Entre la ruptura y la salvación: Bullrich se abraza a las fuerzas del cielo para no quedar en el olvido
Con sus formas y mensajes, la senadora le hace saber al Gobierno que hay cosas que su público no tolera ¿Cuánto falta para que también empiece a reclamar por la falta de transparencia observada en todos los niveles de la gestión de Milei?
Bullrich parece empezar a desmarcarse o, por lo menos, dejar en claro que no es como otros legisladores de su propio espacio que defienden todo a capa y espada.
Marcos Garcia / MDZPatricia Bullrich está saliendo al rescate del 25% que votó a Cambiemos en las pasadas elecciones de octubre de 2023 pero, además, está acelerando su sobrevida en un gobierno donde ya sabe que la hermanísima presidencial, Karina Milei, ya la tiene entre ceja y ceja como tenía, hasta el momento que fue electo su hermano Javier, a Victoria Villarruel. En definitiva, está yendo en búsqueda de la propia sobrevida del gobierno de Javier Milei, que ingresó al ballotage con un agonizante 30%.
La senadora no pidió permiso para votar “en libertad de conciencia” la confirmación del pliego que propuso la Presidencia de la Nación para que María Verónica Michelli ocupe el cargo de jueza federal en la capital bonaerense, La Plata.
Michelli ahora está siendo invalidada desde el Poder Ejecutivo porque advirtió que es cuñada de un periodista independiente como Hugo Alconada Mon, enemigo público en su momento del kirchnerismo y ahora del mileísmo, que lo coloca dentro del “95% de periodistas corruptos”.
La senadora nacional libertaria, una de las pocas que se pasó desde el PRO para vestirse toda de violeta y afiliarse a ese partido, llamó en la mañana de hoy a Milei para ofrecerle su renuncia a la presidencia del bloque legislativo en la Cámara Alta. Según varias fuentes consultadas, el jefe de Estado le dijo que siguiera ahí, aunque no trascendieron más detalles.
Bullrich parece empezar a desmarcarse o, por lo menos, dejar en claro que no es como otros legisladores de su propio espacio que defienden todo a capa y espada. El primer episodio de desmarque fue cuando pidió explicaciones públicas al entonces candidato a diputado nacional, José Luis Espert. Más acá en el tiempo, sabiendo muy bien como viven las comunicaciones independientes y sin autorización, posteó un video tras sancionar la reforma laboral en el Senado. Y, en este mes, volvió a mostrar su autonomía reclamándole la presentación de su Declaración Jurada a Manuel Adorni y defendiendo la designación de Michelli.
Más allá de algunas versiones periodísticas, las relaciones con Mauricio Macri no se recompusieron. “No están trabajando en tándem”, aseguran desde ambos lados aunque, al igual que lo que había advertido hace varios meses Joaquín De la Torre, “si no hablamos nosotros, alguien ocupará ese lugar. No es que queramos la vuelta del kirchnerismo si criticamos algunas cosas del gobierno, primero en un ámbito privado. Pero si nos mantenemos callados volverá el kirchnerismo”, había alertado el ex intendente de San Miguel.
Para recordar algunos pensamientos del presidente sobre su jefa de bloque de senadores hay que recordar algunas acusaciones formuladas en la campaña, como aquella vez en la que la acusó de haber puesto bombas en los jardines de infantes. ¿Estará pensando que la gente nunca cambia? O si alguna vez cambió de bando lo puede hacer de nuevo…
Ni en las cercanías de Mauricio Macri ni en las oficinas de Bullrich hablan de una estrategia en común entre los antiguos aliados. Ambos no dialogan directamente desde hace mucho tiempo, y el abrazo de hace un mes en la cena de la Fundación Libertad fue solo eso. Sin embargo, hay varios que se frotan con ver concretada una reconciliación de ambos, aunque, hoy por hoy, no le convenga a ninguno de los dos.


