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Planes antiinflacionarios: cuál fue la tasa de éxito a lo largo de la historia

Plan Austral, Convertibilidad y otros programas lograron bajar la inflación con costos diversos. Acostumbrados a convivir con la suba de precios, desde hace años los Gobiernos argentinos intentan morigerar el ritmo de los precios de la economía. Dificultades y características de los que triunfan.

La principal promesa de campaña tiene que ver con estabilizar o bajar la inflación debido a que se trata de un flagelo que, en pocas palabras, produce mayor cantidad de pobres. Con una suba de precios que se ha dado a lo largo de la historia, hasta los niños argentinos aprenden pronto que cualquier cosa aumentará en breve. Esto no quiere decir que no se hayan intentado distintas políticas para bajar la inflación.

Según un estudio realizado por Martín Rapetti, director de Equilibra, investigador del Conicet y profesor de Macroeconomía Avanzada de la UBA, en la región se ha implementado un total de 46 planes antiinflacionarios. Con Argentina a la cabeza, fueron 12 los que tuvieron éxito. El resto fracasó y 8 mostraron resultados en el corto plazo.

El trabajo de Rapetti, realizado con Joaquín Waltman y Gabriel Palazzo, será publicado en Equilibra y fue presentado en la universidad Champagnat. El análisis se centró en lo sucedido entre 1970 y 2020. Es decir que al menos en los últimos 50 años la inflación alta en Argentina ha sido casi una constante.

Martín Rapetti, es uno de los autores del estudio que puso el foco en los programas antiinflacionarios del último medio siglo.

Por lo traumático de la situación, muchos temen una híperinflación, definida por subas de precios mensuales superiores al 50%. Pero esto solo se dio en un sólo período entre los años 1989 y 1990, con picos inflacionarios en febrero y diciembre de 1989 y diciembre de 1990.

Costumbre o no, lo cierto es que la experiencia internacional muestra que los países con inflación alta son incapaces de crecer en forma sostenida. “Si querés bajar la pobreza y que la gente viva mejor, hay que disminuir la inflación”, precisó Rapetti. Sin embargo, y pese a la buena voluntad de los candidatos y sus equipos económicos, la historia demuestra que no es algo sencillo.

El papel del dólar

Una de las conclusiones a las que llegó el estudio es que solo una tercera parte de los planes aplicados tuvo éxito y que el mismo dependió de diversos factores. Es decir, de que se equilibraran diferentes aspectos económicos y, sobre todo, que lograran mantenerse en el tiempo. En primer lugar, porque hacer funcionar uno de estos programas sin que todo explote requiere de entre dos y tres años.

Mantener a raya el precio del dólar ha sido importante en los planes exitosos.

Más allá de esto, hay características que comparten los programas exitosos en el tiempo. La principal es la estabilización del tipo de cambio a través de un “ancla nominal de facto”. Aunque esto podría ser una dificultad más adelante, fijar el valor del dólar es uno de los puntos clave a tener en cuenta.

No se trata de anunciar el nuevo precio de los billetes verdes en el aire sino de acompañar esta política con al menos dos más. Una tiene que ver con la comunicación, el anuncio, la confianza y la construcción de un contexto de relativa certidumbre. La otra pasa por equilibrar las cuentas públicas como un paso para hacer algo similar con las balanzas comerciales. “Para lograr una estabilización del tipo de cambio hay que convencer a la gente de que las cuentas públicas y las externas están en una trayectoria sostenible”, comentó Rapetti.

Los costos del plan

El contexto institucional y el internacional también suman al éxito de un plan antiinflacionario. Según el director de Equilibra, la complejidad argentina es tal que no solo deben tomarse medidas previas a la estabilización del dólar sino también complementarias. Desde su punto de vista, las inflaciones de 130%, como la que atraviesa el país, no se bajan castigando a la demanda.

Es decir, con una devaluación o suba tal de precios que estos den por tierra con las posibilidades de compra de las personas. En este contexto, el mecanismo de estabilización clave es el tipo de cambio porque es el que todos miran para ajustar los otros precios. No se trata de dejar el dólar absolutamente quieto para que no se vuelva a atrasar, pero sí durante un tiempo.

El programa de estabilización tendrá costos, pero no debería traer crisis.

Para ello, se tienen que realizar acuerdos institucionales amplios, que apoyen las medidas que, aunque no deberían impactar con una crisis como la de 2001, tampoco será gratuita. Es decir, que sí habrá consecuencias desde lo social y económico en un plan que tendrá que nutrir las reservas, así como acordar con el Fondo Monetario Internacional debido a la deuda existente.

Una vez estabilizados los precios, hay que sopesar algunos riesgos. El primero y mencionado es que el tipo de cambio no se atrase, el segundo es que la baja de la inflación no tenga costos mayores como los vistos en la convertibilidad. Por último, se trata de no ser tolerantes con la inflación.

Desde 2004 en adelante, cuando la inflación fue de 6% y de 12% al año siguiente, el Gobierno no hizo nada para bajar esos números que fueron en alza hasta el día de la fecha y que ninguno de los espacios políticos que gobernaron, lograron morigerar con la realidad que se vive hoy.