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Misiones: comercios fronterizos ofrecen mercaderías brasileñas que cruzan de forma irregular

Esto les permite competir con los súper brasileños, donde llegan los argentinos para comprar sin mirar precios. Comerciantes piden un régimen especial fronterizo, con beneficios fiscales.

Debido a la falta de ventas en los negocios de la localidad misionera de Bernardo de Irigoyen, frontera seca con la localidad brasileña de Dionisio Cerqueira, los comerciantes ofrecen mercaderías que adquieren en hipermercados y supermercados brasileños.

Es común ver en las góndolas, mezclados con productos argentinos azúcar, yerba, fideos, café, arroz, leche, jugos, entre otros que son cruzados “burlando” el control fronterizo. “Estamos muy mal, los misioneros compran todo en Brasil porque les resulta mucho más barato. Se nos hace imposible competir”; dijo Carlos M., comerciante del rubro alimenticio de Bernardo de Irigoyen.

“Reconozco que cruzo por donde sea y traigo productos alimenticios y de limpieza, esto me permite, en cierta forma competir con el otro lado (por los negocios brasileños), de lo contrario tengo que cerrar mi negocio”.

Carlos M. ofrece estos productos mezclados entre los productos argentinos. “Traigo, por ejemplo, carbón que inclusive lo ofrezco en la puerta del negocio”.

Comercios con caída de ventas en Bernardo de Irigoyen, del lado argentino.

La situación de Carlos M. es similar a la de otros comerciantes. “No vendemos nada. Yo traigo con mi camioneta mercadería del otro lado que compro en el híper. La gente se lleva estos productos que, por supuesto los vendo mucho más baratos. Los consumidores que vienen y llevan estos productos son aquellos que no tienen vehículos y se les complica cruzar la frontera”; dijo Marianela K.

Beneficios impositivos

“Necesitamos un régimen especial fronterizo con quita de impuestos, porque los números no nos cierran. La gente viene a comprarnos la última semana del mes cuando se queda sin dinero y usa la tarjeta de crédito porque no les conviene usarla en Brasil”.

A pesar de la suba del real blue (el fin de semana cotizó a 250 pesos) a los misioneros le sigue conviniendo comprar mercadería de todo tipo en Brasil. Inclusive en el rubro de la construcción la diferencia es notable.

En las ferreterías de Bernardo de Irigoyen se puede adquirir cemento, cal y arena brasileña. “La traigo del otro lado, porque de lo contrario no vendo nada”; reconoció Pablo S., quien no tienen inconvenientes de ofrecerla en plena calle.

En el rubro de electrodomésticos la diferencia es muy importante. Una cocina estándar de cuatro hornallas se puede conseguir en Dionisio Cerqueria a unos 160.000 pesos argentinos, mientras que la misma cocina en Bernardo de Irigoyen cuesta unos 300.000 pesos.

“Tengo una persona que me cruza cocinas y, por supuesto, que las vendo en mi negocio. La diferencia es muy grande, porque yo puedo ofrecerlas entre 200.000 y 220.000 pesos cuando las nacionales cuestan no menos de 300.000 pesos”; dijo Mónica A. propietaria de un negocio de artículos del hogar. En este negocio también se pueden adquirir lavarropas, anafes, secarropas e inclusive artículos de bazar brasileños.

La diferencia es que para los artículos traídos “de contrabando” de Brasil no hay crédito, se deben abonar con pesos o reales.
La competencia se produce también en el rubro restaurantes. Los comercios de Bernardo de Irigoyen tuvieron que bajar sus precios y ofrecer buffet a no más de 8.000 pesos por persona y asado a no más de 11.000 pesos por comensal. Es que en la ciudad brasileña el buffet sale unos 35 reales por personas (8.750 pesos) y el espeto corrido 50 reales por persona (12.500 pesos). “Mantenemos los precios desde hace varios meses, sino la gente se va a comer del otro lado”; dijo Mario Marchesini, dueño de un local del rubro a no más de 50 metros de la frontera.

