El duro mensaje del arzobispo de Buenos Aires contra el Gobierno
En el día de San Cayetano, el arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, dio un picante discurso sobre la situación económica que atraviesa el país. A menos de una semana de las PASO y ante miles de feligrese, cuestionó que “no hay bolsillo que alcance”, y llamó a "no conformarse", sino reclamar por más trabajo.
Te Podría Interesar
“Aunque muchos tienen trabajo, no alcanza. Los alimentos, como todo, aumentan, y como decía mi abuelo: ‘No hay bolsillo que alcance’. Y le pedimos a San Cayetano, mejor pan, porque tampoco nos podemos resignar a que nuestros chicos y familias más pobres vivan a polenta, fideos y arroz", expresó el arzobispo, y sorprendió por su cercanía a Sergio Massa.
"No nos queremos conformar, soñamos con más y mejor trabajo para todos y todas, porque no existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo a su pueblo", agregó ante los creyentes, que se congregaron en la misa de este lunes en el Santuario en Liniers para pedirle al Santo Patrono del Pan y el Trabajo.
Allí, García Cuerva consideró que si bien el índice de desempleo en el primer trimestre de este año "ha sido del 6,9%, y puede ser más bajo que en otros períodos de la historia argentina", no hay que "conformarse" y sí "pedir más".
"Hoy en San Cayetano estamos pedigüeños: hoy, como cada 7 de agosto, te pedimos trabajo, pero vamos por más: te pedimos mejor trabajo, te pedimos mejor pan, te pedimos más salud, te pedimos paz para nuestro pueblo; y lo hacemos con mucha fe, a pesar de la exclusión, de la inflación, del desencanto y de los sueños rotos", planteó.
En este marco, hizo referencia a las personas que trabajan en negro. “Cuántos hermanos viven situaciones de precariedad: trabajo mal pago, trabajo en negro, trabajo esclavo que aleja de familiares y amigos; y donde, además, lo que te llevas al bolsillo se lo come la maldita inflación”, indicó.
Al momento del cierre, García Cuerva citó palabras del papa Francisco al decir que "en una sociedad realmente desarrollada, el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social".
"No es sólo un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva, para vivir como pueblo", explicó, al tomar las palabras del sumo pontífice.

