Motosierra encendida: se prorrogó el periodo de intervención y cierre del Instituto de Agricultura Familiar
Como parte del plan de ajuste del Gobierno libertario, a fines de marzo, se anunció que se cerraría el Instituto de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, y el Consejo Nacional de Agricultura Familiar. En este marco, se despedirían a 900 empleados, y se lo trasformaría en una Dirección con 64 empleados. Para pasar la motosierra en la estructura del Estado, se designó a Inés Liendo como interventora y se le dio un plazo de 90 días para ejecutar. Ahora, se prorrogó este periodo por 90 día más.
En esta línea, en los considerandos de la Resolución 596/2024 del Ministerio de Economía, publicada este lunes en el Boletín Oficial, se detalló "que el proceso de reorganización y reestructuración profunda que requiere el mencionado Instituto, se encuentra en proceso, siendo necesario finalizar con las tareas de auditoría y relevamiento iniciados, y en consecuencia permitir ofrecer un análisis completo y sustancial de cómo han sido administrados los recursos estatales previo a esa intervención".
"En virtud de lo expuesto, resulta pertinente disponer la prórroga de la intervención del citado Instituto", se indica en el documento oficial. Y se establece: "Prorrógase, por el plazo de noventa (90) días, la intervención del Instituto Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, organismo descentralizado actuante en el ámbito del Ministerio de Economía, dispuesta por el decreto 285 del 27 de marzo de 2024".
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Además, se ratificó en el cargo de Interventora del Instituto Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, a la doctora Inés Liendo (M.I. N° 31.860.200), con las facultades impartidas en el artículo 3° del Decreto 285/2024.
La postura del Gobierno
Cuando se anunció la intervención y achique del el Instituto de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, el vocero presidencia, Manuel Adorni justificó el cierre criticando "la fiesta que había del gasto público" y dio detalles de cómo se conformaban: "Tenía 160 delegaciones, dos sedes, una en Catamarca y otra en Santiago del Estero, y uno de cada tres empleados eran delegados. Tenían 204 vehículos y el 85% del presupuesto se dedicaba a pagar sueldos, casi una agencia de empleo político”.
"Se transferían fondos discrecionales y actuaban organizaciones sociales y municipios. La ineficiencia de este organismo se refleja en que todavía no hemos recibido reclamos de productores ni trabajadores del campo", concluyó.