Reales y pesos

Tanto en la ciudad de Dionisio Cerqueira como en Bernardo de Irigoyen circulan los reales y pesos como monedas corrientes. En los negocios de ambas ciudades se puede pagar con cualquiera de las dos monedas. “Nosotros recibimos reales, hoy (por el viernes pasado) se cotiza a 250 pesos”, dijo Miguel Ozuna propietario de una vinoteca.

Lo mismo sucede en Brasil. Por ejemplo, en el híper Bono hay cajas separadas. Es decir, quien paga con pesos tiene que ir a las cajas que solo reciben la moneada argentina, porque el vuelto se le dará en pesos. Es más, éstas son atendidas por empleados argentinos, que a diario cruzan para trabajar en este comercio. “Vengo todos los días, soy cajera de este supermercado en las cajas que reciben pesos”; dijo Susana Poziek, oriunda de Bernardo de Irigoyen.

Frontera porosa

La frontera entre Bernardo de Irigoyen y Dionisio Cerqueira, claramente, es permeable. Hay sectores n los que solo las separa una pequeña vereda. Es por ello que la gente cruza sin hacer Migraciones, inclusive lo hacen automóviles y camionetas en búsqueda de mercaderías, sin pasar por Aduana.

Pero no solo lo hacen los argentinos, sino también los brasileños que llegan a la ciudad fronteriza misionera para comprar vinos. “Son amantes de nuestros vinos, por suerte este rubro funciona muy bien y vendemos mucho, por supuesto que recibimos reales”; dijo Ernesto Matau, dueño de una vinoteca situada frente a la vereda que separa a ambas ciudades. “Tienen los mejores vinos, cruzo siempre a comprar”; dijo Alex Carvalho.

Desde Migraciones reconocieron que es imposible controlar toda la frontera. “No tenemos gente. Sabemos que los ciudadanos cruzan, es un riesgo porque si les pasa algo en Brasil no tienen ningún tipo de cobertura”, reconoció Sergio K, empleado de Migraciones.

Residentes argentinos buscan surtirse de una amplia gama de productos en supermercados brasileños, ahorrando miles de pesos.

En época de pandemia por el Covid-19 Gendarmería Nacional había instalado un puesto, pero luego lo retiraron. “Igualmente eran cuatro gendarmes que debían custodiar doce kilómetros de frontera seca, imposible”, dijo el empleado de Migraciones.

Llevo tres, cuatro, cinco y hasta seis…

Aprovechando el feriado XXL los ciudadanos que residen en la frontera aprovecharon para “copar” los negocios brasileños. Pero no solo fueron a comprar una mercadería, sino que se dieron el gusto de llevar hasta seis productos de una misma marca. “Compré seis botellas de aceite de un litro que en Misiones está a unos 2.000 pesos y en el súper de Dionisio Cerqueira pagué unos 800 pesos cada botella”, dijo Karina Markievich oriunda del paraje Dos Hermanas, a unos 15 kilómetros de la frontera.

Lo mismo sucede con el arroz, la polenta, fideos, azúcar, café, té, etcétera. “Los argentinos se llevan todo y no solo un producto de cada marca, sino hasta cinco o seis”, dijo Marcelino Dos Santos encargado del hipermercado Súper Bono.

“El jueves y viernes había gente esperando en la puerta antes de abrir el supermercado”, indicaron. “Vivimos a unos 120 kilómetros de Dionisio Cerqueira, llegamos muy temprano y compramos mercaderías como para tres meses y gastamos unos 150.000 pesos, cuando en Eldorado por la misma cantidad de mercaderías hubiéramos gastado más de 300.000 pesos. En Brasil hacemos rendir nuestro sueldo”; dijo Patricia Rocca oriunda de la localidad de Nueve de Julio.

De su parte, Liliana Basiluk de la misma ciudad dijo; “Aproveché el medio aguinaldo y compré artículos de bazar, que en mi ciudad hubiera pagado más del doble”. En definitiva, los misioneros aprovechan el cambio favorable y adquieren más del 80% de sus mercaderías en los híper brasileños. El costo es el impacto en los comercios del lado argentino.