Valdes no venga acompañado por “recomendaciones y críticas” firmadas por el hombre del FMI sobre los problemas económicos del país y las necesidades de reformas profundas para poder continuar con la buena relación bilateral.

Ya descartado casi totalmente la posibilidad de un nuevo acuerdo con el FMI con nuevos fondos frescos, una alternativa que recién se discutiría en el 2025, y sin la voluntad de flexibilidad por parte de la sede de Washington (así lo dejó en claro Cubeddu en una reciente visita a Buenos Aires), solo le resta al país cumplir con las metas, recibir avales desde el Fondo y no mucho más.

Esta actitud provocó en el gobierno de Javier Milei cierta desilusión, que el propio presidente dejó en claro al descalificar a Valdes llamándolo hombre del “Grupo de Puebla”, en referencia a su pasado como ministro de Economía del gobierno chileno de ascendencia de centroizquierda de Michele Bachellet.

El mensaje que se le deslizó al economista venezolano que estuvo en Argentina y trabaja con Valdes como jefe, es que en esta oportunidad, dado que no habrá más fondos ni nuevo acuerdo, es que las relaciones se mantengan en equilibrio diplomático y que no haya críticas que compliquen más la relación del país con los mercados financieros; en tiempos en los que Luis “Toto” Caputo está intentando cerrar el 2024 y garantizar el pago de unos US$ 5.100 millones que el país debe liquidar en enero 2025 por el pago de los cupones de los Globales y Bonares. “Si no ayudan, por lo menos que no compliquen”, se escuchaba decir cerca del ministro de Economía en medio de las negociaciones con el FMI.

Lo que no quiere Argentina que se repita es la posición clara que el FMI mostró un día después de la recomendación al Board de la aprobación de las metas del primer trimestre del año cuando dejó en claro y públicamente, sin eufemismos, las diferencias con el programa cambiario y monetario del gobierno de Javier Milei.

En conferencia de prensa de la vocera del organismo, Julie Kozac, y con el Staff Report sobre Argentina y el período enero- marzo en la mano, dijo que “la eventual ‘competencia de monedas’ dentro del régimen podría asemejarse al sistema de flotación administrada que prevalece hoy en Perú y Uruguay”. Con esto descartó de un plumazo que desde la sede de Washington del organismo se pueda llegar a avalar un esquema de dolarización lisa y llana, y menos con dinero del organismo. Mucho menos en un proceso de apertura del cepo con dólares del FMI como paso previo a ese esquema cambiario que Milei defendió en la campaña electoral, y mantuvo como posible hasta mayo de este año; aún en su versión aggiornada de “competencia de monedas”.

Según Kozac, bajo elaboración técnica de Valdes, el esquema viable para Argentina debe orientarse según los ejemplos de Perú y Uruguay. Esto es, una flotación cambiaria administradas, con vigencia plena de la moneda local. La vocera amplió luego la visión del FMI , afirmando que “la estabilidad de precios seguirá siendo un objetivo primordial del banco central, en un contexto en el que los individuos son libres de ahorrar y realizar transacciones en las monedas de su elección. Otras monedas no tendrían curso legal y los pagos de impuestos seguirán realizándose en pesos”. Es decir, sin dolarización y con una “competencia” limitada”.

Esto además de asignarle al BCRA un rol fundamental y claro, contradiciendo la idea política de Milei de su cierre y manteniendo “sus funciones de prestamista de último recurso para instituciones financieras elegibles (solventes), continuaría esterilizando las compras de divisas y gestionando la liquidez a través de operaciones de mercado abierto con títulos públicos”.