La economía de los cien días de Milei: bien en la macro, la cotidiana en rojo
El gobierno de Javier Milei cumple 100 días y son los números de la economía los que todo el mundo ve, más allá de otros aspectos de su gestión. Además, es el mismo presidente el que plantea una evaluación de su gestión en términos económicos.
La consultora Celag reseñó en una infografía las principales variables a modo de balance que marcan la impronta del plan económico comandado por el líder libertario y llevado a la práctica por el ministro Luis Caputo.
La apuesta a todo o nada se ve claramente en los datos que muestran marcadas diferencias en de cada uno de los indicadores entre los últimos días del gobierno de Alberto Fernández y la nueva gestión tanto en los números de la llamada economía real como en los datos del sector público y financiero.
Se advierte que el relevamiento de Celag no toma en cuenta los indicadores macro que el gobierno destaca como sus principales logros, sobre todo en materia de déficit fiscal, corrección de las cuentas públicas del tesoro nacional y del Banco Central y cotización del dólar libre.
El primer dato, quizás el más relevante, es el de inflación. En el último trimestre del gobierno de Alberto Fernández llegó al 37,7% y en los tres meses siguiente fue del 71,3%. Es cierto que el piso del que partió Milei fue alto, pero la liberación de precios decretada a partir de su programa de desregulación de la economía, sumada a la devaluación de más del 100% realizada en el mes de diciembre, explican la fuerte aceleración de los precios en los primeros meses. Aunque en las últimas semanas, recesión mediante, este indicador comenzó a descender rápidamente pasando de un 25,5% en diciembre al 12,3% en febrero.
La reseña releva también el indicador de rendimientos del plazo fijo. Mientras que en los últimos cien días del gobierno de Fernández promedió un 2% negativo en términos reales, durante el gobierno de Milei llegó a un 28,9% en rojo también.
Otro ítem es el de la mora en créditos del sector privado, que pasó del 2,7% al 3,7%.
Los indicadores del sector productivo son, seguramente, los más preocupantes. La variación del índice de producción manufacturera fue negativa en un 4,2% en los últimos meses del gobierno anterior y de -19,4% en los siguientes tres meses. Dentro de esta lógica se ve una variación la utilización de la capacidad instalada del 62% en enero de 2023 al 54,6% en enero del 2024. En ventas minoristas de pymes, en tanto, se pasó de un índice positivo de 1,3% en los cien días previos a uno negativo de -23% en los cien siguientes.
El freno a la obra pública, en tanto, derrumbó las ventas de cemento que pasaron de más de 1 milón de toneladas mensuales a menos de 700.000.
En el rubro aumento de precios, destacaron los que eran regulados y fueron liberados, entre ellos el de los combustibles. El litro de nafta súper pasó de $311 en noviembre de 2023 a $800 en marzo de 2024, sin contar las últimas actualizciones,
El salario real de los trabajadores, lejos de compensar todos los aumentos de precios, tuvieron un caída generalizada. Los trabajadores registrados del sector formal pasaron de una baja del 3,5% en el último tramo del gobierno anterior a tener un derrumbe del 27,1% en el actual.
Comparaciones críticas
El trabajo de Celag hace también una serie de cruces de datos que dan muestra de la caída del poder adquisitivo de la población. Uno de ellos es la cantidad de boletos mínimos de colectivo que compra un salario mínimo. Según la consultora pasó de 2757 a 751 unidades. Otro es la cantidad de de canastas alimentarias ( que mide el nivel de indigencia) que compra una jubilación mínima, que varió de 1,5 a 1 en la comparación de los trimestres relevados.
Los números que destaca del gobierno
No todos los números son malos en materia económica. Es más, para el Gobierno la crítica situación verificada es sólo una consecuencia de un plan de reordenamiento necesario de la economía. El reacomodamiento de los precios relativos y la liberación de los factores económicos llevaban previsiblemente a ese resultado y la forma de salir de esta crisis, según el mismo presidente, es el ordenamiento de las cuentas públicas.
El primer dato nodal es la eliminación del déficit fiscal tranto primario como financiero, que se logró en el primer caso en los dos primeros meses del año, y sólo en el primer mes en el segundo caso. Para 2023, el déficit fiscal primario fue de 2,9% del PBI y sumando el financiero fue del 6,1%.
El Banco Central, además, dejó de perder divisas y compró en el mercado de cambios alrededor de US$ 10.000 millones, reduciendo fuertemente el nivel de reservas netas negativas que estaba al comienzo de la gestión en alrededor de US$ 8000 millones y hoy ronda los US$ 4.000 millones.
En el caso del mercado de cambios, tras una suba vertiginosa de las primeras semanas de los dólares paralelos y financieros luego de la devaluación oficial, el Gobierno logró frenarlos. Así la brecha cambiaria que llegó a niveles del 200% durante la gestión del ministro de Economía Sergio Massa, llegó a niveles cercanos al 20% en la actualidad con un dólar blue que ronda los $1000 tal como valía en diciembre pasado.