Javier Milei recibió el apoyo de Hernán Lacunza, en medio de la batalla con las universidades
El Gobierno nacional sigue en pie de gurra, tras el veto de la Ley de financiamiento universitario. Mientras vive momentos de tensión a la espera de la votación del Congreso, recibió el apoyo de Harnán Lacunza, importante economista y ministro de Mauricio Macri. El exfuncionario defendió la política de ajuste del presidente Javier Milei y argumentó que "se elige entre fines alternativos, sabiendo que queda menos para el resto".
"Analizadas individualmente, cada causa va a encontrar fundamentos altruistas que ameriten mayor presupuesto público. Pero si los lunes aumentamos jubilaciones, los martes universidades y los miércoles los sueldos de los pilotos, el jueves habrá subido la deuda y el viernes, la inflación", afirmó Lacunza en una entrevista exclusiva con La Nación.
"Por ejemplo, con el tema de esta semana, de las universidades, abramos la lente a la educación en general. El 20% de los chicos de menores ingresos ocupan el 40% de las vacantes de escuelas públicas primarias y solo el 10% de la matrícula universitaria pública. Remontémonos al debate de la fórmula jubilatoria de hace algunas semanas. La pobreza infantil asciende a 66% y la de adultos mayores a casi 30%. Dos disparates, pero el primero es más del doble que el segundo. No tengo los datos de ingresos de los pasajeros de Aerolíneas, pero estoy seguro que están en el 20% de mayores recursos. Conclusión: si tengo un peso adicional, a educación primaria", añadió.
Y, en otro pasaje de la entrevista, hizo referencia nuevamente al gasto público y la necesidad de ajustar: "No se puede es gastar como los suecos y recaudar como los singapurenses, porque la diferencia es deuda e inflación. Si el contrato social o la competitividad argentina no admite más impuestos, no podemos sostener ese tamaño de Estado".
Críticas a la gestión del cepo
Una de las promesas de campaña de Milei fue la eliminación del cepo al dólar. Si bien tenía planeado quitarlo a mitad de este año, los meses pasaron y no pudo reunir las condiciones económicas para avanzar en ese sentido. Por ahora, no hay nueva fecha estimativa, y es uno de los principales punto de debate.
Al ser consultado al respecto, Lacunza analizó: "El programa económico es un menú de cuatro pasos: equilibrio fiscal, no emisión monetaria, normalización cambiaria y recuperación de inversión y crecimiento, en ese orden. Los dos primeros están cumpliéndose, y eso permitió evitar una hiperinflación y bajar la brecha y el riesgo país. El tercero no, y sin plato principal (cepo) no habrá postre (crecimiento sostenido)".
Y completó: "Suelen destacarse los costos ciertos y riesgos contingentes a levantar el cepo al dólar: seguramente una corrección cambiaria y algún efecto inflacionario, acotado por algunos precios ya adelantados al paralelo, una actividad todavía anémica y un marco fiscal-monetario que evita espiralizaciones. Suelen subestimarse los costos de no levantarlo: una inversión escuálida (nadie pone plata donde no la pueda sacar, por más baja de impuestos que prometa el RIGI) y una recuperación más lenta del consumo y el empleo. Rendimientos decrecientes y costos crecientes: hoy es más costoso que hace cuatro meses, pero más barato que dentro de cuatro".
Definiciones de Hernán Lacunza sobre Javier Milei
En la entrevista de La Nación, también se le consultó por la afirmación del Gobierno de que no habrá ninguna devaluación y que la inflación y el tipo de cambio convergerán al 2%. A lo que el exministro de Economía respondió que "entendía que negaran eventuales correcciones cambiarias".
"Imaginate el caos si dijera lo contrario. Y que sostenga un ancla cambiaria dura con una inflación mensual de dos dígitos como al principio del programa. Entiendo menos qué cambia si la inflación es 2,5% en lugar de 4% mensual. En el mejor de los casos el tipo de cambio real dejará de atrasarse, pero no corregirá el atraso acumulado, salvo una deflación que exigiría una recesión aguda y larga, social y políticamente insostenible. Parecen metas mutantes para postergar los riesgos políticos de sincerar una inflación algo reprimida por un atraso cambiario incipiente pero persistente", expresó Lacunza.
Respecto al plan económico, en términos de fortalezas como debilidades, fue tajante al decir que "el boletín de calificaciones del primer semestre trajo un 10 en política fiscal, 8 en monetaria, 6 en cambiaria. Promocionó: corrigió un déficit divergente, dejó de emitir para cubrir el bache, canjeó bonos impúdicos a bancos (puts) del gobierno anterior y sinceró el tipo de cambio y tarifas reprimidas. Permitió bajar la inflación del 25% a 4% mensual, la brecha cambiaria de 150% a 30%, recuperar reservas netas de menos US$11.000 millones a neutras y bajar el riesgo país de 2500 a 1.300 puntos básicos. Los costos evidentes de recesión, pobreza y salario fueron correr el velo de la ficción anterior".
Y en el tercer trimestre, calificó con "10 en fiscal, 6 en monetaria, 3 en cambiaria. Mantuvo la disciplina fiscal (sin la cual no habría estabilización posible), la política monetaria se volvió más adaptativa (apresuró baja de tasas, osciló entre dolarización endógena y competencia de monedas) y la cambiaria estiró el deslizamiento al 2% como única ancla nominal. No repite el año, pero ya no promociona: tiene que recuperar la materia cambiaria. Debió sacrificar reservas para controlar la brecha que se había disparado a 50%, la inflación se estancó en 4% mensual y el riesgo país dejó de bajar por vencimientos de deuda que se acercan con reservas netas en caída (menos US$4000 millones)".
"Con rendimientos decrecientes, ya no promociona y tiene que ir a recuperatorio en materia cambiaria. El incipiente rebote de actividad y salario es un rezago lógico de aquella mejora financiera, pero su continuidad dependerá de la recuperación del boletín financiero y cambiario", cerró Lacunza.