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Los desafíos de dejar atrás el legado y avanzar hacia la nube

Contar con la infraestructura en la nube lleva a la necesidad de tener los recursos actualizados y usar tecnologías modernas.

Actualmente, gran parte de las empresas tienen sistemas legados o heredados: tecnologías o aplicaciones de software antiguo o desactualizado que siguen en uso en la organización porque desempeñan las funciones para las que fueron diseñados. El uso de esta tipología de sistemas responde a los costos, muchas veces enfocados en lo inmediato, o a inconvenientes que puede presentar migrar una vieja aplicación productiva a un nuevo espacio.

¿Cómo se explica esto? Para una empresa que ya realizó una gran inversión en datacenter e infraestructura propia, la idea de migrar parte de ella a la nube puede representar un costo importante, no solo en lo que respecta a la nube en sí, sino también en la curva de aprendizaje y capacitación de su equipo para adaptarse a nuevas necesidades y soluciones. Sin embargo, generalmente es mucho más ventajoso emprender ese viaje de mejora y modernización. 

Gran parte de las empresas tienen sistemas legados o heredados. Foto: MDZ.

 

Esto es importante por los gastos económicos a afrontar en el largo plazo y también para reforzar al propio equipo, mejorar el nivel técnico y dar un mejor lugar en el mundo tecnológico, pudiendo planear mejoras que, con el tiempo, optimicen el manejo de los recursos económicos, técnicos y humanos. La nube aparece como una solución que puede mejorar significativamente el estado tecnológico de una empresa, pero requiere de un planeamiento acorde al desafío que implica y, sobre todo, tener claro cuál es el objetivo final. 

Cuando una empresa se lanza sin un plan, puede encontrarse con problemas

Por ejemplo, infraestructuras locales que funcionan bien en apariencia, pero no son buenas, y, a menudo, se piensa que la única manera de resolver esta problemática es invertir en másy más cara infraestructura. Esta mirada es, en sí misma, muy costosa.

Por esta razón, la migración a la nube debe ser planificada y realizada, analizando y “desarmando” las aplicaciones legadas, poniendo objetivos concretos en el tiempo, creando microservicios que reemplacen partes del monolito y, sobre todo, sin comprar ni pagar por recursos que no se están aprovechando. Es esa flexibilidad la que mejorará los costos. 

Cuando una empresa se lanza a este desafío sin un plan, puede encontrarse con algunos problemas. Foto: MDZ.

Cuál es el significado tecnológico de esta transición

Una vez que se tienen las bases en la nube bien planificadas, con una cultura ágil de desarrollo constante y enfocada en las necesidades de la solución global mediante el desarrollo de los microservicios que haga falta trabajar, podemos pensar en lo que significa tecnológicamente. En este sentido, es imprescindible contar con las últimas prácticas de mercado, de la manera más estándar posible, ya que previene problemas de seguridad y disminuye costos, y reduce la curva de aprendizaje y soporte de los profesionales que están a cargo.  

Es fundamental entender que la migración a la nube no solo implica una actualización tecnológica, sino también un cambio cultural y organizacional. Pero para que ese cambio se produzca de manera sana y efectiva, es necesario tener las prioridades claras y mantener el foco en el objetivo final: mejorar la eficiencia operativa y fortalecer la posición competitiva en un entorno en constante evolución.

Rodrigo Garay

* Rodrigo Garay, Platform Engineer in Startia at Ingenia.