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Se encienden alarmas ante una nueva crisis bancaria en Estados Unidos

Casi un año después, el fantasma de la crisis bancaria vuelve a sobrevolar los mercados de la mano de otro banco regional estadounidense, el New York Community Bancorp (NYCB).
A un año de la crisis bancaria en Europa y Estados Unidos, ahora la morosidad en el mercado de hipotecas pone en riesgo a las entidades financieras.
A un año de la crisis bancaria en Europa y Estados Unidos, ahora la morosidad en el mercado de hipotecas pone en riesgo a las entidades financieras.

Parece que el fantasma de la crisis bancaria ha vuelto de nuevo en Estados Unidos  e incluso en Europa, aunque, como el año pasado, no parece que estos problemas se vayan a extender, por ahora, al resto de la economía. Sin embargo, lo que es diferente esta vez es la causa de las turbulencias. Ahora es el sector inmobiliario el que está en el ojo de la tormenta, ya que los analistas apuntan a un aumento de la morosidad.

¿Pero se está gestando una nueva crisis bancaria o no hay que preocuparse más de lo necesario por las últimas señales de alarma? La clave del actual temor en torno a la situación del sector financiero estadounidense es la exposición de las entidades regionales, y también de algunos pares europeos, al mercado inmobiliario comercial (CRE).

Esto es lo que ha hundido en Wall Street al banco estadounidense New York Community Bancorp (NYCB) desde que, el 31 de enero pasado cuando publicara resultados que pusieron al mercado en alerta, y lo que también hizo caer con fuerza a un pequeño banco alemán, Deutsche Pfandbriefbank (PBB), días atrás.

Vale recordar que fue en marzo del año pasado cuando estalló la crisis de los bancos regionales en Estados Unidos de la mano del malogrado Silicon Valley Bank (SBV). Un verdadero cisne negro que puso en peligro la recuperación económica y que señaló directamente a los banqueros centrales como causantes de los problemas de las entidades por el impacto de sus agresivas subas de tasas de interés.

En 2023 la caída del Silicon Valley Bank hizo mucho ruido y generó pérdidas en el sector financiero. 

En enero pasado, los resultados de los bancos estadounidenses fueron calificados como decepcionantes por los analistas, y ahora muy cerca del aniversario del colapso del Silicon Valley Bank (SVB) llegó una señal de precaución adicional con la reciente rebaja de calificación por parte de Moody's del New York Community Bank por su exposición al sector inmobiliario.

La acción del NYCB, que venía derrumbándose desde los 14 dólares a mediados del año pasado, cerró el 2023 por encima de los 10 dólares y desde fines de enero pasado cayó en picada a poco más de 4 dólares y en esos precios deambula en un tenue sube y baja.

Un poco rápido de reflejos el banco de inversión JP Morgan llamó a la calma, señalando que el problema del NYCB y, en su opinión, de PBB, no era de naturaleza sistémica, sino casos puntuales.

Desde una perspectiva europea, comenta JP Morgan, la exposición al CRE estadounidense para los bancos es manejable: suponiendo una tasa de pérdida del 10% para la exposición al CRE de oficinas en EE.UU. para los bancos europeos que proporcionan datos, entre los que se encuentra Santander, junto a Deutsche Bank, ING, BAWAG, Société Générale y Barclays, el impacto en el índice de solvencia CET1 al cierre de 2023 está solo en el rango entre 1 y 18 puntos básicos, según calcula JP Morgan (a mayor CET1 más garantías de solvencia tiene).

Ocurre que como si se tratase de reeditar la crisis que se vivió el año pasado en el sector bancario regional, y que hundió a Credit Suisse en Europa, que terminó en manos de su competidor el UBS, también se teme que el contagio de lo sucedido en NYCB llegue al otro lado del Atlántico y se ha materializado en forma de caídas en el alemán Deutsche Pfandbriefbank. 

Para el banco de inversión JP Morgan Chase los problemas actuales son casos puntuales y no de naturaleza sistémica.

Días atrás este banco notificó que había aumentado aún más las provisiones para riesgos en el cuarto trimestre de 2023, debido a la persistente debilidad del mercado inmobiliario. Se supo que en esas jornadas un importante inversor de la entidad, la Fundación RAG de Alemania, redujo su participación en el banco al 2,94% desde el 4,5%, dada la situación.

Según el JP Morgan, lo más importante de lo que está sucediendo no es el capital en riesgo, sino la liquidez mayorista (en dólares) y el impacto potencial de las noticias recientes de PBB en los bancos, considerando sus 44.800 millones de euros en pasivos hasta septiembre de 2023, de los cuales 4.000 millones eran pasivos con otros bancos, que suponen son principalmente bancos en Alemania.

"Por lo tanto, en un contexto alemán, el flujo de noticias continuo sobre PBB podría llevar a aumentos en los costos de financiación, especialmente para los jugadores no cotizados y centrados en bienes raíces en lugar de Deutsche Bank y Commerzbank, que son bancos más diversificados en su financiación, composición de negocios y exposición al riesgo", señalaron los estrategas del JP Morgan, quienes aconsejan que en lugar de preocuparnos por el capital en riesgo, cualquier posible problema de liquidez relacionado podría tener un efecto contagioso en el sentimiento hacia los bancos mayoristas europeos.