Sojeros descartan el fin del dólar blend, pero aún esperan una prueba de amor
Los sojeros saben que el anuncio que vino desde Washington sobre el fin del dólar blend(80% de liquidación al oficial y 20% al CCL) para julio, no es una orden, sino una recomendación, que desde Buenos Aires podría aceptarse, o no. Y que la decisión de Luis “Toto” Caputo será mantener el esquema, descartando al menos por un tiempo más (julio seguro) la actual política cambiaria.
El mensaje oficial a los sojeros es claro: deben liquidar al tipo del dólar actual aplicando el blend, porque no habrá mejoras cambiarias, al menos en el corto o mediano plazo. Ignorando lo que diga o recomiende el FMI. Y, en todo caso, eventuales modificaciones en la relación entre el peso y el dólar pasarán a formar parte de las negociaciones (que serán largas) entre el Gobierno y los técnicos del organismo que maneja Kristalina Georgieva.
Ante este panorama, los exportadores de la oleaginosa esperan un gesto puntual y concreto desde el oficialismo. También para fin de junio. Que el 30 de junio no haya prórroga del régimen que aplica una sobretasa del 20% la tasa de interés a los productores que tengan más de un 5% del stock de soja sin liquidar.
Aguas turbulentas
Según los números que manejan desde el Ministerio de Economía y el Banco Central de la República Argentina (BCRA), para esta época y teniendo en cuenta la relativa buena cosecha que hubo en la presente campaña gruesa, la entidad que dirige Santiago Bausilli debería estar comprando para fines de junio unos U$S 300 millones diarios. Y completar un mes por arriba de los U$S 3.000 millones. Incluso arañando la meta de los U$S 4.000 millones.
Sin embargo, el ritmo viene lento y un buen día del BCRA es una jornada donde las compras llegan a los U$S 100 millones. Incluso, los datos del miércoles hablan de ventas del Banco Central por unos 150 millones de dólares, acompañando una política del gobierno de comenzar a ponerse al día con la deuda que se mantiene con los importadores industriales y proveedores de insumos para la producción manufacturera y pagos a los sectores energéticos, una política indispensable en medio de promesas de ventajas en el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI).
Llegaron el martes los U$S 800 millones del FMI, comprometidos por el cumplimiento de las metas pactadas para el primer trimestre del año, lo que reforzó las reservas. Pero aún con ese upgrade, sería imposible que para fin de mes el azul del BCRA llegue a los U$S 2.000 millones.
Si se tiene en cuenta que el gobierno de Javier Milei partió de un rojo de U$S 14.000 millones en las reservas internacionales, heredado de la gestión de Alberto Fernández, haber llegado al número final de junio, no es poco. Pero, si se tiene en cuenta que lo que viene hacia delante son meses de baja liquidación sojera y mucha demanda de divisas, el panorama puede complicarse. Salvo que los exportadores de la oleaginosa reaccionen. Algo que está en media especulación.
Sin embargo, la intención oficial es no confrontar con el único sector que puede proveer lo que más necesita la economía argentina: dólares. Igual piensan los sojeros.
Según los datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, las estimaciones de volúmenes producidos de soja están convergiendo en un rango de 49/50 millones de toneladas según distintas fuentes, creciendo un 100% o más respecto al ciclo previo.
Cuestión de precios
Mientras tanto, hay buenas noticias por el lado de los precios internacionales. Las cotizaciones en el Mercado de Chicago, que se mostraron a la baja en buena parte del año, empezaron a recuperarse en mayo. Al cierre de la semana pasada, los precios de la soja. Según los datos de comercialización de la oleaginosa, a fin de mayo (últimos datos disponibles) se había vendido el 20% de la cosecha esperada, un porcentaje -según la definición de la Fundación Mediterránea- “bajo con respecto a la media de las últimas 18 campañas”, cuando había sido del 34%.
Desde comienzo de junio la situación habría comenzado a mejorar, lo que aún no se siente en las reservas del BCRA. Un cálculo optimista para lo que resta de junio, es que finalmente las compras puedan alcanzar los U$S 2.000 millones, para completar un buen panorama para julio. Algo que no estaría sucediendo.
Mientras tanto, los productores aún están analizando de qué está hecho el gobierno de Javier Milei. Ya conocen sus promesas de “Liberar al campo” de la presión impositiva, de eliminar retenciones y de terminar con el impuesto PAIS. Sin embargo, no hubo novedades.
Los sojeros saben leer los números de la economía. Miran mes a mes la evolución de la recaudación impositiva (la única variable que puede mostrar si hay o no ingresos por arriba de la inflación), y ven que el impuesto PAIS es la vedette del momento. Y que el capítulo retenciones no le va en saga. Comprenden entonces que no será en estos meses en los que mejorarán sus ingresos vía reducción impositiva.
Descartan también que esté en la mente de Javier Milei y Luis “Toto” Caputo una devaluación, como tampoco una mejora del blend, que les permite liquidar el 20% en el CCL. Los sojeros están dispuestos a esperar. Pero reclaman una prueba de amor. Concreta, clara y, haciendo números, no tan complicada para las arcas públicas.
El 30 de junio vence el régimen ideado durante el gobierno de Alberto Fernández con Miguel Pesce en el BCRA, que obligaba a pagar un interés anual de 120% para los agricultores que tengan más de un 5% del stock de soja o trigo sin liquidar. El cronograma original vencía el 31 de diciembre. Sin embargo, sorpresivamente, el gobierno de Javier Milei lo prorrogó seis meses más, con lo que su vigencia termina el último día de junio.
El problema para Economía es que esta medida es uno de los muchos requerimientos del Fondo Monetario Internacional (FMI) para sostener la liquidación de dólares y ayudar al aumento de las reservas; quizá la variable que los técnicos del Fondo más tienen en cuenta para saber qué tan sana está la economía argentina.


