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El retroceso de abandonar el paradigma de la Bioeconomía

Los cambios en el Gobierno nacional no se detienen. Este miércoles se conoció la salida de Fernando Vilella de la Secretaría de Bioeconomía de la Nación, algo esperado en las últimas semanas.
Presidente Javier Milei. Foto: Presidencia
Presidente Javier Milei. Foto: Presidencia

A estas alturas ya es evidente que al presidente Javier Milei le resulta más difícil armar equipos técnicos que expulsar expertos de su gabinete. Efectivamente, dentro de los 34 funcionarios que ya se fueron del Gobierno, algunos eran verdaderos expertos en lo suyo como es el caso de Fernando Villela, el recientemente despedido Secretario de Bioeconomía de la Nación, notable académico de la Facultad de Agronomía de la UBA, en la que fue Decano, con experiencia en gestión y reputación en las empresas del sector. Villela fue Impulsor desde hace años del paradigma de la Bioeconomía y eso no cuadraba en la perspectiva de Milei; de hecho, ahora el área cambiará nuevamente su denominación y volverá a llamarse Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. 

Los medios tejen conjeturas de las razones de la salida de Villela, pero él da su propia interpretación: “Algunos entendieron que, quizás a partir de mala información o de no entender la lectura del mundo del futuro, había que retroceder conceptualmente, volver a una Secretaría de Agricultura que es solo una parte importante del futuro, disminuir las capacidades que la Argentina tiene para ingresar al mundo con productos con más valor y una formulación que los consumidores requieren”. 

Fernando Vilella.

“Bioagroindustria” fue uno de los ejes del Tercer Foro de Comunicación Agropecuaria organizado en Córdoba por CIPAG el 25 de junio. Allí presenté algunas ideas emergentes de la investigación: “La percepción de los jóvenes universitarios sobre el agro como sector empleador y para el desarrollo de emprendimientos”. Es la tercera que realizamos desde la Plataforma Comunicación y Agro, espacio creado por la Escuela de Posgrados en Comunicación y el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral dedicado a estudiar y diseñar la comunicación estratégica del agro argentino.

Se trató de un estudio cualitativo en el que se realizaron seis focus groups con jóvenes de entre 22 y 35 años, estudiantes de los últimos años de carreras universitarias sin vinculación directa con el agro, pero que podrían ser empleados por el sector, segmentados por residencia (AMBA y resto del país), género, tipo de universidad y carrera.

Entre los hallazgos destaca el hecho de que la mayoría de los jóvenes visualizan oportunidades en la empresa privada y en el trabajo freelance, con algunos interesados en trabajar en el extranjero, pero no en el agro. Los valores de esta generación, como la libertad, la independencia y el foco en el propósito, articulan con los cambios estructurales en el ámbito laboral. Sin embargo, existe una baja presencia mental del sector agroindustrial como potencial empleador, a pesar de ser percibido como estratégico y rentable.

Existe una baja presencia mental del sector agroindustrial como potencial empleador, a pesar de ser percibido como estratégico y rentable. Foto: MDZ

La agroindustria se percibe como un sector con pujanza y proyección de crecimiento, y con un imaginario de salarios competitivos, gracias a su identificación con la exportación y el ingreso de divisas. También se reconoce la oportunidad de integración con otros sectores, principalmente la energía, y la incorporación de tecnología para la mejora de la producción y el agregado de valor. A pesar de esto, subsiste una percepción controversial en torno al cuidado del ambiente y la sustentabilidad: la mayoría de los jóvenes consultados consideran que el sector aún afecta negativamente al medio ambiente y eso los distancia de él, ya que les resulta importante la concordancia entre los lugares de trabajo o emprendimiento y sus valores generacionales. 

Esta percepción cambia cuando se les muestran ejemplos reales de empresas o emprendimientos de innovación sustentable, que responden al paradigma de la Bioeconomía, como un tambo robotizado que cuida a las vacas y controla la huella de carbono. Para los jóvenes Bioeconomía connota valores muy positivos. La puesta en valor de los recursos naturales: significa “Explotar un recurso natural, renovable”, “La bioeconomía puede venir por el lado de la energía, la sustentabilidad”, dicen. Una economía verde/sustentable: “Usan los recursos del país, es mejor porque no destruyen", “Relaciona la economía con el ser humano, la tierra”, Refiere a producir de forma sustentable”. Aprovechamiento eficiente, economía circular, reciclaje: “Acá en Córdoba está de moda la economía circular. Se habla de extracción de agentes sobrantes de la soja, para colaborar con aportes residuales en el combustible”, explica otro informante. Compromiso de inversión, políticas, investigación: “Se puede, con un ingreso de plata fuerte para que una empresa pueda usar una maquinaria con el suelo por ejemplo…Quiere proteger y conservar los recursos… poner el ojo ahí en la investigación". 

La bioeconomía puede venir por el lado de la energía, la sustentabilidad. Foto: MDZ.

Uno de los desafíos más importantes que enfrenta el sector es la comunicación

Es crucial avanzar hacia una comunicación no endogámica y multisectorial, aprovechando testimonios de los jóvenes profesionales y reforzando, justamente, la dimensión bioeconómica y agrobioindustrial del sector. Para mejorar la percepción del agro en el talento joven es recomendable desarrollar un storytelling profundo sobre el concepto de bioeconomía. Esto va a ser cada vez más necesario para todos los eslabones de la cadena de valor y respecto de todos los stakeholders, en particular los inversores y clientes externos que cada vez más van a exigir productos con valor agregado y que procedan de sistemas productivos sustentables y cuidadosos de las personas y del entorno ambiental. 

Damián Fernández Pedemonte.

Damián Fernández Pedemonte (Profesor de la Escuela de Posgrados en Comunicación de la Universidad Austral e Investigador del CONICET)